¿Quién es el jugador del año en la NCAA? (Parte I)

Un año más, emprendemos la ardua tarea de decidir quiénes han sido los mejores jugadores del año en la NCAA. La misión es divertida, aunque complicada, pues en una competición tan vasta es imposible no cometer omisiones y comparar méritos es, en ocasiones, una quimera. Esta columna ha sido objeto de horas de reflexión y, si bien el resultado no es ni mucho menos perfecto, está abundantemente sopesado.

Toda lista de esta índole se rige, en mayor o menor medida, a filias y fobias de todo tipo, máxime cuando se trata un campo tan vasto como es el del baloncesto universitario. En este artículo no encontrarán nada que no sea susceptible de someterse a crítica o debate. No obstante, quisiera dejar claros algunos criterios que he intentado seguir para elegir a los cuarenta y cinco protagonistas de la pieza, formada por un Top 25 más quince menciones honoríficas.

Aunque hablemos de un homenaje a la pericia individual, toda candidatura seria debe ir acompañada de un rendimiento colectivo acorde. Dicho de otra forma; no se puede aspirar al POY si no se ganan partidos. Un POY también debe ser un jugador cuya hipotética sustitución por un hombre de calidad media resultaría catastrófica para su equipo. Debe ir acompañado de una narrativa potente, capaz de resonar en la memoria pasados los años. Y, por supuesto, debería ser (o acercarse a ser) tu primera elección si tuvieras que construir una escuadra desde cero.

Así quedó la clasificación en 2o17:
Menciones honoríficas y puestos del 20 al 11.
Puestos del 10 al 1.

Los balances señalados corresponden al acumulado al final de la liga regular, sin incluir torneos de conferencia. Las estadísticas individuales están actualizadas a fecha del lunes 5 de marzo.

 

MENCIONES HONORÍFICAS (por orden alfabético)

Jaylen Adams – G, Senior, St. Bonaventure (24-6, 14-4 Atlantic 10)
20.5 pts, 3.6 reb, 5.3 ast, 1.6 rob, 46.6% TC, 47.7% T3, 85.4% TL.
Los Bonnies tienen mucho a su favor para conseguir una invitación al March Madness y, puestos a buscar razones, Adams es sin duda la principal. Se perdió todo el mes de noviembre y, con él a bordo del equipo, St. Bonaventure ha acumulado un fantástico récord de 20-4. Tras el errático inicio del conjunto en el calendario de la Atlantic 10, Adams se marcó un extraordinario mes de febrero (en ocho partidos, bajó de 20 puntos una vez y superó los 30 en tres ocasiones) que catapultó a los Bonnies: a día de hoy, llevan doce victorias consecutivas… y sumando.

Mo Bamba – C, Freshman, Texas (18-13, 8-10 Big 12)
13.0 pts, 10.6 reb, 0.5 ast, 3.8 tap, 0.8 rob, 53.5% TC, 26.5% T3, 68.1% TL.
Sí, le queda muchísimo camino por recorrer en ataque. Sí, no pasa de ser la tercera o la cuarta opción ofensiva de Texas. Sí, tira más triples de los que debería. Y, aún así, Bamba merece un reconocimiento: alrededor de su tremendo rendimiento defensivo, los Longhorns han sido capaces de construir una identidad que les ha permitido mantenerse en la ‘burbuja’ pese a las limitaciones de su plantilla y pese a la durísima baja de Andrew Jones. Es un taponador y reboteador de absoluta élite, y su valor para Texas es enorme.

Tyus Battle – G, Sophomore, Syracuse (19-12, 8-10 ACC)
20.0 pts, 3.0 reb, 1.9 ast, 1.6 rob, 41.0% TC, 32.4% T3, 83.8% TL.
Ha sido una temporada bastante olvidable en Syracuse, pero no por ello ha resultado menos emocionante ver a Battle batiéndose el cobre noche tras noche. En toda la liga regular de la ACC, el sophomore ha estado en el banquillo ocho minutos. De hecho, ha promediado más de cuarenta minutos disputados por encuentro en la ACC, gracias a las dos prórrogas que jugó ante Florida State. Dadas las circunstancias, y la falta de talento a su alrededor, la falta de eficacia es excusable. Si mete a Syracuse en el March Madness, será una gesta de aúpa.

Joel Berry II – G, Senior, North Carolina (22-9, 11-7 ACC)
17.8 pts, 3.6 reb, 3.2 ast, 1.1 rob, 40.5% TC, 35.6% T3, 87.6% TL.
Berry no ha brillado tanto como cabía esperar en noviembre, lo cual no empaña sus buenos números y su desempeño generalmente positivo para una North Carolina que le echará mucho de menos. Nadie querrá tenerlo como rival en marzo. Da la sensación de que aún le quedan por dar uno o dos grandes partidos antes de despedirse.

Tony Carr – G, Sophomore, Penn State (19-12, 9-9 Big Ten)
19.9 pts, 4.8 reb, 4.7 ast, 0.8 rob, 41.6% TC, 46% T3, 79.1% TL.
La bestia negra de Ohio State ha sido el más destacado entre los numerosos síntomas optimistas mostrados esta temporada en Penn State. A pesar de la pesada carga que los Nittany Lions han depositado sobre sus hombres, respondió siempre con liderazgo y oficio, regalando actuaciones espectaculares por el camino. Todo apunta a que esta campaña la cerrará en el NIT; el potencial es alto para los años venideros.

Mike Daum – F, Junior, South Dakota State (25-6, 13-1 Summit)
23.9 pts, 10.3 reb, 1.4 ast, 0.8 tap, 46.4% TC, 42% T3, 84.8% TL.
Nunca pensé que incluiría a algún jugador de South Dakota State en una lista así tras la marcha de mi amado Nate Wolters, pero The Dauminator se ha ganado un hueco gracias a su irrefrenable caudal ofensivo. Simple y llanamente, uno de los anotadores más versátiles, eficaces y estéticos de toda la competición. El Madness molará más con él.

Jared Harper – G, Sophomore, Auburn (25-6, 13-5 SEC)
13.9 pts, 2.3 reb, 5.7 ast, 1.2 rob, 38.1% TC, 37.4% T3, 83% TL.
Aunque es difícil quedarse con un jugador de la sorprendente Auburn, Harper quizás sea su integrante más fundamental, el motor que mantiene en marcha un sistema ofensivo que rezuma actividad y movimiento. También es uno de los puntales defensivos de los Tigers. Hay muchas ganas de seguir su evolución.

Kevin Knox – F, Freshman, Kentucky (21-10, 10-8 SEC)
15.7 pts, 5.3 reb, 1.4 ast, 0.9 rob, 44.6% TC, 35% T3, 77.2% TL.
Knox es el mejor jugador y el mejor prospect NBA de esta Kentucky. Es cierto que no es un talento extraordinario en la línea de John Wall, Anthony Davis o Karl-Anthony Towns. No obstante, ha sido la constante más positiva en un año, por momentos, complicado para los Wildcats, así como el flotador al que se ha agarrado Calipari para mantener una producción digna en ataque.

Kelan Martin – F, Senior, Butler (19-12, 9-9 Big East)
21.2 pts, 6.4 reb, 2.0 ast, 0.8 rob, 44.5% TC, 37.0% T3, 85.8% TL.
Eterno infravalorado que ha sido la principal razón por la que ver partidos de Butler, una buena escuadra que no aporta grandes ganchos para el espectador. Sin hacer ruido, se ha convertido en uno de los líderes más fiables de la nación, uno de esos tipos que garantizan un rendimiento, al menos, notable en cualquier partido grande.

Shamorie Ponds – G, Sophomore, St. John’s (15-16, 4-14 Big East)
21.6 pts, 5.1 reb, 4.9 ast, 2.5 rob, 41.7% TC, 26.7% T3, 85.4% TL.
Por mucho que trate de evitar la inclusión de jugadores cuyos equipos han ganado poco en estos listados, Ponds ha sido tan espectacular que me resulta imposible no mencionarlo. Es un baloncestista emocionante, poseedor de una pasión inequívoca, que te hace ser consciente en todo momento de que estás viendo a un chico de Brooklyn defendiendo la camiseta de St. John’s. Su ferocidad, intensidad y fuerza de voluntad para llegar al aro una y otra vez evocan (me lavo las manos antes de teclear esto) al Allen Iverson más precoz, salvando muchísimo las eónicas distancias. Durante la racha más improbable de la historia del baloncesto universitario, endosó 33 puntos a Duke, 26 a Villanova y 44 a Marquette.

Jerome Robinson – G, Junior, Boston College (17-14, 7-11 ACC)
20.7 pts, 3.7 reb, 3.4 ast, 0.9 rob, 50.7% TC, 43.8% T3, 82.9% TL.
Hablando de exteriores estelares en escuadras mediocres… Ky Bowman se ha llevado tantos titulares o más, pero Robinson ha sido más regular, eficiente e incidente en el juego. Gran responsable en una de las mejores campañas de la historia reciente de Boston College, aunque el listón estuviera bajo.

Collin Sexton – G, Freshman, Alabama (17-14, 8-10 SEC)
18.3 pts, 3.6 reb, 3.6 ast, 1.0 rob, 43.1% TC, 30.6% T3, 77.0% TL.
Complicadísima omisión del Top 25. Vaya por delante: Sexton me encanta, creo que le aguarda un espléndido futuro profesional, y su presencia habilita a Alabama para cumplir la ecuación “defensa TOP + estrella en el perímetro”, que tan buenos dividendos suele reportar en el NCAA Tournament (en caso de que los Crimson Tide se clasifiquen). Baja puestos por la reciente implosión de Alabama (cinco derrotas consecutivas) y su 2/17 en triples en los correspondientes partidos. En cualquier caso, su poderío atlético y su intensidad han hecho de Sexton un must-see durante este curso.

Jared Terrell – G, Senior, Rhode Island (23-6, 15-3 Atlantic 10)
17.8 pts, 3.3 reb, 2.4 ast, 1.6 rob, 45.3% TC, 41.0% T3, 83.7% TL.
Muy educadamente, ha reclamado a E.C. Matthews el bastón de mando de los Rams y ha conducido a estos a la, probablemente, mejor temporada de su historia. Aunque para Dan Hurley Matthews y Terrell sean “Batman y Batman”, está claro que ha habido un cambio en la jerarquía del equipo. Y para bien. Terrell ha sido un martillo pilón desde el perímetro.

Allonzo Trier – G, Junior, Arizona (24-7, 14-4 Pac-12)
18.9 pts, 3.2 reb, 3.3 ast, 52.3% TC, 40.4% T3, 85.6% TL.
Sin forzar nada, perfectamente integrado en la maquinaria de Arizona, Trier ha completado otro curso notable, anotando con una facilidad pasmosa y con una eficacia sobresaliente. Pese a la sombra de DeAndre Ayton, sigue siendo uno de los talentos más indefendibles de la costa Oeste.

Dean Wade – F, Junior, Kansas State (21-10, 10-8 Big 12)
16.7 pts, 6.4 reb, 2.8 ast, 0.9 tap, 1.5 rob, 55% TC, 42.7% T3, 74.8% TL.
Referencia ofensiva principal de una KSU que, a la chita callando, ha acabado en la parte alta de la durísima Big 12. Por su calidad y lectura, hay pocos hombres más peligrosos que él con un aclarado al poste bajo. Por su tiro exterior, es un mismatch andante.

Johnathan Williams – F, Senior, Gonzaga (28-4, 17-1 WCC)
13.8 pts, 8.1 reb, 1.6 ast, 1.2 tap, 56.9% TC, 56.2% TL.
¿Cómo destacar un solo miembro de un equipo como Gonzaga, que está entre los diez o quince mejores de la NCAA y cuenta con cinco jugadores que promedian entre once y catorce puntos por partido? La respuesta más obvia reside en Johnathan Williams, la pieza con más peso a ambos lados de la cancha y el hombre más en forma de los Bulldogs a día de hoy.

 

TOP 25 (puestos 25 a 13)

25. Caleb Martin – F, Junior, Nevada (26-6, 15-3 MWC)
19.5 pts, 5.3 reb, 2.5 ast, 1.2 rob, 47.3% TC, 43.1% T3, 75.4% TL.
Con un enfoque moderno cuyas influencias radican en gran medida en la NBA, Eric Musselman ha hecho de Nevada un equipo polivalente y complicado de manejar, que ha brillado consistentemente a lo largo de la campaña pese a que la Mountain West no sea el mayor de los escaparates. No habría sido posible sin los gemelos Martin (Cody y Caleb) y, especialmente, sin el segundo, cuya explosión ofensiva ha sido uno de los fenómenos del año. Su mejora en el manejo de balón y el lanzamiento exterior propició un salto de calidad impresionante. Muy difícil de contener en el uno contra uno, representa una amenaza constante, fundamental para entender por qué los Wolfpack son uno de los conjuntos más poderosos de la NCAA en el apartado ofensivo.

 

24. Chandler Hutchinson – G, Senior, Boise State (23-7, 13-5 MWC)
19.5 pts, 7.6 reb, 3.5 ast, 1.4 rob, 47.3% TC, 36.1% T3, 72.2% TL.
Hay muy pocos jugadores en la NCAA que hayan hecho tantas cosas, y tan bien, para su equipo. Salvo que gane el torneo de la MWC, a Boise State le habrán faltado un par de triunfos más (o un par de derrotas menos, según como se mire) para estar en el March Madness. Si no logran la clasificación para el torneo, será una lástima, porque Hutchison merece despedirse de la competición universitaria desde su escenario principal. No puedo negarlo: el californiano es un favorito personal. Ha sido fascinante ver cómo iba desarrollando un egoísmo y un instinto asesino que no llevaba dentro, así como la expansión de su repertorio ofensivo, que le ha llevado a acabar ejerciendo de point forward para los Broncos. La NBA ha tomado nota y gozará de una oportunidad en el siguiente nivel. En Boise está claro que no lo olvidarán nunca.

 

23. Grant Williams – F, Sophomore, Tennessee (23-7, 13-5 SEC)
15.6 pts, 5.8 reb, 1.8 ast, 1.4 tap, 47.4% TC, 76.2% TL.
El año pasado, Williams fue para mí una agradable sorpresa, un freshman sin excesivo caché que se ganó mi aprecio gracias a sus buenas actuaciones en una universidad que no pasaba por su mejor momento (un ejemplo similar de esta temporada podría ser Lindell Wigginton en Iowa State). No esperaba, empero, que en su segundo curso liderara con tanta firmeza a uno de los dos mejores equipos de la SEC. En esta sorprendente Tennessee, que enfatiza la paciencia y el movimiento en ataque, Williams desempeña dos roles fundamentales: absorber la atención de la defensa cuando recibe en el poste y conseguir opciones de tiro rápidas cuando el reloj de posesión se agota. Su heterodoxo menú de lanzamientos y su velocidad hacen de él un emparejamiento muy incómodo. Y, sin ser un defensor de élite, no desentona en absoluto entre la colección de atletas de los Volunteers. Repetirá presencia en las próximas ediciones de esta lista.

 

22. Nick King – F, Senior, Middle Tennessee (24-6, 16-2 C-USA)
21.2 pts, 8.4 reb, 1.9 ast, 49.4% TC, 38.1% T3, 73.7% TL.
La crónica de la decepción es un género literario prolijo en la NCAA, algo inevitable si tenemos en cuenta la vasta cantidad de universidades y atletas que por ella pululan. La estructura narrativa más común, o al menos la más interesante, es la del chaval que sale del instituto entre evaluaciones de lo más positivo, recala en un programa de prestigio y, por una u otra razón, no encaja, se estanca y acaba sumido en el ostracismo o saliendo por la puerta de atrás. King, antaño, fue uno de esos personajes trágicos. Distintos motivos evitaron que destacara en Memphis o en Alabama. Se dio a sí mismo una última oportunidad en Middle Tennessee, con menos focos y menos atención. Y su año en Murfreesboro ha sido grandioso. Cuando un tipo como Giddy Potts, estrella en los Blue Raiders desde años atrás, cede con tamaña galantería sus galones y sus tiros, es porque los propios compañeros de King advirtieron un talento impropio de la C-USA. King ha sido imparable, tanto por dentro como por fuera, y junto a Keita Bates-Diop ha sido el crack que más ha hecho en los últimos meses por garantizar la subsistencia del noble arte de la media distancia. Hay que celebrar que la historia de King haya tenido un final feliz.

 

21. Landry Shamet – G, Sophomore, Wichita State (24-6, 14-4 AAC)
14.6 pts, 3.2 reb, 5.2 ast, 48.6% TC, 44% T3, 83.7% TL.
Cada vez que he visto a Wichita State esta temporada, numerosas preguntas afloraban. “¿Por qué los Shockers no defienden como en 2017 si tienen prácticamente la misma plantilla?” “¿Evitará Shaq Morris cometer dos faltas en los primeros cinco minutos?” “¿McDuffie es bueno de verdad o sólo lo parece?” Pero una duda se elevaba constantemente sobre las demás. “¿Por qué, estando el partido apretado, no coge Shamet y dice: ‘mirad, estoy harto de veros fallar, sé que soy el base, pero ahora mismo voy a coger el balón y no lo voy a soltar si ganamos bien y si no, es lo que hay’?”. Aunque Shamet es un point guard de ensueño para un entrenador (alto, atlético, tremendamente seguro, preciso en el lanzamiento exterior…), su altruismo alcanza cotas frustrantes, dada la frecuencia con que aparenta ser el mejor jugador en pista y, pese a ello, insiste en tratar de asistir a sus compañeros. Estoy convencido de que Wichita State sería más temible en el March Madness si sus rivales pensaran: “como Shamet huela sangre, nos cascará 35 puntos y nos iremos de vacaciones”. En cualquier caso, el año de Shamet ha sido notable, y los Shockers han navegado con éxito el traslado a la AAC. Merece ser el número 21 en esta lista. Pero podría ser el 14 si tuviera algo más de mala leche.

 

20. Marcus Foster – G, Senior, Creighton (21-10, 10-8 Big East)
20.3 pts, 3.8 reb, 2.7 ast, 49.2% TC, 42.6% T3, 77.6% TL.
Si con King entrábamos en el terreno de las carreras dignas de un libro… Menudo viaje el de Marcus. Ha sido una trayectoria extraña la de Foster. Deslumbró en Kansas State antes de abandonar Manhattan en oscuras circunstancias y, pese a sus ocasionales exhibiciones, siempre cargó con el sambenito de ser un base preocupado exclusivamente por anotar, con una discutible eficacia. Menos mal que el genio ofensivo de Greg McDermott acudió a su rescate: el técnico regaló a Foster un presente (un sistema curtido con playmakers como Mo Watson o Khyri Thomas) y le liberó de la responsabilidad de tener que hacerlo todo por sí solo. Los porcentajes de lanzamiento de Foster en 2018 son los de un escolta maduro, sereno en la selección de tiro y que realmente lidera a sus compañeros hacia el triunfo. Ha alcanzado el punto con el que soñábamos cuando, en su año freshman, hacía partidos de 40 puntos con la camiseta de KSU, y eso ya es decir.

 

19. Kyle Guy – G, Sophomore, Virginia (28-2, 17-1 ACC)
13.9 pts, 2.4 reb, 1.4 ast, 1.0 rob, 40.1% TC, 38.3% T3, 87% TL.
¿Qué hacemos con Virginia? Los Wahoos han sido el equipo del año en la NCAA, llevando a la máxima expresión su (en ocasiones criticada y, en mi opinión, maravillosa) marca de baloncesto. A la hora de valorar individualmente a sus chicos hay dos grandes inconvenientes. El primero es que es una escuadra enormemente coral: uno podría argumentar convincentemente que el jugador más importante del equipo es Devon Hall (el arma ofensiva más fiable), Ty Jerome (un especialista en momentos calientes) o Isaiah Wilkins (el pilar de la pack-line). El segundo es que juegan a un ritmo tan, tan bajo (el que más de toda la NCAA, y con cierta diferencia) que hay que coger con pinzas sus estadísticas. En un tempo normal, Guy probablemente se iría a los 16 o 17 puntos por partido sin excesivos problemas. ¿Por qué elegirlo a él como representante de los Cavaliers en este ranking? Porque es el máximo anotador de Virginia y, sobre todo, porque es su atacante más autosuficiente, lo cual no es irrelevante dada la frecuenta con la que los Wahoos tienen que resolver una posesión en sus segundos finales. Si bien la presencia de Guy quizás resulte sorprendente, no podía dejar a Virginia sin ningún representante en el Top 20.

 

18. Marcquise Reed – G, Junior, Clemson (22-8, 11-7 ACC)
16.4 pts, 4.7 reb, 3.5 ast, 1.8 rob, 44.4% TC, 38.2% T3, 85.5% TL.
Reed ha tenido un rendimiento fantástico durante gran parte de la campaña, pero ha sido en el último mes cuando hemos visto su versión más impresionante. Tras la lesión de Donte Grantham (pieza clave en Clemson, su mejor y puede que único prospect NBA), el exterior asumió el reto de mantener el ritmo en la parte alta de la ACC y su fuerza de voluntad ha sido el principal motivo por el que los Tigers no han acusado en exceso la baja de su alero y han acabado la regular season en el Top 25. Reed es uno de los grandes two-way players de esta lista, un jugador muy completo capaz de brillar en diversos roles a lo largo del curso.

 

17. Aaron Holiday – G, Junior, UCLA (20-10, 11-7 Pac-12)
20.1 pts, 3.6 reb, 5.8 ast, 1.3 rob, 47.2% TC, 43.9% T3, 82.4% TL.
UCLA corre peligro de quedarse sin March Madness, y si su nombre no es pronunciado en el Selection Sunday este puesto de Holiday quedará en entredicho. No obstante, es un riesgo asumible. Me ha encantado ver al base de los Bruins, un auténtico must-see, uno de esos tíos que cumplen noche tras noche, que no se toma días libres, que se deja la vida en cada partido. Ha ejercido de líder y referente, a veces calculador y frío y en ocasiones febril y agitado. Repetidamente ha agarrado a los Bruins por la pechera, negándose a dejarlos perder, hundiendo graderíos rivales a base de triples, arrojándose hacia el aro una y otra vez. El pequeño de los Holiday es muy, muy grande.

 

16. Gary Clark – F, Senior, Cincinnati (27-4, 16-2 AAC)
12.7 pts, 8.2 reb, 2.1 ast, 1.3 tap, 1.5 rob, 51.3% TC, 44.2% T3, 76% TL.
Caso similar al de Kyle Guy; figura destacada en un conjunto de ritmo bajo y poderío defensivo extremo en el que destaca la fuerza del colectivo. Sube posiciones porque lo considero más insustituible para Cincinnati que Guy para Virginia y porque, cuando toca proteger el aro, su impacto puede llegar a ser devastador. Diría que se trata del chico menos talentoso de esta lista, pero va sobrado de experiencia, nivel físico e intensidad. Digno sucesor de Troy Caupain como jugador fetiche de Cincinnati.

 

15. Mikal Bridges – F, Junior, Villanova (27-4, 14-4 Big East)
17.6 pts, 5.5 reb, 2.1 ast, 1.1 tap, 1.6 rob, 51.1% TC, 42% T3, 84.5% TL.
Podríamos construir un interesante debate sobre la cuestión de si Bridges es tan bueno porque juega en Villanova o si Villanova es tan buena porque le tiene a él. Lo innegable es que Bridges presenta unos números surrealistas en una unidad ofensiva excepcional y, por si fuera poco, es el comodín que evita que la defensa de los Wildcats se hunda. Un chico como él es un lujo en cualquier competición de baloncesto del mundo: puede cubrir hasta cuatro posiciones en defensa, es letal sin balón y toma buenas decisiones con el esférico en sus manos. Va a embolsarse muchos millones de dólares dentro de muy poco, aunque no sea una superestrella en ciernes.

 

14. Luke Maye – F, Junior, North Carolina (22-9, 11-7 ACC)
17.7 pts, 10.1 reb, 2.4 ast, 1.2 tap, 1.0 rob, 51.1% TC, 46.3% T3, 62.5% TL.
Cuando Luke Maye eliminó a Kentucky del pasado NCAA Tournament con un tiro sobre la bocina, parecía claro que ese momento sería el cénit de su carrera universitaria. ¿Acaso podía aspirar a algo más un antiguo walk-on en uno de los programas insignia de la NCAA? Resulta que sí: no contento con protagonizar la imagen más memorable del March Madness 2017, Maye ha culminado su inusitada evolución promediando un doble-doble, colándose en el All-ACC Team y erigiéndose en un legítimo go-to-guy para una North Carolina que, de forma un tanto sorprendente, es una razonable candidata a alcanzar la Final Four por tercer año consecutivo. En estos Tar Heels, Maye no es un artista que actúe en solitario, pero ha pasado de tocar las maracas a ser el guitarrista principal.

 

13. Rob Gray – G, Senior, Houston (24-6, 14-4 AAC)
18.1 pts, 3.2 reb, 4.7 ast, 1.1 rob, 46.2% TC, 35.6% T3, 81.2% TL.
En mi opinión, uno de los protagonistas olvidados de la campaña 2017/18. Y eso que antaño me contaba entre los que veían a Gray como un tirabrevas más en un equipo del montón. Craso error. En su año senior, el escolta ha anotado menos puntos que como junior y ha mejorado una barbaridad. Gray aprendió a confiar en sus compañeros y a seleccionar con tino sus lanzamientos, e hizo viable la apuesta de Kelvin Sampson: edificar una defensa sólida y dejar que Gray tirara de los Cougars al otro lado del parqué. La idea salió bien, y Houston ha completado su curso más exitoso en años, lustros y hasta diría que décadas. Gray cumplió su papel con un estilo delicioso, reivindicando una estirpe de playmaker endémica de finales del pasado siglo y principios del actual, reticente a la sobreexplotación del tiro de tres, habilidoso y sutil, no demasiado explosivo pero sí suficientemente robusto como para sobrevivir a las embestidas de los pívots rivales bajo el aro, su hábitat predilecto. Gray asumió el reto de devolver a la moribunda Houston al March Madness y lo ha conseguido.

Mañana, los doce mejores jugadores de la temporada.

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