Cae Gonzaga y el resto se anima

La sombra de marzo es implacable. Las universidades sacan las calculadoras, miran las previsiones e intentan escapar de la urgencia. Unos buscan consolidarse, otros hacerse un hueco y unos cuantos dar la sorpresa. Con la derrota de Gonzaga ya no quedan invictos, con la ACC gente indiferente y con la Big Ten equipos a salvo. 

BYU da la campanada

Con una victoria más, los Zags se iban al torneo de la WCC sin conocer la derrota. Los medios, los aficionados, todos lo daban por hecho. Menos BYU. No hay partido fácil en Provo, y Gonzaga fue testigo. Los Cougars necesitaron poco para creer en una de las mayores gestas de la temporada universitaria.


Tuvieron que esperar, y sobre todo, encontrar soluciones al equilibrio de los hombres de Mark Few. Pero no se rindieron, ni siquiera después del 2-18 en contra para empezar. Erick Mika sacó el orgullo, impuso su ley en la zona y vislumbró la remontada. Primero se trataba de aguantar, después dar el golpe. Y así lo hicieron. En la segunda mitad, BYU subió líneas, aumentó la agresividad atrás y aprovecho el desacierto del rival, tanto desde el perímetro como desde la línea de persona. Tras la efectividad de Micka llegó TJ Haws, y en un abrir y cerrar de ojos, el partido estaba ahí.

Por primera vez en toda la temporada, los Bulldogs estaban contra las cuerdas. No podían frenar a Mika, los tiros no entraban y la fluidez se diluía con los nervios. Ni siquiera Nigel Williams-Goss podía salvarles de esta. Los locales estaban en trance y nada parecía poder frenarlos. Con su pívot al frente, la escuadra mormona puso fin a la campaña perfecta de los de Spokane. Una derrota que para algunos despierta dudas, pero que no debería cambiar nada:

    1. En la NCAA, llegar al torneo final sin derrotas es un regalo envenenado.
    2. Tienen la oportunidad de aprender de sus errores.
    3. Se quitan presión.
    4. Siguen mereciendo el seed #1.
    5. Nadie quiere cruzarse con ellos en el Madness.

 

La magia del Carrier frena a los Blue Devils

Un año más la temporada de Syracuse está siendo una montaña rusa, sin embargo, hay cosas que nunca cambian y es que los chicos de Boeheim crean un ambiente especial dentro de su feudo, Duke fue su última víctima. Coach K y sus chicos llegaban lanzados, los problemas de sanciones y lesiones parecían olvidados y de nuevo los de Durham recordaban a ese equipo que a principio de temporada estaba en todas las quinielas para ser campeones, en el otro lado, los Orange parecían haber olvidado el camino de la victoria, por el momento.

Pese a que Duke llevo la delantera en todo momento gracias a un Jayson Tatum que aun defendido en zona, se mostraba cómodo para demostrar todos su bagage de movimientos en la media y larga distancia. Además, el rebote, aspecto que lleva pesando toda la temporada para los de Boeheim, parecía caer un día más para el lado de los contrarios con pocas excepciones.

Fue una de esas excepciones las que finalmente les daría el triunfo a los locales, un tiro con el tiempo mal calculado de Luke Kennard y dos rebotes claves de Tyler Lydon, uno de los cuales fue a parar a manos de John Gillon que con el reloj cerca de tocar su fin anotó un triple inverosímil desde casi medio campo para revolucionar el Carrier y así, mantener vivas las esperanzas de los neoyorquinos para entrar al torneo final.

Los Bruins asaltan Arizona

Desde que la temporada comenzó y pese a todas las dudas que los chicos de Sean Miller han presentado, su feudo había sido intocable durante 21 encuentros consecutivos, hasta que los Bruins de Lonzo Ball y compañía, llegaron al desierto.

El encuentro tuvo todo lo esperado entre los dos equipos en la pomada por derrocar a Oregon como campeón de la PAC-12, actualmente Arizona se encontraba con un partido por delante, pero los Bruins llegaron justo para chafarles la fiesta. Desde el primer momento, la seguridad en el rebote de los visitantes les permitió desplegar su mejor forma de juego, con un Lonzo Ball corriendo y dirigiendo al equipo de manera eficiente, el resto de sus compañeros se contagiaban y lograban igualar a unos Wildcats en los que Allonzo Trier mostró su mejor versión, anotando 28 puntos.

Finalmente fueron los visitantes quiénes cerraron la contienda y golpearon al final, llevándose una victoria que consolida las buenas sensaciones de un equipo candidato a todo en marzo.

El caos de la Big Ten

Cada semana es más difícil explicar qué esta pasando en esta conferencia, y aún más sacar conclusiones. La última semana acredita todos los dolores de cabeza que la Big Ten va a provocar en el Selection Sunday.

Empezando por Wisconsin. El ataque de los Badgers está dejando tantas dudas como los resultados. Ethan Happ no es suficiente, Nigel Hayes no aparece todos los días y el estado físico de Bronson Koening está lejos de ser el óptimo. La victoria contra Maryland fue un espejismo, tal y como demostraron primero Ohio State y hace unos días Michigan State. Siguen siendo candidatos, pero la defensa no va a ser suficiente.

Purdue parece poner más cordura, pero no se queda atrás. Michigan exhibió las carencias de un equipo que depende del impacto de Caleb Swanigan, y que va a necesitar más del perímetro para llegar lejos en marzo. Su liderazgo en la conferencia es por ahora indiscutible, sin embargo, han de demostrar que su nivel fuera de casa está a la altura de su talento.

De Maryland tan pronto se pueden hablar maravillas como reaparecen las dudas. No han podido superar la lesión de Cepovksy, y la prueba han sido tres derrotas consecutivas (una ante Iowa). Necesitan demasiado de Melo Trimble y Mark Turgeon va a tener que encontrar alternativas. Diferente es la situación para Michigan. Nadie hablaba de ellos y John Beilein ha vuelto a poner a sus chicos en el radar del Madness. Sin un baloncesto entretenido, los Wolverines están cimentando una defensa sólida y una rotación con muchas alternativas. Aún están en la burbuja, pero contra los Boilermakers demostraron saber bailar sobre el alambre.

Nada parece poder impedir que Northwestern consiga el primer billete al Madness de su historia, como tampoco que Minnesota se afiance como una de las sensaciones de la temporada. En verano, Richard Pitino parecía sentenciado, ahora está a punto de meter a los Golden Gophers en el Gran Baile. Equipo joven, versátil, con Nate Mason como líder y capaces de adaptarse a cualquier planteamiento del rival. No son especialistas en nada pero cumplen en todo. Y lo mejor, del núcleo duro, sólo uno (Akeem Springs) cumple ciclo universitario este verano. Sus 7 triunfos seguidos opositan al Madness, como también Michigan State tras sorprender a Wisconsin. Un año más, Tom Izzo puede volver a las andadas.

MIAMI HURRICANES: La derrota sufrida anoche puede discutir esta mención, pero lo cierto es que pocos equipos han mejorado más que los Hurricanes desde el inicio del calendario de conferencia. De hecho, es cada vez más complicado discutir que merezcan un hueco en el Madness. Prueba es la última semana, donde fueron capaces de vencer a Virginia y a Duke en apenas cinco días. Y sin Ja’Quan Newton. Jim Larrañaga le dio las riendas al freshman Bruce Brown, y con ello, surgió la vena competitiva de un equipo capaz de ganar a cualquiera.

XAVIER MUSKETEERS: Se empieza a alejar el Madness para los de Chris Mack. Si bien Trevon Bluiett intenta multiplicarse, la baja de Edmond Sumner ha reabierto todo tipo de grietas. El ataque ha dado un pasó atrás y la labor defensiva continúa con las lagunas del inicio de temporada. ¿Resultado? Cinco derrotas consecutivas y la necesidad de llegar lejos en un durísimo torneo de la Big East.

  • John Gillon (Syracuse): El motor de los Orange y su factor X. Cuando Gillon juega bien, el equipo parece llamado a hacer grandes cosas en la campaña, lo demostró ante NCST y esta semana hundió a Duke sobre la bocina.
  • Frank Mason (Kansas): Imposible dejarse fuera al base de los Jayhawks, cada día que pasa refuerza su candidatura a jugador del año. Los Jayhawks siguen a tope pese a la sombra de los escándalos y todo ello es gracias a su senior preferido.
  • Maurice Watson Jr (Creighton): Tras su lesión, los problemas siguen sucediéndose para la estrella del programa de Omaha, un supuesto caso de agresión sexual y una multa en ciernes ensucian la temporada de uno de los mejores bases dela nación.
  • Jonathan Motley (Baylor): Los Bears siguen en picado y en el único que intenta mantener a flote a su equipo es el junior oriundo de Texas. Dominador en la conferencia y en plena forma para Marzo, no lo olvidéis para vuestras quinielas de draft.
  • Nick Ward (Michigan State): El freshman de los Spartans está siendo una de las pocas sorpresas positivas para Tom Izzo y su staff. Vital en las dos ultimas victorias de su equipo y siendo un auténtico monstruo para los interiores de la B1G, junto a Caleb Swanigan, de los mejores interiores de la conferencia.

El camino al March Madness empieza también para los españoles. Y para algunos, con muchas opciones. Como Jorge Bilbao y sus Mavericks. Tal es el momento de UT-Arlington (7 victorias consecutivas), que con su último triunfo ante Troy han certificado el título de temporada regular de la Sun Belt (el primero de su historia). Los tejanos opositan a ganar su torneo, y más con el senior a este nivel: 12 puntos, 6 rebotes, 3 tapones ante South Alabama y 16 puntos, 8 rebotes, 3 asistencias frente a Troy esta última semana.

Con las mismas papeletas llegan los Spartans de Francis Alonso. Desde atrás y sin hacer ruido, UNC Greensboro se ha erigido como equipo más en forma de la Southern, y así lo acreditan los 7 triunfos seguidos. Culpa en gran parte de la irrupción de un Francis Alonso que no deja de crecer. De complemento a máximo anotador del equipo. En el partido más importante del curso ante Tennessee State, líder de la conferencia, el malagueño sumó 23 puntos vitales para conseguir compartir el título de temporada regular junto a los Buccaneers.

Lo tendrá más difícil, pero Sebas Saiz aún tiene cartuchos para conseguir su segundo billete al Gran Baile. Pese a estar en la cuarta posición de la SEC, el mal momento de la conferencia no ayuda. Ole Miss tendrá que realizar un gran torneo para convencer al comité. Algo que no le hace falta hacer al madrileño. En el único compromiso de los Rebels, Sebas sumó 10 puntos y 7 rebotes en la victoria ante Missouri.


Aunque no pasa por su mejor momento, la Valparaiso de Jaume Sorolla es la máxima favorita para llevarse la Horizon League. El pívot de Tortosa no ha podido contar con los minutos que acostumbra, una dinámica obligada a cambiar debido al dudoso estado físico de la estrella de los Crusaders, Alec Peters. Si bien sus opciones de Madness son minúsculas, ha sido una buena semana para Rubén Guerrero, que empieza a ganar regularidad con 5 puntos y 7 rebotes en 31 minutos ante Tulsa.

En una situación parecida está Andrew Ramírez. Si bien Hartford no parece candidata a nada en la America East, el sophomore sigue aprovechando sus minutos, como ante Albany, con 6 puntos y 2 rebotes.  Otro que ha exprimido sus oportunidades es Eric Vila, que volvió a contar para la rotación de Billy Kennedy. El ex del Barça respondió con 5 puntos y 2 rebotes en la ajustada victoria de Texas A&M frente a Alabama. Mucho tendrán que cambiar las cosas para que Arizona State esté en el torneo final, pero mientras tanto, Ramón Vila firmó uno de sus mejores partidos hasta la fecha, con 6 puntos y 2 rebotes en una valiosa victoria ante USC.

Por el contrario, habrá que estar atentos a la actuación de Grand Canyon. Aunque Adrián Carrión no está contando con minutos, los Antelopes se encuentran en la pelea por el título de la WAC, con New Mexico State y CSU Bakersfield como máximos rivales.

 

  • Donovan Mitchell (Louisville) es un clásico de esta sección, pero su verticalidad lo merece.

  • Gary Clark (Cincinnati) no se queda atrás.

  • Tampoco Deng Adel (Lousville).

  • Sin embargo, Tom Izzo firmó junto a Eron Harris una de las mejores acciones de la temporada. Y poco tiene que ver con el baloncesto.

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