Se avecina el Madness, llega la Championship Week

Estamos en marzo y todos sabemos lo que eso significa. Llega la locura, la emoción, la épica, las sorpresas. Se avecina el March Madness, pero antes, la recta final. La Championship Week, los torneos de conferencia, los títulos que consolidan favoritos y las victorias que introducen invitados. La burbuja es la protagonista, el campo de batalla de una semana que condensa todo lo jugado hasta ahora.

North Carolina coge las riendas de la ACC

En el torneo final de la NCAA participan 68 universidades. Este año, 11 de ellas pueden pertenecer a la ACC, a una sola conferencia. Un hito, que más allá de números, deja claro el histórico nivel competitivo de un grupo convertido en campo de batalla. El pelotón lo encabeza North Carolina, por consistencia y recursos. El dominio interior, su exigencia física y la irrupción de Justin Jackson (nombrado Jugador del año de la ACC) han conducido a los Tar Heels al título de temporada regular. Un logro que sellaron en Chapel Hill ante su máximo rival. Duke sufrió la mejor versión de Joel Berry sellado en Chapel Hill ante su máximo rival. Liderados por Joel Berry, los de Roy Williams demostraron ser uno de los equipos más sólidos del baloncesto universitario.


Algo de lo que no puede presumir Duke. Los Blue Devils aspiran a todo, al menos por plantilla. Capaces de lo mejor y de lo peor, dejaron ver ante Florida State que la corona de la ACC está a su alcance, pero sólo si encuentran la regularidad. Los Seminoles también van a necesitar de ella, ya que nunca será por talento. La debilidad mental se erige como la mayor debilidad de un equipo que empieza a jugarse el tener un seed alto en el bracket. Quien se desmarca de esta dinámica es Louisville. Su ataque despierta dudas, dependen en exceso de Donovan Mitchell, pero a un partido, con los nervios a flor de piel y una de las defensas más férreas del país, los Cardinals son uno de los grandes tapados de la conferencia. Un papel que volverá a asumir Notre Dame. Un equipo comprometido con la épica y la magia de marzo. Rick Pitino les bajó de la nube, pero pocos equipos son capaces de rehacerse mejor y más rápido.

La élite de la Atlantic Conference puede acabar en Virginia, pero a partir de aquí son todo incógnitas. Los Cavaliers están curtidos en mil batallas y han hecho de marzo su hábitat natural. La Miami de Bruce Brown y compañía ha demostrado por competirle a cualquiera gracias a sus planteamientos atrás. Buzz Williams ha construido en Virgina Tech un equipo que no brilla en nada pero cumple en todo. Syracuse tiene que responder fuera de casa, Georgia Tech reivindicar su etiqueta de matagigantes y Wake Forest seguir aferrándose al increíble momento de forma de John Collins. El bracket del torneo asusta.

Frank Mason III, primero de Kansas y decimotercero de la Big XII

Año tras año, la Big XII sigue sometida al reinado de los Jayhawks, este año además hemos visto una de las temporadas regulares más autoritarias de un jugador en la misma, Frank Mason, del cual se nos acaban las palabras para calificarlo, acudía a su cita con la historia tras promediar 20 puntos y 5 asistencias, algo inédito a día de hoy.

En Kansas el éxito no es extraño para nadie, este año el factor X ha sido un Josh Jackson sorprendente y que ha opositado para salir el primero en el draft de Junio. El resto de historias han sido sorpresivas, el buen hacer de Baylor durante la primera parte de la temporada donde consiguió alcanzar el número 1 de la AP, pero que se encuentra de capa caída aunque todo aderazado por un gran Jonathan Motley que no se rinde pase lo que pase.

En el resto de los equipos, la bajada a los infiernos de Oklahoma y Texas que no se encuentra con Shaka Smart a los mandos, contrasta con la subida de TCU y de unos Cowboys en los que Brad Underwood ha podido sacar el máximo partido posible de un bloque que nadie daba un duro por ellos. El torneo pinta ”Rock Chalk”, pero hay que contar que la Big XII tiene equipos que pueden sorprender como West Virginia, Baylor o incluso Iowa State, único equipo que ha sido capaz de tumbar a los Jayhawks en su feudo.

La Big Ten, una montaña rusa con conductor

Durante toda la campaña, la Big Ten nos ha demostrado ser una de las conferencias más frágiles del país, el caos reina y Purdue pese a que ha dejado momentos y situaciones muy irregulares, se mantiene al frente y consigue el título de temporada regular.

El resurgir de Maryland que ha conseguido de manera sorpresiva un segundo puesto que prácticamente ninguno apostábamos por ello, compartido con una Wisconsin que ha tenido flashes de ser un equipazo con sombras de ser un equipo plano, e incluso pasivo en ocasiones, sobretodo Nigel Hayes.

Lo más sorpresivo para bien y para mal ha sido el hacer de dos equipos, los Spartans de Tom Izzo que pese a los baches que han tenido por lesiones, por talento y demás circunstancias han podido sobrevivir a la conferencia y rozar los puestos de cabeza de serie, Miles Bridges y Nick Ward, sobretodo este último que ha sido la última joya en sorprender bajo el ala de Tom.

El nombre a remarcar ha sido el de los Gophers de Minnesota, con un Pitino Jr en la silla caliente durante toda la campaña, ha sacado adelante un equipo con una intensidad propia de la familia, un anotador tremendo y eléctrico como es Nate Mason, un Reggie Lynch que ha sido el pegamento y la voz de la experiencia, sin olvidarnos tampoco de las dos figuras sorpresivas, Amir Coffey, freshman de futuro y un sophomore en alza como Jordan Murphy, claves para el resurgir de los Gophers, que buscan algo más que hacer ruido. Algo en lo que no se queda atrás Northwestern. Nada a va a impedir a los Wildcats del primer Madness de su historia, y todo gracias al admirable trabajo de un Chris Collins que ha conformado un grupo tan correoso como unido. Con Bryant McIntosh a la cabeza, quieren soñar despiertos.

Villanova manda en la jungla

El nivel competitivo de la Big East es indiscutible, como también lo es el dominio de Villanova. Sin embargo, su título no está garantizado. Han caído tres veces esta temporada, y dos de ellas contra una Butler capaz de vencer a cualquiera. Los Bulldogs son un equipo plural y atrevido, pero con tantas victorias de peso como derrotas desconcertantes. La última ante una Seton Hall que parece haber certificado su presencia en el Madness. Los Pirates son un equipo extremadamente incómodo, con referencias muy claras y con un desgaste físico abrumador. Que nadie descarte alguna que otra sorpresa por su parte.

Sin Maurice Watson Jr., Creighton dista de ser el equipo que maravillaba a principio de temporada, pero no ha dejado ser exigente. Pocos conjuntos mueven mejor el balón, o tienen un bastión interior como Justin Patton. Marcus Foster ha dado un paso adelante y McDermott se mueve mejor volando bajo el radar. Algo que ha hecho muy bien Providence. Apenas se ha hablado de ellos y llegan a marzo con 6 victorias consecutivas. Los Friars son peligrosos, y más cuando Rodney Bullock tiene el día.

El ataque de Marquette continúa siendo el más temido de la conferencia. Sin un líder claro, todos aportan. Wojciechowski ha moldeado una máquina coral capaz de bombardear a cualquiera desde el perímetro. Pero ya sabemos que a estas alturas la defensa gana protagonismo. La urgencia la encarna Xavier. No han conseguido superar las bajas de Edmond Sumner y Myles Davis, ni tampoco mantener el ritmo de sus competidores. Su parte del cuadro es muy complicada, pero en un último intento por conseguir un billete, evitarían a Villanova hasta la final.

El triunvirato de la PAC-12

Oregon, UCLA y Arizona. Por ese orden, o no. Estos tres equipos no sólo aspiran al título de conferencia, sino a estar en Houston el 1 de abril. Así pues, que cualquiera de ellos lo consiga no debería sorprendernos. Ahora bien, la PAC-12 va a ser un exigente campo de pruebas. Si nos movemos por sensaciones, tal vez los Bruins lleguen por delante. El mejor ataque del país se ha reivindicado frente a  Oregon y consolidado ante Arizona. Han mejorado atrás, Lonzo Ball sigue dirigiendo una orquesta implacable, y sin embargo, la línea entre espectáculo y competición aún no es del todo difusa.

Más sólidos en la conferencia han sido los Wildcats. Sean Miller ha construido la solidez de siempre, pero con menos efectivos y más juventud. Se jugarán ante los angelinos un puesto en la final, pero también un seed que les permita desquitarse en el Madness. Sin embargo, el liderazgo lo tiene Oregon. Son los vigentes campeones, han recuperado al mejor Dillon Brooks y Dana Altman siempre se guarda un as en la manga. Además, su camino hasta la final es más llano el que de sus competidores.

Por detrás, apenas unas preguntas sin resolver. USC parece dentro, pero los Trojans llevan tiempo sin convencer. Nadie vio venir a Utah y los de Krystkowiak les han adelantado sin hacer ruido. De ganar a los Ducks en semfinales su invitación está asegurada. Aunque para triunfo importante el que necesita California. Los Golden Bears acumulan cinco derrotas en los seis últimos partidos y su nombre empieza a tambalear en los brackets. ¿Superará la PAC-12 los cinco participantes?

La SEC se juega el crédito

Parecía que iba a ser un paseo para Kentucky, hasta que apareció Florida. El título parece cosa de dos. Los Wildcats han ganado gen competitivo y su determinación para superar desventajas se ha erigido como una de sus mejores armas. Su dinamismo ofensivo choca contra la firmeza de los Gators. De sensación a realidad, Mike White ha demostrado ser capaz de adaptarse a cualquier circunstancia, aunque tal vez falte talento.

La diversión llega por detrás. Parece haber consenso en la idea de que el nivel de la SEC ha bajado considerablemente este año. No vamos a discutirlo, pero tampoco el buen rendimiento de una buena cantidad de equipos. South Carolina es la gran alternativa, y más con Sindarius Thornwell a este nivel. Cerca está Arkansas, que sin grandes victorias (ni la versión que se esperaba de Moses Kingsley) hace gala de una regularidad reseñable. Después es todo más cuestionable. La Ole Miss de Sebas Sáiz o Alabama necesitarán dar la campanada, algo a lo que aspira una Vanderbilt que empieza a estar en boca de todos. Los Commodres se han impuesto a Arkansas, South Carolina y Florida recientemente, resumé que junto a un torneo aceptable, les puede valer un billete para el Gran Baile.

Primeros billetes para el Madness

Las mid-majors ya se han puesto en marcha. Aquí el frenesí no perdona y las sorpresas están al orden del día. Como en la Ohio Valley Conference. El primer billete al March Madness no se lo llevó la Belmont de Evan Bradds, ni tan siquiera UT Martin. Fue Jacksonville State, quien contra todo pronóstico, eliminó a los dos favoritos para conseguir la primera participación de su historia en el torneo final.

A punto estuvo la Campbell de Jon Ander Cuadra de dar la campanada. Nadie esperaba a los Lions en la Big South, pero el nombre de Chris Clemons no pudo sonar con más fuerza. Primero fueron 51 puntos (!) para tumbar a UNC Asheville, una de las grandes favoritas, y después 33 puntos ante Radford para hacerse un hueco en la final. Allí les esperaba Winthrop, y estos no entendieron de sorpresas. Siete años después, el joven entrenador Pat Kelsey condujo a los Eagles al torneo final.

Una de las grandes batallas de las mid-majors se libraba en la Missouri Valley Conference. Estaba claro, o Wichita State o Illinois State. Ambos habían hecho méritos para estar en el Gran Baile. Sin embargo, sólo podía quedar uno, y en uno de los mejore duelos defensivos que se pueden ver en la NCAA, fueron los Shockers quienes prolongaron su hegemonía. Apareció la muñeca de Connor Frankamp para lanzar a los de Gregg Marshall y dejar a los Redbirds en la encrucijada. Desde el seed de Wichita State a la participación de Illinois State, el comité tiene dos grandes papeletas.

En marzo, Florida Gulf Coast siempre será Dunk City. Con aquel increíble Madness de 2013 aún en la retina, los Eagles culminaron su gran temporada alzándose con el título de la Atlantic Sun. Apenas dieron opción a los rivales, ni siquiera a la North Florida de Dallas Moore. No era fácil, pero Joey Dooley ha sabido continuar el legado que dejó Andy Einfeld.

PROVIDENCE FRIARS: Ed Cooley ha sabido aprovecharse del caos de la Big East para llevar a sus chicos a una dinámica positiva en el momento más importante de toda la temporada, con un Rodney Bullock excelso, son 6 victorias para un equipo que aspira más que nunca a entrar en la locura. Imprevisibles, y por ello, doblemente peligrosos.

UT-ARLINGTON MAVERICKS: Una pena nombrar al equipo de Jorge Bilbao aquí, pero su derrota ante UL Lafayette en el torneo de conferencia les priva de todas sus opciones para entrar al torneo final. La Sun Belt se había erigido como una de las mid-majors más exigentes de todo el país y UT-Arlington, en una de las sensaciones de la recta final de temporada. La otra cara de marzo.

Los designios de marzo son inescrutables, también para los españoles. Así quedan, uno a uno, las opciones de participar en el Madness para nuestros representantes al otro lado del charco:

  • Sebas Sáiz (Ole Miss): Los Rebels están en tierra de nadie. Atascados en la burbuja y víctimas del bajón de nivel de la Southeastern Conference. No va a ser imposible, pero los hombres de Andy Kennedy van a necesitar (como mínimo) alcanzar las semifinales del torneo si quieren tener opciones a un billete. Mencionar que el madrileño ha sido galardonado con el C Spire Howell Trophy, que premia al mejor jugador del estado de Mississippi.
  • Jorge Bilbao (UT-Arlington): El más cruel de los finales para los Mavericks. Tras dominar la Sun Belt en el último mes, UL Lafayette les eliminó en semifinales y posiblemente acabó con todas las esperanzas de Madness para el senior vasco. Un final que no puede hacer olvidar la mejor temporada de su carrera universitaria.
  • Francis Alonso (UNC Greensboro): Sólo un partido le separa del Gran Baile. Esta noche se juega la final de la SoCon, y los Spartans se enfrentan a su máximo rival: East Tennessee State. Hace apenas una semana fue el malagueño quien encontró la fórmula para derrotar a los Buccaneers, y no sería de extrañar que se volviese a repetir la historia.
  • Jaume Sorolla (Valparaiso): La lesión de Alec Peters dejó muy tocado a los Crusaders. Parecía que el título de la Horizon League estaba entre Valparaiso y Oakland, pero ambos han sido sorprendidos en el torneo. Probablemente el punto y final a una meritoria temporada del pívot de Tortosa, que oposita a ser importante el año que viene.
  • Rubén Guerrero (South Florida): Si hablamos de milagros los Bulls pueden ser el mejor ejemplo. Si bien el marbellí ha mejorado notablemente en los últimos partidos, South Florida ha firmado una de las peores temporadas de su historia, con tan sólo una victoria en el calendario de la American. Tendrían que llevarse el torneo, algo que hoy por hoy dista de ser posible.
  • Eric Vila (Texas A&M): Situación similar a la de Sebas Sáiz. Los Aggies no encuentran salida de la burbuja, han conseguido alguna victoria de valor pero ninguna consistencia. Sus opciones pasan por un brillante torneo de la SEC, y ello conlleva como mínimo ganar a Vanderbilt y a Florida.
  • Ramón Vila (Arizona State): La suerte parece ya repartida en la PAC-12, y en ella no se encuentran los Sun Devils. Aunque es imposible negar los méritos del barelonés, Arizona State no ha sabido escapar de la zona baja de la conferencia. De ganar en primera ronda a Stanford, se encontrarán con Oregon.
  • Andrew Ramírez (Hartford): Pese al buen hacer del español, los Hawks cayeron a las primeras de cambio en el torneo de la America East. Albany fue su verdugo, pero también es el principio para un Andrew Ramírez que ha demostrado poder ser importante la próxima temporada.
  • Adrián Carrión (Grand Canyon): Los Antelopes no son elegibles para particpar de momento en el March Madness, pero su gran temporada invita a pensar a que no tardarán a hacerlo en un futuro no muy lejano.
  • Jon Ander Cuadra (Campbell): Los Lions estuvieron a punto de protagonizar una de las machadas de la temporada. Nadie los tenía en cuenta y se plantaron en la final de la Big South derrotando a UNC Asheville, uno de los favoritos. Sin embargo, Winthrop no entendió de sorpresas y puso fin a la segunda temporada universitaria del vitoriano.
  • Lucas Antunez (Toledo): La MAC ha tenido en Akron su gran dominador esta temporada, especialmente gracias a su racha histórica en casa. Los Rockets, pese a tener uno de los mejores ataques de la conferencia, arrastran una temporada irregular en la parte más débil del cuadro, y mucho tendrá que cambiar si quieren tener opciones de llegar lejos en el torneo.
  • Jhan Paul Mejia (CS Fullerton): No será fácil, pero los Titans parten con opciones en la Big West. Cal State Fullerton se presenta como la gran alternativa en una conferencia que parece abocada al duelo entre UC Irvine y UC Davis.
  • Joshua Tomaic (Marylanvd): El producto de la CBA no ha debutado esta temporada tras los rumores de ser declarado redshirt. De esta manera, será complicado que el español pueda contar con minutos en una Maryland que tiene asegurado un hueco en el Madness. Sólo falta saber el seed. 

  • Por algo llaman Dunk City a Florida Gulf Coast. Rayjon Tucker es el protagonista.

  • En el torneo de la Horizon, Youngstown State eliminó sobre la bocina a Oakland, el gran favorito junto a Valparaiso.

  • Maryland se reivindicó contra Michigan State con este espectacular game-winner de Melo Trimble.

  • St. Francis se clasificó para la final de la NEC con uno de los game-winners más inverosímiles de la temporada.

  • Una canasta que vale un Madness. Posiblemente, la jugada más importante de la historia de Northwestern.

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