Lonzo, Ingram, Chandler… la defensa despierta a los Lakers

Los Lakers están 14-9, en un 60% de victorias que les pone en ritmo de firmar su mejor temporada desde 2012. ¿Cinco victorias por encima del 50%? Para eso hay que irse a abril de 2013. Tiene mérito si se recuerda que arrancaron 2-5: es un 12-4 con un 10-4 en noviembre, su primer mes natural con diez triunfos desde marzo de 2012. En el Staples están 9-4 después de empezar curso con dos derrotas. Es decir: 9-2 en once partidos, un ritmo muy positivo para un equipo del que ha sido difícil discernir, en esta primera etapa de maduración, si iba a o venía, si rompía para bien... o se rompía para mal. Ahora viene un doble duelo ante los Spurs y una visita a los Grizzlies: tres partidos que pueden poner definitivamente a los Lakers en la senda buena o recuperar la dudas. No en vano, viven de nuevo, tras la llegada de LeBron James, en el primer plano mediático. Para lo bueno... y para lo malo.

En ataque los Lakers, también en plena cocción, han sido un equipo irregular. Al principio solo bueno en transición rápida y horrible en los minutos decisivos. Poco a poco mejor en casi todos los aspectos, y eso a pesar de la lesión de Rajon Rondo cuando este enviaba las primeras señales de vida tras un mal inicio, y regresando poco a poco a un sistema que gira en torno a LeBron como playmaker, lo que ha hecho toda su carrera, especialmente en los últimos años, y cada vez menos proclive a cambiar el estilo del alero y quitarle el balón de las manos. Esa fue un buen propósito del verano que no está envejeciendo bien, aunque por pura configuración de roster los Lakers no son desde luego aquellos Cavaliers que abrían a cuatro tiradores gravitando alrededor de las penetraciones de LeBron.

Pero la verdadera crecida está llegando en defensa, un apartado en el que lo Lakers ya acabaron siendo (en progresión, así suele ser con Luke Walton) mucho mejores de los esperado (12º rating en la NBA) durante la pasada temporada. Aquel 108 de rating ya está siendo mejorado: 106,1 la séptima mejor cifra de la NBA (y la cuarta mejor del Oeste por detrás de Thunder, Nuggets y Grizzlies) después de un arranque horrible (los 128 puntos de los Blazers, 143 de los Spurs...) durante los 12 primeros partidos (5-6) encajaron siempre un mínimo de 110 puntos. En los primeros nueve, el rating era de 111,1, el vigésimo peor de la NBA.

Después, en noviembre, la transformación: 103,5, el tercer mejor rating defensivo de la liga. En octubre había sido el séptimo peor (112,4). En ese mes del 10-4 recibieron de media 106,4 puntos (quinto mejor de la NBA) y fueron el mejor equipo molestando los lanzamientos de los rivales, que se quedaron contra ellos en un 43%, por debajo del 34% en triples (10º). Durante ese mes, solo los Grizzlies pusieron más tapones que los Lakers (7,1 por 6,7).

El cambio, desde luego, coincidió con la llegada de Tyson Chandler, años luz por encima de su último nivel en los Suns y, está quedando claro, todavía muy útil como jugador NBA: el Mejor Defensor de la NBA en 2012 llega 13 partidos en L.A. (9-3), juega más de 20 minutos por noche y ha equilibrado una defensa que desaparecía literalmente cuando no estaba JaVale McGee en pista. Ahora los Lakers tienen a uno o a otro como ancla, y su protección el aro está mucho más estabilizada, con la asignatura pendiente de los pívots muy móviles y capaces de jugar lejos del aro, como Nikola Vucevic (dos exhibiciones en los dos Magic-Lakers de la temporada).

Además, Walton ha ido reajustando cómo y dónde defienden los demás. Brandon Ingram y Lonzo Ball forman una excelente pareja defensiva en el perímetro, una que permite esconder durante muchos minutos a LeBron James, que conserva energías, y que tiene una enorme incidencia en los partidos. Lonzo, en concreto, sigue viendo como sus problemas para anotar eclipsan un trabajo atrás a la altura del de los mejores guards defensivos de la NBA. LeBron acaba de decir que es “rápido como un gato” y Chandler que el base es el encargado de activar la intensidad defensiva de todo el equipo. Además, Josh Hart y Kentavious Caldwell-Pope empiezan a funcionar como pareja en quintetos con LeBron por su excelente actividad defensiva y su amenaza desde el perímetro. El primero, en concreto, es un solo correcto defensor en uno contra uno pero es excelente en cambios y ajustes: fuerte, disciplinado y capaz de cuerpear a cualquier rival, pívots incluidos. Además, y es lo más sorprendente de todo, Kyle Kuzma (que también está mejorando como pasador y como jugador sin balón) se está encargando de los aleros rivales con éxito (minutos ante Bogdanovic, Ingles o el corpulento Doncic), lo que le permite tener un efecto positivo en defensa que de ninguna manera lograba alcanzar como ala-pívot.

Los Lakers son especialmente peligrosos a campo abierto y en transiciones cada vez más instintivas: para eso también hace falta una buena defensa y por eso su juego cada vez es más fluido entre el ataque y esa retaguardia que guarda el verdadero factor de crecimiento de los angelinos, que en los últimos partidos van claramente a más. A ver en el doble duelo ante los Spurs.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.