Irving reina en la locura: lo que hizo en el último minuto, de las mayores barbaridades del año

Espectáculo y de los buenos el que se vivió en Washington. Después de un partido de toma y daca, los dos equipos lo dejaron todo en la prórroga, que fue coronada con un último minuto de infarto en el que sólo el mejor pistolero quedó en pie. Y ese fue Kyrie Irving.

Se llegó a los últimos 60 segundos con los Celtics uno arriba (121-122). Beal falló una bombita, pero Markieff Morris cogió el rebote ofensivo y anotó debajo del aro (123-122). Comenzaba el tiroteo. En la siguiente jugada y con 2 segundos en el reloj de posesión Irving metía un triple completamente imposible, encerrado en la banda y con John Wall defendiéndole pegado (123-125). El base de los Wizards, quizá picado por lo que le acababa de hacer en la cara su rival, no se lo pensó dos veces y atacó el aro para meter una bandeja fácil (125-125). Pero Irving estaba dispuesto a aceptar el reto. A falta de 17 segundos se quedó parado a más de nueve metros del aro y, sin avisar, se sacó un tiro que entró en la canasta de los Wizards como un cañonazo (125-128).

Fue entonces cuando los locales no pudieron responder. Beal y Wall fallaron sendos triples consecutivos y Morris tuvo que hacer falta a Irving, que metería los dos tiros libres (125-130) para sentenciar definitivamente una victoria gigante de los Celtics en Washington.

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