Movistar acompaña al infierno

El primer año de patrocinio del equipo ciclista, Movistar lanzó un discurso comprensivo a los corredores: “No os vamos a exigir resultados, sólo que honréis a la marca”. Los rescoldos del dopaje aún estaban candentes en aquel inaugural 2011. Un par de años después, el mensaje varió. Telefónica es una empresa líder y quería un equipo líder. Ya se daba por supuesto que también sería honesto. Aquella lógica demanda del mecenas volvió a mi cabeza cuando la firma se asoció en 2014 al baloncesto a través del Estudiantes, que en los últimos cursos no es precisamente un equipo ganador en la competición ACB. Es más: el Estu está pasando por una delicada situación deportiva que podría enviarle a la LEB Oro. Ya tuvo dos descensos que salvó en los despachos, pero eso ahora ha cambiado: quien actualmente baja, baja.

El Estudiantes perdió este jueves con rotundidad ante el Real Madrid. Es su octava derrota en nueve partidos y ya sólo le quedan tres para luchar por la permanencia. Este coqueteo con el infierno no ha sido óbice para que Movistar haya escenificado esta misma semana su renovación con el equipo colegial por dos años más, igual que la anunció en diciembre con la escuadra ciclista. Y lo ha hecho pase lo que pase, plenamente consciente de que el Estu puede bajar de categoría, un gesto que hay que aplaudir a un patrocinador de su dimensión. No pude resistir preguntar el porqué. Y desde la propia empresa me lo dejaron claro: hay liderazgos que no se miden con victorias. Los triunfos del club del Magariños son su base social, su trabajo de cantera, el baloncesto femenino, con discapacitados… Políticas para honrar la marca.

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