“Mi oro de España’86 está en la caja de seguridad de un banco…”

Steve Kerr (25-9-1967, Beirut, Líbano) nos pide que tomemos asiento cuando le preguntamos por sus memorias del Mundial de baloncesto que jugó en España en 1986. Su carrera en la NBA, cinco anillos como jugador, uno con aquella canasta memorable en la final de 1997 en el sexto partidos de las finales ante los Jazz, y tres como entrenador, es conocida universalmente. Su historia en aquel Mundial, menos.

¿Cuáles son sus recuerdos del Mundobasket'86?

Málaga era maravillosa. Allí jugamos las rondas preliminares. Recuerdo la belleza de la ciudad. Mejorar con los partidos, las gradas llenas. Fuimos mejorando durante el torneo. Perdimos un partido, no recuerdo contra quién, pero luego jugamos un partido realmente importante contra Yugoslavia. El entrenador Lute Olson decidió que Muggsy Bogues marcaría a Petrovic y lo puso sobre él. Petrovic era increíble, pero Muggsy le hizo una defensa asfixiante. Diría que Petrovic hizo cuatro de veinte, algo así. Fue una noche dura para él. Ganar a Yugoslavia nos dio mucha confianza para lo que quedaba de torneo. Aunque personalmente...

¿Qué le pasó?

Pues que mi rodilla falló y me asusté mucho. En semifinales. Jugábamos contra Brasil en Madrid y estaba haciendo un buen partido. En una acción, llevé el balón hasta la línea de fondo y me quedé pensando si pasar o tirar. Entonces mi pierna se quedó enganchada y giró. ¿Se acuerda de Óscar Schmdit?

Claro. Mano Santa.

Era un jugador impresionante, sí. Pues él es quien me recogió del suelo. Así que el día siguiente tuve que volar a casa. Ganamos a la Unión Soviética la final.

¿Pudo ver el partido?

¡Estaba en mi casa en Los Ángeles!

Frustrante. Después de un mes entrenando y jugando...

Tener una lesión grave como esa antes de la final es difícil de aceptar. Ese partido se juega una vez en la vida. Además, el partido en Estados Unidos no se dio en directo, lo pusieron como seis o siete horas más tarde. Imagine, 1986. Además no había Internet. No sabía el marcador. La única manera que había de enterarse era saber el resultado por la radio pero yo decidí ver el partido por la tele más tarde. Ganar a la Unión Soviética no era fácil, eran un gran equipo y lo conseguimos.

Pero imagino que le traerían su medalla para Estados Unidos.

Sí. Me la trajeron. Y la tengo en la caja de seguridad de un banco con mis ocho anillos.

¿Qué significó para usted jugar para Estados Unidos aquel Mundial, especialmente después de la muerte de su padre?

Algo muy especial. Nunca antes había jugado para mi país antes. Jugar con aquel equipo, llevar el escudo de Estados Unidos en el pecho... Una sensación especial.

¿Por qué está aquí? Un entrenador de tantísimo prestigio como usted siendo ayudante de Gregg Popovich pudiendo estar en vacaciones.

Simplemente me lo paso bien entrenando. Quería entrenar con Pops y seguramente era mi última oportunidad de entrenar con él. Va a ser una experiencia realmente interesante. Amo entrenar, amo viajar. La experiencia de entrenar también a jugadores a los que normalmente te enfrentas es divertido.

Usted jugó para Popovich en San Antonio. ¿Que le enseñó?

¿Como jugador?

Y como entrenador. Es de imaginar que algo de Popovich está en usted.

Seguro. Mucho de lo que hacemos en los Warriors procede de los Spurs de Pops. Del ataque, de la defensa, de correr, lo he aprendido de Pops. Pero al final cada uno tiene que ser uno mismo. Yo no puedo ser Pops ni tengo que intentarlo. Tenemos que ser nosotros mismos pero él es increíble. Sigue manteniendo la intensidad, la pasión. Es divertirlo seguir viendo cómo trabaja. Jugué con él hace 16 años, tenía 54. Ahora tiene 70 y es el mismo tío con la misma energía. Es demasiado.

Él fue asistente de George Karl en Indianápolis, donde Estados Unidos vivió una experiencia horrible. Firmó un sexto puesto. ¿Cree que ha dado el sí a la USA Basketball porque para él lo de China es una revancha?

No lo llamaría revancha, pero sí oportunidad. Le dijo al equipo estos días que para él fue decepcionante y que ahora tiene una oportunidad de redimirse, de redimir sus sentimientos. En 2002, en 2004. Ama a los chicos y sabe que tiene una oportunidad maravillosa.

Tengo que preguntarle por España. ¿Es mucho más débil sin Pau y Mirotic o Ibaka?

Tengo que ser honesto. No sé mucho del equipo español. Pops está viendo muchos vídeos de España esta semana. Tradicionalmente, aunque haya ausencias, tendrá un buen equipo. Además tiene un gran entrenador. Veremos el viernes, que es la primera toma de contacto. Yo no he visto mucho de baloncesto internacional este año. Ahora tendré que ponerme al día.

¿Cree que Marc ha podido llegar al nivel de Pau en su carrera?

Marc es el joven de los hermanos y tiene más gasolina en el tanque que Pau, que está al final de sus carrera. Le quedan más años de carrera. Es un maravilloso jugador de baloncesto.

¿Da alguna credibilidad a los que piensan que Estados Unidos puede perder este Mundial por tantas ausencias, qué me diría de este grupo de jugadores desconocidos en España que tiene delante ahora mismo?

Este grupo tiene un alto nivel de carácter, voluntad real de mejorar. Si podemos mantener un alto nivel defensivo y acostumbrarnos rápido a jugar juntos también veremos buenas cosas de este equipo.

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