Ojo a estos Mavericks: superan a Portland con un Doncic decisivo

Los Mavericks empiezan a dejar la sorpresa a un lado y a ganar partidos de forma menos enigmática y, cómo decirlo, pareciendo cada vez menos casual el buen juego y las mejoras que se están implementando en el equipo. Los Trail Blazers son un equipo aguerrido, que ha empezado bien la temporada una vez más, y en Dallas les desactivaron como si fueran un circuito eléctrico con el que alumnos de bachillerato puedan ensayar.

Luka Doncic volvió a ser el máximo anotador (21 puntos, sumándole 9 rebotes y 3 asistencias) para su equipo, que tuvo el control en todo momento. Los Mavs se hicieron con una victoria, eso sí, menos holgada de lo que merecieron: 111-102.

Lillard empezó teledirigiendo pases para sus compañeros, que incluso ponían por encima a los suyos en los primeros compases del encuentro. Sería por poco tiempo, lo que tardó en calentarse la máquina mav. Primero Smith y luego Barea le pillaron el truco a la defensa rival, que se mantuvo bastante desacertada, y la zona pasó a ser azul como si de aparcamiento estuviéramos hablando. Devin Harris demostró el buen estado de forma por el que pasa y los Mavericks se marcharon por encima de los diez puntos con facilidad al término del primer cuarto, creando una tendencia que valdría para casi la totalidad del partido.

Lillard, que jugó bien y terminó con 33 puntos, 8 rebotes y 8 asistencias, se encontró muy solo no tanto en la labor anotadora -que también- sino en la de presentar batalla en base a una idea sólida. Los de Portland fueron todo el rato a remolque, sin apretar la tuerca y sin verse en el mismo plano que un rival que sí está a su altura en la clasificación (ahora, por encima).

¿Que los Blazers hacen el amago de acercarse? Pues Dwight Powell encesta dos triples seguidos y lo enfría. ¿Que Harkless y Aminu ven que pueden hacer daño en el dentro-fuera? Pues llega el Pascal Siakam de los Mavs, Maxi Kleber (¡cómo ha mejorado su movilidad por las dos áreas!), y te arregla el descosido. Rick Carlisle tiene herramientas que por ahora funcionan.

Los Mavs, sin embargo, se relajaron. Damian Lillard pudo completar esos numerazos gracias a ello y a que fue a la cabeza, cómo no, del intento de remontada final de los visitantes. Estaban 12, 14, 16 abajo, pero poco a poco fueron reduciendo en los minutos finales y le metieron el miedo en el cuerpo al contrario. A poco más de un minuto se ponían 105-99, a seis, pero Luka Doncic quiso poner la saliva en el sobre y finiquitarlo: baile a Evan Turner, paso atrás y triplazo; salto entre dos, recoge el toque y la pasa de un lado a otro para que Dennis Smith machaque. Y ya está.

Dallas se coloca en séptima posición de la Conferencia Oeste (12-10) superando a su rival del hoy, que está ahora en la octava con 13-11.

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