Wizards y Knicks palían el hastío con personajes alternativos

Londres siempre apetece para la ver NBA. Es un mercado por conquistar para los americanos, y este año la mejor liga de baloncesto del planeta pasa otra prueba de fuego. El duelo no brilla en la previa, pero siempre hay resquicios que pueden ilusionar a la parroquia europea.

Ausencias notables como las de Kristaps Porzingis, que también pasa por un momento de fricción con su franquicia a causa del avance de la lesión de rodilla que todavía padece, y Enes Kanter, que se ha ausentado por los problemas que tiene con el gobierno de Turquía y lo que ello supone a nivel internacional. Ambos son europeos y arrastran a aficionados a ver el partido... pero el O2 va a estar lleno esta noche una vez más, lo que pone a la NBA en el pedestal de permitirse este tipo de bajas sin que el espectáculo se prevea tan deslucido a ojos del aficionado. Siempre, o casi, hay espectáculo por ver.

¿Cómo llegan los Wizards?

La lesión de John Wall se ha podido cargar la temporada, que ya estaba siendo floja de por sí, de los capitalinos. Trevor Ariza llegó -perdiendo por el camino a un joven prometedor como Kelly Oubre y a un Austin Rivers que se está mostrando válido- para reforzar una escuadra en la que ya no se batalla por el objetivo de los últimos años, sino por mantenerse a flote.

Que no esté Wall, sin embargo, ha abierto campo a otros dos jugadores, tres incluso, que con él en el equipo están mucho más opacados. Tomas Satoransky ha cogido bien el timón, llegando incluso a su primer triple-doble en la NBA ante los Bucks, Chasson Randle se ha ganado el sitio para dar aire desde el banquillo y Bradley Beal, directamente, ha explotado: en los últimos ocho partidos, de los que los Wiz han ganado cinco, el escolta se ha ido hasta los 29,8 puntos, 6,6 asistencias, 5,6 rebotes y 2,5 robos lanzando por encima del 40% desde la línea de tres, demostrando que a sus 25 años está para cosas más grandes.

Los Wizards han perdido tono progresivamente con Scott Brooks, al que sólo su contratazo le ha salvado el trabajo, pero continúan siendo uno de los equipos con mejor ritmo en cancha (101) y más puntos anotados (113,5), lo que favorece el espectáculo.

¿Cómo llegan los Knicks?

Para los Knicks, sin embargo, esto es como el día de la marmota. Los resignados aficionados knickerbockers ya han tenido que ponerse el monóculo para tratar de encontrar la aguja en el pajar. Tim Hardaway no se está saliendo como debería sin estar Porzingis con él, tienen a Dotson, Lee o Ntilikina (que podrían ser importantes en un proyecto con aspiraciones) en la lista de transferibles y sin nadie que les vea un acomodo... Ah, y llevan tres victorias en los últimos veintidós partidos, aunque con el mérito de incluir ahí a los Bucks de Giannis Antetokounmpo y a los Lakers de LeBron sin LeBron.

El resquicio, la puerta de entrada a un nuevo mundo, se llama Kevin Knox. El novato por el que los Knicks han apostado esta temporada está empezando a dar destellos realmente radiantes cuando antes sólo había lumbre. Batiendo récords de precocidad y llegando a este partido con un nuevo tope de puntos en un sólo encuentro, 31 ante los 76ers, este espigado exterior de Arizona pone a sus 19 años a latir de nuevo el corazón del fan de los Knicks de toda la vida.

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