El Gran Canaria conquista Milán y se mete en la pelea

El Herbalife Gran Canaria volvió. Tal vez no se fue nunca, ni siquiera en estos erráticos meses con Salva Maldonado al frente, pero hoy brilló más que nunca. Lo hizo además en Milán, una plata de altísima alcurnia europea y ante de uno de los equipos más potentes de Europa. Nunca dejó de competir, jamás dejó de pensar que podía llevarse el partido, consiguió así una victoria de relumbrón, la primera con Víctor García en el banquillo hasta que se anuncie a su sustituto. Defendió como siempre para llevarse una maravillosa victoria.

Y eso que comenzaba mandado el Armani Milán, aunque bien es cierto que el Herbalife no permitía en ningún caso que el equipo italiano se escapara. La formación italiana, con 6 puntos de un activo Mike James, comenzaba dominando el marcador, 14-8, y dos tiros libres de Brooks aumentaron la desventaja insular en 8 puntos. Mas no perdía comba el Gran Canaria. Una suspensión de Eriksson trajo consigo el 16-12, y sendos triples firmados por Tillie y Eriksson empataban el marcador a 20 antes de que otro ex ACB como Kusminskas dejara el 22-20, de manera agónica, al final del primer cuarto.

El segundo acto era como un nuevo partido de tan igualado como estaba. El Granca recuperó su eterno espíritu competidor, aquel que hasta hace bien poco, no este curso, jamás le llevaba a desfallecer por muy mal dadas que le vinieran. Así, un canasta tras rebote ofensivo de Oliver le puso por delante, 24-26, lo que no sucedía desde el 0-2 de Balvin. Seguía percutiendo el equipo hoy entrenado por Víctor García, y una canasta de Evans tras asistencia de Paulí le mantenía arriba, 27-30, y obligaba a Pianigiani a pedir tiempo muerto cuando todavía quedaban 6:43 para el descanso.

Curiosamente, fueron los visitantes quienes salieron mejor parados de este pequeño parón, pues el cuestionado Evans clavó su primer triple nada más ponerse el balón en juego, acción que repitió poco después para el 32-36. Se lo empezaba a creer el Gran Canaria ante un atónito Milán, y un contrataque de Rabaseda se saldó con el 34-41, ventaja que incluso aumentó una cuando se llegó al descanso, 40-48, tras un 2+1 de Eriksson.

Comenzaba a sentirse frustrado el equipo transalpino, pues ni siquiera dos triples, de James y Brooks, 46-50, le daban ventaja. En la batalla exterior desde el 6.75, Eriksson puso el 46-53 y Bertans el 51-55. Después, una técnica a Gudaitis tuvo funestas consecuencias para los suyos, pues Eriksson enchufó el correspondiente tiro libre y Tillie penetró con vigor y clavó después un triple esquinado para el 53-64, la máxima diferencia hasta entonces para cualquiera de los equipos. A la fiesta se unió Oliver, más listo que ninguno, para encestar otro triple, 55-67, al final de posesión y de pasó cercenar un poco más las ilusiones de un ansioso Armani Milan.

Cuatro tiros libros de Guaditis, imponiendo su corpachón a un no menos hercúleo Báez, le dieron algo de aire a los locales, 60-70, a quienes James, con un triple final para 19 puntos, les llenó de esperanza antes de encarar el último cuarto con 63-71 en el marcador.

Cuando todo parecía perdido, el Armani Milan se agarró a las menudas figuras de Cinciarini y James para meterse de nuevo en el partido. Sendos triples de ambos ponían a los suyos a dos puntos, 77-79, antes de que Eriksson y Kuzminskas se picaran desde idéntica distancia para dejarlo todo como estaba, 80-82. Ambos equipos ofrecían por entonces un partido delicioso de ver y en el que 4 puntos seguidos de Radicevic más dos tiros libres le permitieron al Granca coger algo de aire, 83-89, que obligaron a Pianigiani, cuando apenas quedan 2:33 de partido, a pedir tiempo muerto.

Nada por ganar pudo hacer la formación local, ampliamente superado, cuando no sorprendida, por un Herbalife Gran Canaria casi heroico, y que dos días antes se había quedado sin su entrenador, Salva Maldonado. No pudo ir mejor el primer partido, y quizás único, de Víctor García como su técnico, al menos de momento. Supieron los hoy azules conservar a la perfección su ventaja, y el mate final de Paulí, regodeándose con el aro entre sus manos, fue la metáfora perfecta de su gran victoria de esta noche en Milán.

 

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