Doncic se doctora (24+9+4) ante unos Warriors en caída libre

Este será uno de los partidos que Luka Doncic se llevará de vacaciones en su maleta de recuerdos cuando termine esta primera temporada en la NBA en la que de momento toda le está yendo de maravilla, casi tan bien como los más optimistas pensaban que le podía ir. Y era mucho. El esloveno se dio el gusto de derrotar con sus Mavs por primera vez a los Warriors (112-109) en lo que es rara avis en Dallas: 2-17 en los últimos 19 partidos ante los de la Bahía, la última victoria en diciembre de 2015, el curso del 73-9 de los de Steve Kerr.

Para los Mavericks es un 7-8 con cuatro victorias seguidas cuando la temporada empezaba a empezar a torcerse. La zona playoffs a tiro. Pero es sobre todo una victoria de prestigio y sistema, amasada por jugar mucho mejor que su rival los minutos decisivos... y por el liderazgo de Doncic, que anotó 6 puntos en los últimos 150 segundos, entre ellos la acción individual que puso por delante a los suyos (109-108) y dos tiros libres después para el 112-108, con el pulso firme después de asegurar el rebote tras fallo casi definitivo de Klay Thompson. Al final, 24 puntos, 9 rebotes 4 asistencias con un 9/20 en tiros, bien secundado por Dennis Smith Jr (14 puntos, 6 asistencias), la electricidad desde el banquillo de Barea (13+3) y la producción del silencioso Harrison Barnes (23+8), que estaba en el otro lado en aquella victoria de 2015.

Así que fue una noche feliz para los Mavericks, que pudieron contar con Doncic pese al golpe en el hombro que le había hecho ser duda, gracias al cepo que pusieron alrededor de unos muy inseguros Warriors en el inicio del último cuarto: de 82-90 a 93-92 antes de un 96-100 que fue la última ventaja destacada del campeón, que está en un momento terrorífico y que intenta poner al buen tiempo buena cara: Steve Kerr dijo tras el partido que al menos habían "dejado de sentir lástima por ellos mismos", Kevin Durant que querían "hablar solo de baloncesto" y Stephen Curry, el gran ausente, que se sentía "orgulloso" de cómo estaban gestionando este cisma, el mayor de una era Kerr en la que todo (menos la Final de 2016) han sido alegrías.

Los Warriors, parece que hace un mundo, estaban 10-1 y tan contentos antes de recibir a los Bucks hace diez días. En aquel partido se llevaron una paliza y se quedaron sin Curry. Desde entonces, cuatro derrotas de seis posibles (12-5 ahora) y el drama entre Kevin Durant y Draymond Green, que no jugó por una lesión en un dedo que le tendrá seguramente algún partido más fuera (si es que es solo eso lo que lo hace...). Y hoy en exigente back to back en San Antonio, y después los Thunder y los Blazers en Oakland... ¿Hasta dónde caerán los Warriors antes de empezar a levantarse?

Al menos su partido fue mejor que el terrible de Houston, el jueves. Kevin Durant mostró más energía y más concentración pero se quedó en 3 puntos y un 1/7 en el último cuarto. En el último minuto falló un tiro por dos de Klay Thompson, que no metió lanzamientos que normalmente anotaría y volvió a tener una noche horrible: 22 puntos pero 9/24... y 2/11 en triples, 2/15 él y KD, 3/23 todo un extraño quinteto titular con ellos dos, Looney, Iguodala y Jerebko. Kerr buscaba energía, circulación y la pista más abierta. Y durante algunos tramos de partido lo encontró, incluso contando muy pronto con Damion Lee (11 puntos en la primera parte). Pero sin Stephen Curry haciendo jugadas ganadoras en ataque y Dray Green protagonizándolas en defensa, los Warriors volvieron a ser incapaces de resolver en los instantes decisivos. Ahora mismo, eso sí, no es eso lo que más les urge resolver. Sus problemas están más en el diván del psicoanalista que en la pista. Lo demás (tienen que volver Curry y Green, tiene que debutar Cousins...) debería caer por su propio peso...

 

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