Rookie del Año: Golpea Young (33) y responde Doncic (27)

Mirando al draft los Mavericks y a un final de temporada al que seguirá una profunda reflexión los Wolves (hace doce meses estaban a punto de romper su maldición de los playoffs: fue un éxito demasiado fugaz), no había apenas nada en juego en Dallas pero ganaron los visitantes (108-110) después de una canasta de Andrew Wiggins y un último ataque en el que Luka Doncic rompió a Okogie, se colocó para lo que parecía un triple frontal... y asistió al otro guard rookie, el muy notable Jalen Brunson, que falló completamente solo un tiro ganador que, además, pudo no haber estado ni dentro del tiempo reglamentario.

En paralelo, en Atlanta, los Hawks se dieron otra alegría en su bonito final de temporada con la victoria (130-122) ante unos Sixers que jugaron sin Joel Embiid por tercer partido seguido, han perdido cuatro de los últimos seis (dos ante estos Hawks) y siguen sin cerrar, parece en todo caso una mera formalidad, el tercer puesto del Este. La siguiente victoria de los Sixers será la número 50, por las 29 que suman unos Hawks que están muy por delante de donde se les esperaba a estas alturas en su proceso de reconstrucción. Los Wolves llevan 35 victorias y los Mavs, 31. A los de Georgia, de hecho, ni siquiera les convendría adelantar a los texanos: ahora son quinto y sexto peor equipo de la temporada, y si el pick de los Mavs acaba fuera del top 5, será para los Hawks.

Si no, los Mavericks (y en eso están realmente desde que vaciaron en el mercado de febrero su quinteto: Barnes, DeAndre, Matthews, Dennis Smith) mantendrán un pick que ahora mismo podría ser Zion Williamson... o podría ser para los Hawks, que a su vez podría acabar con dos elecciones en el top 6 (un 1 y un 6 en el mejor escenario) o solo y en la segunda mitad del top 10. La diferencia es notable para ambos y la lotería, ya se sabe, caprichosa para todos.

En esas, y en una lucha en realidad menos importante, se decide el Rookie del Año entre los dos jugadores cuyos picks de 2018 provocaron que este de 2019 esté en suspenso: los Mavs se lo dieron a los Hawks, condicionado (protección top 5), para hacerse con Doncic, número 3, tras elegir a Trae Young con el 5. Se decide el premio... o se resuelve un debate tardío. Me explico: parece sumamente difícil que Luka Doncic no sea el Novato del Año 2019. Pero si en Navidad el galardón tenía pinta de totalmente sentenciado, y con visos de unánime, en el segundo tramo de la temporada el crecimiento exponencial de Young ha provocado que al menos la discusión exista, con Doncic todavía como clarísimo favorito con solo una semana por jugar. Veremos...

MAVERICKS 108-TIMBERWOLVES 110

Doncic volvía después de perderse dos partidos por un golpe en la rodilla, maltrecha (su primera regular season de 82 partidos). Los Mavs, que sin él habían logrado victorias improbables ante Thunder y Sixers, perdieron en un día negro desde la línea de tres (7/39): 1/8 Nowitzki, 2/8 el propio Doncic, 1/ Brunson (incluido el fallo que podría haber cambiado el resultado) y hasta un alegre 0/4 de Salah Mejri, que acabó con 11 puntos y 5 rebotes para unos Mavs que están sacando un tremendo rendimiento a un incansable obrero como Dwight Powell (25+8), el tipo de jugador con el que Rick Carlisle hace maravillas.

Doncic, en su regreso, se fue a 27 puntos, 12 rebotes y 6 asistencias. Anotó 5 puntos, con su segundo y último triple) en las últimas ventajas de su equipo (hasta el 106-104) y después falló desde la línea de tres, con el partido empatado y antes de que Towns (28+13 y 3 tapones) y Wiggins (19+7) decidieran para unos Wolves en los que estuvo bien Tyus Jones y al menos regular un Saric (14+5) al que le está costando muchísimo ser relevante desde que aterrizó en Minnesota.

HAWKS 130-SIXERS 122

Apenas unos minutos antes de que Brunson fallara el tiro decisivo en Dallas, Jimmy Butler, que volvía tras perderse un partido por problemas de espalda, desaprovechó una falta flagrante de Trae Young: falló los dos tiros libres (solo 22/38 los Sixers) y un triple. Esa secuencia, dentro del último minuto y con 127-122, abrasó las opciones de unos Sixers que fueron a remolque en Atlanta, sin Joel Embiid y con la profunda transformación que eso, cada vez es más evidente, produce en el equipo de Brett Brown, pendiente de cerrar la tercera plaza.

Los Hawks, bulliciosos y felices, se llevaron la victoria (la quinta en siete partidos) apoyados en lo que ya es un muy prometedor núcleo duro: 25 puntos y 8 rebotes de Collins, 15+4 y 5 asistencias de Huerter y 33+7+12 con 12/18 en tiros de campo para un Young estelar, que está a un nivel prodigioso, ha puesto ya sus promedios en 19 puntos y 8 asistencias y lleva siete partidos con al menos 30 puntos y 10 asistencias. Finalmente, parece que le va a faltar temporada para asaltar definitivamente un premio de Rookie del Año que, insisto, sigue teniendo el nombre de Luka Doncic escrito salvo sorpresón. Pero ha demostrado que la magia con la que maravilló en Oklahoma era perfectamente trasladable a la NBA. Y que tiene (como Doncic, aunque de eso había en principio menos dudas) madera de jugador franquicia y de legítima súper estrella.

 

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