March Madness: Dos rondas de locura

Bastaron tres días para que cayeran los 18.8 millones de brackets de la ESPN. Es la locura de marzo, con todo lo que ello implica. Desde la caída del vigente campeón a la aparición de cenicientas, pasando por la decepción de Duke o la irrupción de Michigan. Dos primeras rondas que nos han dejado tantas emociones como batallas.

EAST: Villanova y Duke se despiden

Dos claros candidatos pero muchos equipos complicados. Lo vivió en sus carnes Villanova, que tras solventar su duelo ante Mount St. Mary’s se chocaría contra el muro de Wisconsin. Los Badgers se llevaron el partido al barro, al desgaste físico y a la prioridad defensiva. En ataque se trataba de ser eficientes y apenas Josh Hart respondía a la llamada. Una carrera de fondo donde la igualdad fue la pauta.

Los de Greg Gard se sobrepusieron a sus problemas de faltas y aprovecharon tanto los destellos de Bronson Koenig como la solidez de Ethan Happ. No brillaban, pero hacían imposible la fluidez rival. En ese contexto, sólo Donte DiVincenzo ponía problemas. Su carácter era un desahogo para Jay Wright, pero necesitaba más y no llegaba. El final pedía héroes y los tuvo en los de Madison. Mientras los Wildcats eran esclavos de sus propios errores, Nigel Hayes asumió la responsabilidad, se sacó una genialidad de la chistera y tumbó al vigente campeón. Primera gran sorpresa.


Quien no hizo ruido fue Florida. East Tennessee State fue un trámite y Virginia, toda una declaración de intenciones. Si bien los Cavaliers no llegaban en su mejor momento, probaron de los Gators su propia medicina. Los de Mike White dieron una exhibición defensiva: líneas muy arriba, exigencia en el uno contra uno y rotaciones vertiginosas. ¿Resultado? Ni siquiera les dejaron pasar de los 40 puntos. Si buscan a un tapado en esta parte del cuadro, esa es Florida.

No hubo equipo más comprometido con la épica que USC. Empezando por el First Four, con remontada de 17 puntos ante Providence incluida y la sensación de poder ganarle a cualquiera. Como a SMU. Pocos equipos llegaban con el estado de forma de los Mustangs, pero tampoco con la valentía de los Trojans. Una vez más, a remolque, sometidos a la férrea defensa de Tim Jankovich y al dominio de Semi Ojeleye. En la segunda parte, los californianos optaron por enloquecer el choque. La muñeca de Elijah Stewart puso todo patas arriba y dio pie al thriller. Shake Milton llegó al rescate de los suyos, pero en un ritmo de despropósitos, los Trojans estaban en su salsa. A menos de 40 segundos para el final, Stewart se acomodó en la esquina para consumar uno de los upsets del torneo.

Nadie los vio venir, excepto Baylor. Aunque no exentos de sufrimiento. Los Bears tuvieron que sacar a relucir su fortaleza, la verticalidad de Jonathan Motley, y sobre todo, la determinación de Manu Lecomte. USC volvió a aumentar el compás a la salida de los vestuarios para escalar en el marcador. Sin embargo, pese a la inspiración de Chimezie Metu, esta vez no hubo magia. Los de Scott Drew no faltarán a su compromiso con el Sweet 16.


Algo que sí hará Duke. Capaces de lo mejor y de lo peor, esta vez tocó lo segundo. Exhibieron sus armas frente a Troy, pero el desafío que planteó South Carolina las hizo insuficientes. Los Gamecocks hicieron su partido, sin complejos, haciendo gala de experiencia y oficio. Frank Martin mantuvo su guión intacto, primero alejaron a los Blue Devils de su ritmo aprovechando sus problemas en la dirección. Después, con los de Coach K incómodos, desplegaron una pluralidad ofensiva brillante. Encabezados por Sindarius Thornwell, South Carolina explotó toda sus grietas atrás. De jugar a 20 puntos en la primera parte a avasallar a casi 70 en la segunda. Entonces apareció el último gran lunar de Duke: la falta de liderazgo. Ni Allen, ni Kennard ni Tatum. Mientras intentaban salir del atasco, en el rival había nuevos invitados. Duane Notice desde el perímetro y Rakym Felder en el momento oportuno. Para cuando nos queríamos dar cuenta, los Gamecocks ya habían liquidado el encuentro. Decepción en Durham.

WEST: Resurge Xavier, aparece WVU y Northwestern hace historia

Una de las historias de toda la campaña ha sido la primera participación de Northwestern Wildcats en el gran baile, hecho confirmado cuando tras el ”Selection Sunday” el equipo de Chris Collins era encuadrado en la West Region. ¿Conseguirían su primera victoria? Si algo hemos visto es que los de N’Western no se rinden nunca y en su primer encuentro y con una de las jugadas que más dará la vuelta en el internet de todos con una falta inexplicable del jugador de Vanderbilt, Matthew Fisher-Davis los Wildcats conseguían su premio, una oda a la gesta y al esfuerzo, una victoria por dos puntos ante Vandy que les permitiría enfrentarse ante la todopoderosa Gonzaga.

NCAA Tournament

La machada no pudo ser mayor y aunque los Wildcats dieron un susto a Gonzaga durante una segunda mitad en la que casi remontan un déficit de 20 puntos, la gasolina no fue suficiente y los Zags ganaron, aún así, apunten el nombre de Collins.

Tras la lesión de Edmon Sumner hace ya unos meses, todos dábamos por muertos a Xavier, sobretodo tal y como estaba el tono de la Big East en esos momentos, Trevon Bluiett se veía sobrecargado de uso y la cuesta abajo era inminente. Sin embargo, Chris Mack demostró valía y galones para un equipo que entre algodones se metió al MM y finalmente ha dado la cara como nadie esperaba, se aprovechó de las dudas de una floja Maryland para lograr su primer upset para después coger impulso y tumbar a toda una Florida State, candidata a todo pero tan poderosa como caótica.


Bob Huggins y los Mountaineers están para quedarse. Posiblemente West Virginia haya sido uno de los equipos más poco valorados durante toda la campaña, una fuerza en la Big XII pero siempre lejos de los focos por su juego coral, libre de estrellas pero lleno de trabajo, esfuerzo y sobretodo un muro defensivo y como se suele llamar ”Press Virginia”, su presión es ya un sello de identidad. El partido ante Bucknell parecía un trámite y los Mountaineers sobrevivieron, no sin sufrir al upset de los Bisons, pero lo fuerte llegaba la siguiente ronda, les esperaba uno de los equipos más serios y ordenados de la nacion, Notre Dame. Jevon Carter fue el antídoto para el poderío de un jugador fetiche en esta casa como Bonzie Colson, además Dexter Miles consiguió realizar de manera óptima su papel de escudero y así fue como alcanzaron el SW16. ¿Candidatos a F4? Veremos.

MIDWEST: Kansas cumple y Michigan irrumpe

La historia de la Midwest estaba clara una vez conocida la distribución de los choques entre los equipos de la misma. ¿Lograría Oregon dominar como en RS? ¿Qué papel tendría Michigan State? ¿Kansas favorita?

Para empezar y comenzando por los Spartans, Izzo demostró que su equipo estaba hecho de otra pasta diferente a la mostrada por el conjunto en los pasados meses de competición, el equipo que comenzaba el baile ante Miami era otro, eran otros Spartans. El encuentro ante los Canes era sencillo, Michigan State salía con los rodillos listos para avanzar en el torneo final y los Canes no iban a ser más que otro escollo en el camino y la solución fue sencilla, el trío de freshmen formado por Bridges, Ward y Langford destrozaron a una Miami atónita ante tal potencial ofensivo, los Spartans avanzaban y se cruzarían con Kansas en la ronda de 32, una prueba de fuego.


Los de East Lansings eran inferiores sobre el papel, pero en marzo son otra historia. Sacaron a relucir su potencial físico, exhibieron su gen competitivo y no dejaron que los Jayhawks dominasen. Sin embargo, Kansas estaba preparada para cualquier contexto. La dirección de Frank Mason, el descaro de Devonte Graham, pero sobre todo, la versatilidad de Josh Jackson (en su espectacular duelo ante Miles Bridges) en los minutos finales acabó por sentenciar un choque que no dejó indiferente a nadie.

La forma de Oregon durante la campaña ha sido una incógnita durante toda la campaña, las lesiones han lastrado a todo el equipo durante el año y el último mazazo llegaba hace poco con la lesión de Chris Boucher, sin embargo, los Ducks se saben moverse en la adversidad. Enfrente, Rhode Island y una de las defensas más incómodas del país. Ambos fueron partícipes de uno de los partidos más intensos de lo que llevamos de Madness. Los Rams mantuvieron su desgaste, no temieron los ritmos altos y forzaron la mejor versión de Tyler Dorsey en el clutch para que los de Dana Altman salieran airosos del envite.

Por último para completar el repaso de la región no hay que olvidarse de Michigan, equipo al que muchos periodistas califican como una segunda venida de la UConn de Kemba Walker y no es para menos. Un equipo basado en la defensa y con uno de los mejores conductores de la nación, un Derrick Walton que está en par con cualquiera de su posición en cuanto a nivel y un Moritz Wagner con un nivel escandaloso que destroza defensas con facilidad pasmosa, cayeron Oklahoma State y Louisville. ¿Será Oregon la siguiente?

SOUTH: Los favoritos resisten

North Carolina, UCLA, Kentucky. El triunvirato se mantiene intacto. Algunos con más dificultades que otros. Los Tar Heels se asomaron al abismo, y es que tras el trámite de Texas Southern, Arkansas les exigió hasta el último suspiro.  Y a base de triples. Porque los Razorbacks no se mostraron superiores en ningún momento, pero sí tremendamente competitivos. Basados en una defensa correosa, forzaron al rival a depender del rebote para controlar el partido. Ni Joel Berry ni Justin Jackson encontraban aro con regularidad y tuvieron que ser Kennedy Meeks e Isaiah Hicks los que desde la pintura cogieran las riendas. Frente al bombardeo de Daryl Macon y Anton Beard, UNC sacó músculo y decidió bajo aros.

El año pasado fue Michigan State, esta vez fue Minnesota. Middle Tennessee cada vez tiene menos de Cenicienta y los Golden Gophers fueron testigos. Defensa impecable y un Reggie Upshaw intratable, los ingredientes de un upset que esperaba medio Estados Unidos. Los Blue Raiders no se amedrentaron por el físico rival, tiraron de experiencia y controlaron un partido que nunca se les escapó de las manos. Un viaje al que sin embargo pondría fin Butler. Los Bulldogs se enfrentaban a dos de las mid-majors más peligrosas, pero ni Winthrop ni MTSU podría con su solidez. Sin la magia de otros años, los de Chris Holtmann mantienen una labor coral envidiable.

UCLA no quiso saberse nada de sorpresas. Ni ante Kent State ni frente a Cincinnati. El primer partido sirvió para derribar tensiones, el segundo para dejar clara su candidatura al título. Los Bearcats querían plantear un duelo de contrastes, imponer su defensa al espectáculo de los Bruins. Pero como viene siendo habitual, Lonzo Ball tenía otros planes. El freshman cogió las riendas del partido, dictó el ritmo e involucró a sus compañeros. Un duelo que empezó bronco y acabó apacible. Un par de contraataques, los triples de Bryce Alford y la efectividad del quinteto titular bastó para allanar el camino y mandar un aviso a Kentucky.

Porque los Wildcats tuvieron que sudar, y no poco. También ante Northern Kentucky, pero sobre todo ante Wichita State. Un año después de perder a la mejor generación de la historia de la universidad, los Shockers rozaron el Sweet 16. La culpa la tuvo la defensa, y el plan táctico de un Gregg Marshall que dejó al mejor equipo en contraataque del país sin ningún punto en esa faceta. WSU se cerró atrás, llevó el partido al barro y dejó a Kentucky que lanzara desde fuera. Aún así, los de Calipari aguantaban, hasta que apareció Landry Shamet. Entonces los Shockers empezaron a creer, e incluso tuvieron opción de llevar el partido a la prórroga. Pero Bam Adebayo y Malik Monk pusieron el cerrojo atrás para que los Wildcats estén entre los dieciséis mejores equipos del país.

 

Sólo quedan 16. Así queda el Bracket

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.