Se lo tienen merecido
Por Julián Felipo
Un corresponsal de MD me preguntaba ayer si me parecía bien que un equipo tuviera menos de 48 horas entre el final de un partido de Euroliga y el inicio del partido ACB. El Unicaja se quejaba de que tenía que estar en Valladolid el sábado después de haber jugado en Estambul el jueves, con el consiguiente cansancio acumulado por el partido, las horas de viaje así como el escaso margen de preparación del encuentro. Le pasó al Tau la semana pasada, que llegó a Badalona la madrugada del viernes después de volar durante toda la noche procedente de Tel Aviv. Es un tema recurrente año tras año.
Respondí que lo que no me parece bien es que se disputen dos competiciones al mismo tiempo pero este es un tema que, después de que muriera el interés por la armonización de calendarios, parece irresoluble. Dicho lo cual, el Unicaja tiene motivos para quejarse de que el sistema y su organización no le amparan ahora, aunque antes cabría preguntarse si ésta es un lamento puntual propio de estas fechas o en las reuniones de la ACB se exponen propuestas y someten a votación algunas medidas para remediarlo.
Al margen de estos razonamientos, sin embargo, los malagueños tienen lo que se merecen. Ellos y los otros tres ‘grandes’ de Euroliga, que han decidido dar la espalda a la ACB y secundar el cierre de la Euroliga. Además de contar con plantillas en algunos casos de hasta 15 o 16 jugadores con las que hacer frente a estos contratiempos de forma sobrada, pretenden encima que los clubs españoles a los que han perjudicado con su decisión de escapar a Europa les hagan ahora favores ajustando los horarios a su conveniencia. Ahora ha sido el Blancos de Rueda pero otro día puede ser el Cajasol, el Valencia o el DKV Joventut, directos aspirantes a la máxima competición continental que seguramente no volverán a jugar, los que tengan que atender a sus razones.
Yo de ellos, jugaría siempre el sábado haya o no televisión de por medio.









