El jugar en un casino es como jugar a baloncesto: divertido, desafiante y excitante. Pero ninguna canasta puede compararse a la ganancia del premio gordo.
Uno de los posts más populares en nuestros foros por las visitas registradas históricamente fue el que se abrió hablando de películas de basket en julio de 2007. El tema siempre da para debates aunque por mucho que habláramos de él difícilmente nos pondríamos de acuerdo sobre un ranking más o menos consensuado. Los amigos de Crossover han lanzado ya el número tres de su revista mensual con una magnífica idea, la de tratar de establecer una clasificación de las pelis en las que aparecen los diez ‘clásicos’ principales. Excepto ‘Heaven is a playground’ y ‘Above the rim’ creo haberlas visto todas y yo me sigo quedando con Hoosiers. Además de por las ‘pelis’, este número de Crossover también vale la pena por muchas otras cosas, como las entrevistas o la sección Biblioteca X-over donde se compendian los mejores libros de Streetball publicados. No os lo perdáis.
Como muchos sabéis la revista Crossover es gratuita y se puede adquirir en algunos establecimientos determinados de los grandes capitales, recibirla vía suscripción (pagando gastos de envío) o consultar online. En esta última versión ofrece en formato PDF con gran calidad a través del servicio issuu que emula la composición en papel. De la misma forma es posible consultar ya los formatos en papel de la prensa deportiva (o cualquier otra) cada mañana a través de la web youkioske.com, que no sabemos cuánto va a durar ya que esa actividad puede considerarse que atenta contra los derechos de autor de estos medios. Youkioske.com es un dominio registrado desde Villaviciosa de Odón, Madrid, y supuestamente con alojamiento en España.
Finalmente, y hablando de compendios y guías, también os recomiendo este artículo extenso en Undernews sobre el panorama online para seguir la NBA con mención de prácticamente todos los servicios existentes: revistas, vídeos, blogs, redes sociales… y una pequeña mención, que se agradece, a Zona131.com.
Socialbid, una empresa sin ánimo de lucro que pone en marcha campañas solidarias en internet, ha lanzado una subasta muy especial cuyo objetivo es ayudar a la gente de Haití. Se tata de pujar por 10 entradas en zona VIP del Olímpic de Badalona para el derbi DKV Joventut - Regal F.C Barcelona del sábado, acompañadas de un balón firmado por los jugadores. El dinero recaudado se destinará a la ONG Intermón Oxfam para ayudar con las labores de emergencia que realiza en Haití.
En el momento que lo he consultado el precio de salida es el mismo, creo, que el que se puede conseguir en taquilla por una entrada para el público en general así que vale doblemente la pena.
Este es el link directo por si le quieren echar un vistazo : http://www.socialbid.es/outlet/campa%C3%B1a/Derbi+por+Haiti
La ‘no canasta’ del Barça en el Pioni de Belgrado ha sacado a la luz debates realmente interesantes para el mundo del baloncesto. ¿Es justa la decisión arbitral? Olvidémonos del ambiente y de lo que había en juego, es decir, cuál hubiera sido la decisión si el partido hubiera sido en el Palau o si con esa acción el Barça hubiera quedado eliminado. La reglamentación deja a la interpretación del árbitro si ese balón tenía posibilidades o no de entrar y Lamonica, el árbitro principal, decidió que no las había. Viendo el vídeo en repetidas ocasiones yo creo que es muy probable que no entre, porque parece que se aleja del aro, pero tampoco me jugaría un dedo a que pueda entrar, ya que puede que rebote otra vez en la canasta y…Nadie lo puede saber, pero lo que está claro es que hay algunas posibilidades de que entre. Si tuviera que cuantificarlo diría que en un 90 por ciento no entra. Sin embargo, ¿y ese 10 por ciento restante?
Un segundo aspecto curioso, en este caso sobre el uso de la tecnología en el deporte, es el siguiente: según todos los miembros del estamento arbitral consultados, si no hubiera ‘instant replay’ ellos hubieran dado canasta, porque sin ver la jugada repetidas veces en el vídeo es imposible saber si ese balón no va a entrar, como interpreta Lamonica. Es decir, a primera vista y en un primer momento el instinto nos dice a todos que podía entrar, aunque luego viendo la jugada repetida podemos matizar esa afirmación.
Otra reflexión interesante, ésta propuesta por una persona relacionada con el arbitraje, es la siguiente: filosóficamente, anular esa canasta es beneficiar al infractor, ya que el objetivo del pívot del Partizan es quitar ese balón del aro y que no entre, algo que es ilegal. Ahí lo dejo para el que esté o no esté de acuerdo.
Y una última: ¿Por qué la normativa dice que el árbitro tiene que interpretar? Quizás lo lógico sería dijera que nadie puede tocar ese balón en esas circunstancias, y punto. Desde hace ya años los reglamentos del basket tienden a dar a los árbitros poderes para decir cada vez más cosas y para interpretar. Es decir, ya no se usa aquello de ‘pita lo que veas’, sino que además hay que interpretar si saca ventaja con ello o no, si hay ánimo de ser antideportivo o no, si va a entrar esa canasta o no… Desde luego, en un deporte como el basket que históricamente ha intentado buscar la perfección, es decir, minimizar los errores y ser preciso, estadístico y riguroso eso es algo curioso. No obstante, quizá sea esa tendencia a minimizar el error sea equivocada viendo el camino que ha seguido el fútbol, un deporte que rechaza la tecnología para dilucidar situaciones dudosas y que se alimenta en gran medida de los fallos arbitrales y de la polémica que ello genera _por ejemplo, si un codazo es agresión o no, si es penalti, si hay fuera de juego, etc, etc-. ¿Habría que cambiar el ‘chip’ y pensar diferente? En definitiva, son bastantes reflexiones –¡y seguro que se os ocurren muchas más!- sobre una acción que duró décimas de segundo, así que imaginaos si llega a durar más.
Qué rápido se olvida la historia
El retorno de Ricky Rubio al Olímpic, ahora con la camiseta del FC Barcelona, ha despertado emociones y sentimientos que estaban latentes durante los últimos cinco meses y hay algunos que nos hacen creer cosas que no ocurrieron. Me refiero a las primeras respuestas mediáticas en Barcelona con vistas al choque del sábado, motivadas sobre todo por el ambiente hostil que se prepara en Badalona, incluidas unas camisetas muy elocuentes que la Penya All Star ha puesto a la venta a 12 euros en su web.
Dicen los que no entienden cuál puede ser el sentir de gran parte de la afición de la Penya que el pago de 3,6 millones de euros por el traspaso de Ricky viene a justificarlo todo. Algunos incluso piden por ello un homenaje de la afición verdinegra al base de El Masnou. Para otros, Badalona no tiene derecho ni siquiera al pataleo porque entienden que el Joventut fue el que propició su marcha.
Que la Penya pudiera tener interés en su traspaso era algo que resultaba evidente y lógico dado que el jugador en su día había firmado una cláusula de casi 4,7 millones (5,7 según la fecha) pero de ahí a que propiciara la venta de forma unilateral media un abismo. Es bien curioso que ahora no se recuerde que el primer movimiento en todo el culebrón mediático del verano fue la demanda que el jugador interpuso contra el Joventut. A eso podríamos añadir que anunció su elegibilidad para el draft el día antes del inicio del playoff ACB o podríamos hablar también, como ya hicimos, de la estrategia de dilación que siguió durante el verano para que esos 4,7 o 5,7 millones bajaran lo máximo posible.
Han sido muchos los jugadores que se han ido de la Penya en los últimos años y casi todos han tenido retornos más o menos entrañables. Aíto fue largamente ovacionado el pasado año cuando vino con Unicaja, Ribas también tuvo un buen recibimiento cálido con el Caja Laboral esta temporada a pesar del tira y afloja con el club por el contrato. Quien crea que lo de Ricky está motivado porque el Barça está de por medio olvida que Barton también escuchó aplausos después de irse al club vecino sin traspaso y por una cifra que la Penya no pudo igualar. A Ricky no se le recibirá de forma distinta, como se prevé, por capricho.
Cabe pensar que una inmensa mayoría del Olímpic recibirá a Ricky y al Barça con abucheos, que para eso habrá pagado su entrada y tendrá derecho a manifestar su descontento con el jugador e intentar desequilibrarle. Eso forma parte del deporte. Cualquier otra forma de violencia como lanzamientos de objetos o cabezas de cerdo a la pista será obviamente recriminable y denunciable.
Dice Frank Famadas en la tertulia de RCB de esta noche pasada que “si no ocurrieran estas cosas en el basket estaríamos muertos”. Lamentablemente, a veces en la ACB pensamos que casi lo estamos.
Tengo que darle la razón a Barack Obama que el otro día en la recepción a Los Lakers decía que “sólo hay una cosa mejor que ver basket y es jugar a basket”. El presidente americano añadía que “el problema es que con 48 años se hace cada vez más difícil moverse por la pista, sobre todo si te enfrentas a tipos que tienen la mitad de tu edad”. Obama sigue haciendo sus ‘pachangas’ como las hacemos -de la forma más digna posible- los que disfrutamos con jugar a basket más allá de los cuarenta sin querer oir hablar de retiradas o de un futuro en el que nuestro cuerpo no nos permita mantener este ritmo.
Después de haber acabado el libro ‘The Art of a Beautiful Game’, del periodista de Sports Illustrated Chris Ballard, tengo que decirles que hay una esperanza y esa la encarna el mayor especialista de la historia en tiros libres. Me refiero a Tom Amberry. Posiblemente no hayan oído hablar de él, así que les sorprenderá que con 71 años lograra el récord de tiros libres anotados de forma consecutiva, una marca que dejaría en ridículo al mismísimo José Manuel Calderón. Amberry lo logró con esa edad (en 1993) al convertir 2.750 tiros libres seguidos sin fallo como así atestigua el Libro Guinness de los récords. La marca la consiguió a lo largo de 12 horas y lo más irónico es que alcanzó esa cifra no porque fallara sino porque se hacía tarde y había que cerrar el pabellón. Hay diez testigos que dan fe de ello.
Amberry, un podólogo retirado, se ganó cierta fama a raíz de aquello con apariciones graciosas (al estilo Leopoldo Abadía) en el programa de David Letterman y dando clínics y conferencias por el país. Ha ganado concursos de tiros libres en los juegos World Masters para la tercera edad y se ha convertido en un ‘gurú’ para algunos jugadores de la NBA que han querido mejorar sus porcentajes. Actualmente tiene 86 años y dicen que mantiene un aspecto energético que le permite seguir dando consejos con un sentido del humor muy especial. Su secreto no es otro que practicar hasta que el cuerpo y la mente decían basta con una mecánica de lanzamiento espasmódica que le ha permitido en su caso reducir a ‘cero’ el nivel de error. Su método de siete pasos incide en la mecánica, la rutina y la concentración.
Su historia es una de las más curiosas y espectaculares con las que me he topado recientemente, sobre todo por la edad del personaje. Seguramente muchos entrenadores de cualquier equipo le querrían para mejorar una faceta del juego que saca que quicio. Tengan presente que uno de cada cinco puntos en el basket moderno llega de tiro libre y que en la NBA la diferencia entre anotar el 65% de los tiros libres o anotar el 80% pueden ser unas seis victorias a lo largo de la temporada.
Algunos recordarán un vídeo de hace unos meses en el que unos graciosos gastaban una broma con el concurso del tiro sin mirar desde el centro de la pista durante un descanso de un partido en Maryland. El público era cómplice de la situación para hacer creer al incauto con sus gritos y aplausos que lo había metido cuando en realidad el balón ni siquiera se había acercado a tocar el aro.
La bromita parece que está de moda en el basket escolar americano. Lo intentaron en el instituto Olathe Northwest también durante un partido prometiendo entradas para la Final Four de la NCAA en el caso -improbable- de que el participante anotara. El público también estaba entregado a la broma, sólo que esta vez ocurrió esto:
Ahora la escuela en cuestión está tratando de encontrar la manera de buscar las entradas prometidas para el ganador.
¿Es posible anotar una canasta con suspensión en siete décimas de segundo? Es la pregunta del fin de semana después del triplazo de Rafa Martínez que supuso la segunda derrota del Barça en la Liga. Nacho Solozábal y los técnicos de TV3 ajustando los ‘frames’ del vídeo a una cuenta rigurosa del cronómetro, demostraron que la canasta de Rafa era correcta y que cuando el balón deja de tener contacto con su mano de lanzamiento restan 4 centésimas en el reloj. La duda la suscitó Xavi Pascual con sus declaraciones en rueda de prensa, fundamentada en el reglamento más esplícito sobre esas acciones de la NBA, que actuó sobre el reglamento después de una polémica parecida.
Se trata de la que se dio en llamar ‘regla Trent Tucker’ que dice que no se puede conseguir canasta cuando restan tres décimas de segundo o menos para el final a menos que no sea con un palmeo. La regla tiene su origen en un partido entre los New York Knicks y los Bulls de Chicago en 1990, en el que la victoria se decide en un lanzamiento de tres anotado por el jugador de los Knicks Trent Tucker a falta de una décima para concluir el choque.
Al margen de las dudas sobre el tiempo necesario para anotar con parada y tiro, la jugada dio para controversia y debate por su vertiente estratégica. Pascual, que fue el que solicitó el tiempo muerto, se justificó diciendo que lo hizo al ver a dos jugadores defendiendo al mismo rival. Luego están las instrucciones que dio el técnico del Barça en el minuto del que dispuso claras y precisas para los que seguimos la rentransmisión del 360º:
1. Mucho cuidado para no hacer falta sobre acción de tiro.
2. Con los bloqueos se cambian los marcajes entre pívots (4 y 5). Los jugadores pequeños no cambian y persiguen a su par.
El caso es que Basile al final no llega a atrapar a Rafa Martínez en el recorrido con ángulo que toma hacia el balón el de Santpedor, que originalmente bloquea a Perovic en el primer movimiento del sistema. Terence Morris se queda a medio camino sin saber que hacer, obedeciendo finalmente las instrucciones de su técnico y no saliendo al tiro. Nielsen, por otro lado, se mueve en el bloqueo pero raramente un árbitro pitará eso en ese momento y en la pista del equipo atacante. Por lo que parece, el movimiento del Power Electronics es similar al que intentaba hacer antes del tiempo muerto.
A toro pasado resulta muy fácil defender posturas o criticar. Pascual, para mí un técnico excelente que a estas alturas de temporada merecería repetir como entrenador del año, comete algún error en el planteamiento como indica el desenlace. Ya dicen que hasta el mejor escribiente echa un borrón.
Navegando hace unos días por los vídeos de Forbes encontré una entrevista con Shawn Kemp, la leyenda de los Sonics al que suponía retirado tras su fugaz y frustrado paso por el basket italiano.
Una de las actividades actuales de Kemp es promocionar una nueva modalidad de basket denominada 3BA que trata de abrirse paso en el siempre sorprendente mundo del deporte profesional convertido en entretenimiento con el aderezo de la novedad y la sorpresa. Se trata de partidos de tres contra tres a dos canastas en una pista con el mismo ancho que la reglamentaria pero unos metros más corta. El tiempo de posesión se recorta de 24 a 18 así como el de avanzar al campo contrario y establece la obligatoriedad de que todos los jugadores estén en pista contraria para que las canastas sean válidas. Todo ello con el objetivo de generar “un juego más dinámico e intenso y de elevar los índices de anotación”, como dice el ex Laker AC Green, también enfrascado en esta empresa. Fue creado en 2008 y desde entonces ha funcionado en forma de giras de promoción con el objetivo de crear algún día franquicias y establecer, dicen, una liga profesional.
No sé si el 3BA será un modelo de éxito pero es un intento más de acercar el basket a lo que el presidente de la FEB, José Luis Sáez, llamaba recientemente practicante ocasional, aquel ex jugador en su día federado y que por vicisitudes de la vida ha ido abandonando la práctica por la dificultad de someterse a una disciplina. Las ‘pachangas’ siempre han sido una solución para matar el ‘gusanillo’ de muchos pero a veces no es fácil por la carencia de instalaciones o la falta de una organización básica para reunir a seis u ocho jugadores y pasar el rato.
Sáez recordaba que la FIBA en 2008 dio un impulso a la oficialidad de la modalidad de tres contra tres, incluyéndola en los Juegos de la Juventud. La iniciativa sólo ha tenido algún calado en ciertos países aunque no debería ser medida tanto por su éxito global como por constituirse como herramienta para atraer a más aficionados interesados en este deporte. Al igual que el 3BA (del que algún medio español ya se ha hecho eco), el FIBA 33 intenta minimizar al máximo los requerimientos para jugar un partido.
Recuerdo hace unos días haber visto, casi por casualidad, el vídeo de la NBA en el que se le comunicaba a Sundiata Gaines que los Utah Jazz le habían seleccionado para un contrato de diez días. Gaines, un perfecto desconocido, jugaba en el Idaho Stampede, un equipo de la NBDL, una liga menor en la que se recorren grandes distancias en autocar, se juega en pabellones pequeños y fríos, y apenas hay seguimiento mediático. Los jugadores renuncian a buenos contratos en Europa para ganar unos 40.000 dólares al año con la esperanza de recibir un día la llamada de la NBA.
“Felicitaciones y bienvenido al equipo. Luego hablaremos de los detalles pero tienes el vuelo a las cinco menos cuarto de esta tarde, mañana hay partido”, le dijo el emisario de los Jazz en medio de las felicitaciones de sus compañeros. Luego Gaines llamaba a su madre para darle la noticia. “Casi se puso a llorar”, decía a la prensa de Salt Lake City.
Verle diez días después anotando el triple de la victoria sobre la bocina ante Cleveland me parece tan espectacular como impensable. Una de las grandes historias de la temporada que curiosamente se produjo el mismo día que estuve hablando con Clay Tucker, la estrella del DKV Joventut, sobre las oportunidades de entrar en la NBA a través de la liga de desarrollo.
“Yo lo hice, esperé dos años allí y muchos me preguntaron por qué después de lo que había hecho no había entrado. Todos tratan de perseguir el sueño”, me explicaba Clay. “Muchos lo hacen y siguen allí buscando esa oportunidad. Es una cuestión de números porque sólo hay 12 puestos de trabajo garantizados por equipo y dos abiertos, así que tienes una oportunidad mínima de entrar. Muchos se quedan atrapados pensando que están cerca de tener esa oportunidad allí en lugar de venir a una competición como la ACB en la que puedes competir al máximo nivel y ganar dinero. No saben que aquí también vienen ojeadores de la NBA para ver cómo juegas y que también tienes oportunidades de poder dar el salto algún día”. Tucker cree que lo más importante es ser capaz de asumir cualquier papel si algún día se produce la llamada. “Kobe, LeBron, Wade, Carmelo… las grandes estrellas ya están en esos equipos así que ser un buen jugador viene determinado cómo aceptas lo que el entrenador quiere de tí, bien sea para jugar 30 minutos o para jugar 5″.
Gaines parece que se adapta a este perfil e incluso no ha renunciado a la valentía y al desparpajo para lanzar un tiro decisivo, algo impensable para un temporero. Primero le firmaron por diez días y la mañana antes del partido le anunciaron que seguiría por diez más. Económicamente percibirá por ello casi el doble de lo que lograría en la NBDL por toda la temporada con la posibilidad de ganarse un contrato más largo y hacer realidad su gran sueño: asentarse como jugador NBA.
Hasta el más acérrimo enemigo del basket convendrá que uno de los impactos deportivos de los Juegos de Barcelona 92 fue la presencia del Dream Team, la primera selección estadounidense compuesta íntegramente por los más grandes jugadores de la NBA. Este deporte no ha vuelto a ser el mismo desde aquel momento y el nombre de Barcelona siempre ha asociado a aquel impacto global que propició la apertura de la mejor liga del mundo a otros países y la llegada a ella de jugadores internacionales en masa.
Posiblemente el segundo mejor equipo que Estados Unidos ha presentado a las competiciones FIBA después de aquél fue el que reconquistó el oro en Pekin hace menos de dos años. No sé cuántos de aquellos jugadores repetirán en presencia en el Mundial de dentro de unos meses pero, tal como se está tomando las cosas USA Basketball y la propia NBA, es muy posible que varias de las estrellas de aquella selección como Kobe, LeBron o Carmelo puedan repetir presencia en Turquía lo que constituirá nuevamente el mejor escaparate y reclamo posible para el campeonato.
Que Estados Unidos realizará una fase de adaptación por Europa antes de competir en Estambul es algo obvio como también lo es que habría muchas ciudades que ‘matarían’ por tener uno de esos partidos. Diría que entre un amistoso de este nuevo Dream Team (sobre todo si es una reedición de la final olímpica ante España) y un partido de pretemporada NBA no hay color como mejor producto deportivo ‘vendible’. España tiene la opción de poder disputarlo y Barcelona la posibilidad de acogerlo en un Sant Jordi que, estoy seguro, se llenaría hasta la bandera. Posiblemente no haya mejor partido a ofrecerle hoy en día al espectador en el segundo deporte más popular del país.
Todos estos argumentos tan evidentes no parecen servirle al ayuntamiento de Barcelona que ha desestimado esta posibilidad porque “no está en sus prioridades”. Pere Alcover, el delegado de Deportes del consistorio, considera incluso que es “inoportuno” que se plantee esta posibilidad en el mes de agosto cuando los esfuerzos de la ciudad deben concentrarse en el Europeo de Atletismo. ¿Cuándo querría que se jugara? Una vez más, la realidad (el interés de los aficionados al deporte de Barcelona) va por un lado y la mente de los políticos por otro como lo demuestra esa última ’boutade’ que supone solicitar los Juegos Olímpicos de Invierno en 2022 con el conflicto que conlleva con otras ciudades de España que también compiten por lo mismo desde hace más tiempo, con mayor implicación y deseo popular.
Por lo que me comentan, tampoco ha habido avances significativos en las últimas semanas en la negociación para que la capital catalana sea subsede del Mundial 2014. Está más que claro, pues, que el basket no interesa a Barcelona.
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