Un Diallo explosivo salta a Shaq y se lleva el concurso de mates

Hamidou Diallo es un rookie ultra físico de un equipo ultra físico como Oklahoma City Thunder. Una turbina de 1,96 que juega de escolta, nacido en Queens y pulido la pasada temporada en Kentucky, en ruta hacia el número 45 del pasado draft. En lo que va de temporada juega 11 minutos, anota 4 puntos y coge 2 rebotes por noche. Un proyecto de jugador muy aprovechable, no era desde luego un personaje demasiado mediático hasta que se llevó este concurso de mates 2019 del Spectrum de Charlotte. Buenos mates, buenos participantes... pero en valoración total, un concurso correcto y poco más. Muy lejos, desde luego, de aquel clásico de nuevo cuño que seguimos evocando: el duelo LaVine-Gordon de 2016.

Diallo ganó con justicia aunque no partía como favorito en un concurso con mucho material local: Dennis Smith Jr (ahora en los Knicks), nació en el estado y jugó en North Carolina. John Collins (tremenda temporada en los Hawks) pasó por Wake Forest y el rookie Miles Bridges es jugador de Charlotte Hornets. Pero ganó el cuarto en discordia, Diallo. No solo ganó con merecimiento sino que, y muchas veces es lo más importante, dejó la imagen del concurso, la que seguiremos viendo una y otra vez durante años: en un mate brutal, se elevó por encima de Shaquille O'Neal y se colgó del aro por el codo, como Vince Carter en 2000. y así se quedó, suspendido y enseñando por una abertura de su camiseta de los Thunder el logo de Superman. Prepárense para ver esa foto por todas partes.

Ese mate le dio 50 puntos para meterse en la final después de haber sacado 48 en el primero, un tomahawk explosivo asistido por su compañero Russell Westbrook. En la ronda decisiva, su mejor mate (un 45 que merecía más) fue una elevación imponente por encima del rapero Quavo, que sujetaba el balón sobre su cabeza. Suficiente para derrotar a un Dennis Smith que, como el año pasado en Los Angeles, se enredó en intentos complicadísimos con los que enlazó demasiados fallos. Su mejor baza fue su segundo mate, con una mano tras pase desde una silla del también músico J Cole, al que saltó.

Collins fue la decepción. Su primer mate fue estético y difícil pero no muy apreciado por los jueces y la grada (40 puntos), y dio paso a un segundo en el que pinchó con parafernalia de aviación clásica, incluidos gorro, gafas y bufanda para saltar por encima, ni siquiera con limpieza total, de un avión antiguo. Se esperaba más del ala-pívot de los Hawks, un equipo cuyo ADN estuvo ligado a los años dorados de este concurso (Spud Webb, Dominique Wilkins...). Miles Bridges, un alero poderosísimo, dejó la sensación de que habría sido mejor finalista que Smith Jr. No pudo completar su primer mate, ahí acabaron sus opciones, un dificilísimo ejercicio en el que lanzó la bola al tablero y la cogió en el aire para pasársela por debajo de las piernas y hacer un tomakawk que se le salió de dentro. Después se llevó un 50 con un mate precioso en 360 grados tras pase de Kemba Walker al canto del tablero.

Bridges fue, con todo, de lo mejor de un concurso irregular, sin demasiada emoción pero algunos mates francamente buenos. Y con un triunfo brillante y merecido de Diallo, que con 20 años tal vez quiera defender corona el año que viene en Chicago, donde Jordan y Wilkins libraron un duelo legendario en 1988. Allí, tal vez ya esté allí Zion Williamson, la fuerza de la naturaleza de Duke que apunta a número 1 del draft. Y entonces sí que pueden pasar cosas muy, muy serias...

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