Dos de dos para LeBron y MVP de Durant en casa de Jordan

Acabó el All Star 2019 de la NBA y la liga pone ya la vista en Chicago 2020, el primer fin de semana de las estrellas allí, cuesta creerlo, desde 1988, cuando Michael Jordan y Dominique Wilkins libraron en el concurso de mates una batalla que todavía resuena en la memoria de toda una generación. Por entonces, sin redes sociales ni acceso tan directo a cada partido y a cada detalle de una liga ahora abierta de par en par y que nunca duerme, los All Star ayudaban a construir una mística que estaba por hacer. Eran los años ochenta y nada es lo mismo... pero eso tampoco significa que todo ahora necesariamente peor.

De hecho, casi todo es mejor; La NBA vive su mejor momento en términos de popularidad y beneficios y acumula tanto talento que se le caen las estrellas de los bolsillos: antaño tan rutilante o más en lo alto de la pirámide pero nunca, creo, tan profundo. Así que en el día en el que Michael Jordan cumplía 56 años como feliz anfitrión, el All Star manda la antorcha de Carolina del Norte a Illinois, el camino que hizo él para convertir un título universitario en seis anillos de campeón de la NBA, una llamativa carrera de college en una trayectoria en muchos aspectos nunca vista... y nunca igualada. El de Charlotte ha sido un buen All Star, con buen ambiente en tierra de baloncesto y unas cuantas cosas que por desgracia se quedaron a punto, a solo un pasito, de salir de maravilla: los triples que fallaron Ray Allen, Mark Price y Glen Rice con Dell Curry, la serie final de su hijo Stephen en el concurso de triples, el irregular concurso de mates en sí mismo, la lluvia y el frío que fueron a más según avanzó el fin de semana...

El montaje del gran evento final pareció incluso sobrio en comparación con el exceso de hace un año en el Staples de Los Ángeles (mucho más cerca de Hollywood, claro). Pero el partido volvió a demostrar que el cambio de formato ha sido un éxito. De los 293 puntos totales de L.A. a los 342 de Charlotte (178-164), 49 más sobre todo por un primer tiempo muy relajado pero, otra vez, una cierta tensión creciente en la segunda parte hacia en el que, de nuevo, el Team LeBron se puso las pilas en defensa y se llevó la victoria. Después de un 89-109 para el equipo de Giannis en el tercer cuarto, se avanzó hacia el 124-124, a base de triples de Damian Lillard y Klay Thompson, que preparó el terreno hacia ese buen final en el que Stephen Curry se embolicó intentando ser héroe en su casa (4/17 en triples) pero cerró el partido con un mate de concurso, de espaldas y tras lanzarse la bola al aire. Cosas. Antetokounmpo, ya un ídolo con todos los galones y un nuevo tipo de estrella para este nuevo tipo de NBA, se quedó sin MVP por la derrota y a pesar de su recital de mates y sus 38 puntos totales.

El premio de Mejor Jugador (por segunda vez: lo había ganado en 2012) fue para Kevin Durant, que anotó 31 puntos con su finura habitual y se aplicó en defensa al final, al lado de un LeBron que fue de menos a más y, como en el Staples, predicó con el ejemplo en el último cuarto. Su total de puntos en este evento, más que nadie en la historia, está ya en 362. Los dos lideraron a un equipo, si se echa un simple vistazo, sencillamente histórico: Kawhi Leonard, James Harden, Kyrie Irving, Klay Thompson, Damian Lillard...

Así que, dos de dos para LeBron con este nuevo formato, el partido acabó dejando buen sabor de boca, muy bueno si ponemos en la balanza el último Este vs Oeste de Nueva Orleans 2017. Suficiente, seguramente, para estos tiempos en los que las estrellas viven enredando en nuestros League Pass y nuestras redes, no ya congeladas en los pósters de nuestras habitaciones. Los menos aplicados disfrutaron con el espectáculo, dentro y fuero del Spectrum, y los habituales pudieron analizar otra vez cada detalle con la misma sensación de placer culpable que producen los telefilms de mediodía: quién bromea más con quién, qué próximo agente libre habla más con qué jugador franquicia. Curry defendiendo a Klay y Klay defendiendo a Curry, LeBron asistiendo a Kyrie y asistido por Wade, las rachas de triples de un jugador como Middleton que es el primero que llegar a un All Star desde unos inicios en la G League... A Jokic se le notaba que corría pensando en por qué demonios estaba corriendo y Kawhi Leonard se permitió algunos triples indulgentes de bajo porcentaje. Porque un día es un día y su software puede mirar para otro lado. Charlotte se puso en pie con Michael Jordan (claro), Allen Iverson, Bill Russell, Magic Johnson... y con Wade y Nowitzki (3/3 en triples, dos nada más entrar en el partido), dos leyendas absolutas que se nos van y que ya no estarán, seguro, en Chicago. Hacia allí se encamina el show del All Star.

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