El Girona arrasa al Avenida en el primer partido con tres árbitras

Dice Monty McCutchen, el encargado de supervisar el trabajo de los árbitros en la NBA, que en la Liga estadounidense no lo han estado haciendo bien con las árbitras (ahora mismo solo hay una en activo) y que hay que dejar atrás cuanto antes la vieja mentalidad por la que el deporte masculino solo lo pueden entrenar hombres y solo lo pueden dirigir hombres (incluso narrar hombres en los medios...) porque lo practican hombres. Así tiene que ser, y así queda demsotrado cada vez que hay ocasión. También en el deporte femenino, donde los tabús son, al fin y al cabo, igual de pronunciados. Por eso el Spar Citylift Girona-Perfumerías Avenida ya es historia del baloncesto español: el primer partido dirigido por tres árbitras.

Asun Langa, Sara Peláez y Laura Piñeiro dejaron un hito para el acta pero pasaron desapercibidas en la pista, exactamente lo que hacen los buenos árbitros. Y las buenas árbitras. Nunca habían coincidido tres (sí dos cuando no era obligatorio que hubiera una tercera) y mañana volverá a suceder: Yasmina Alcaraz, Paula Lema y Elena Espiau dirigirán el Valladolid-Castelló de LEB. “Es algo que tenía que llegar”, dijeron las protagonistas antes del partido. Y que tiene que llegar para quedarse.

El partido fue un trueno del Girona, que aplanó desde el salto inicial al todopoderoso Avenida, que venía de pelear hasta el último segundo antes de hincar la rodilla el miércoles contra el descomunal Kursk de Lucas Mondelo. Las gerundenses se dieron un gustazo contra el equipo que les ha venido parando los pies en todas las finales, el que les domina en este nuevo Clásico del baloncesto femenino y contra el que estaban 7-32 (ahora 8-32) desde su regreso a la élite en 2009. El 79-53 final no solo no fue abultado sino que incluyó una dosis del equipo visitante, inusualmente superado.

Pero el Girona venía embalado, enviando avisos: después de perder en la quinta jornada contra el Cadi La Seu, había ganado los últimos cuatro partidos por una media de casi 34 puntos. Este triunfo les alza al liderato con 9-1, igual que el Perfumerías, que encaja su primera derrota, y el sorprendente Lointek Gernika. Tres equipos con la Copa asegurada, como Cadi La Seu, IDK Gipuzkoa y el organizador, Araski. Quedan dos plazas en juego.

El +26 final hizo justicia al excelente planteamiento de Eric Surís y a la enorme energía de su equipo, que arrasó por intensidad en un primer cuarto (27-9) tras el que no hubo marcha atrás. Un parcial de 10-0 disparó a las locales en medio de una tormenta de brazos en defensa y la consiguiente catarata de pérdidas del rival que conducían a canastas rápidas en transición. El Perfumerías se desmoronó como pocas veces suele, y cuando intentó minimizar errores y volver al partido se encontró con la experiencia de Laia Palau (8 asistencias) y Nuria Martínez en la dirección y con las continuaciones de Nadia Colhado (20 puntos), que jugó un partido excelente. Como Murphy y Hampton (18 cada una). Ni en el segundo cuarto (36-18) ni en el tercero (50-26) hubo amago de reacción del campeón, superado por físico y por plan de partido e igualado ahora en la tabla por un Girona que se dio un muy merecido (y muy necesario) baño de autoestima en una, por el arbitraje, histórica edición del nuevo gran Clásico del baloncesto español.

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