La foto de Katowice cumple diez años

Faltan escasos 15 días para que se cumplan diez años justos de la conquista del primer oro español en un Eurobasket. Fue en Katowice, Polonia, y es recurrente recordarlo porque el rival fue Serbia, que en aquel tiempo se anunciaba dueña de un futuro que le ha llegado, pero con otros jugadores. Aquel 20 de septiembre de 2009, España arrasó a los plavi (85-63) en un partido que ya había sentenciado al descanso (52-29). Seguramente a eso se refería Sergio Scariolo cuando decía después de jugar contra Irán: "Si una Selección de certezas es la que arrasa del minuto uno al cuarenta, esta ya no es una Selección de certezas". Claramente en su recuerdo, como en el de todos, siempre estará esta España que lideraban Navarro y Pau Gasol, que era un rodillo en la primera y en la segunda unidad. De aquella España todavía quedan cinco supervivientes. Ricky, Rudy, Llull, Claver y Marc estuvieron en aquel Eurobasket. A día de hoy, diez años después, son el corazón y casi el quinteto titular de la Selección. Es un buen termómetro para imaginar el talento que llegó a reunir aquel equipo en el que, además de los siete mencionados, estaban Jorge Garbajosa, Raül López, Felipe Reyes, Álex Mumbrú y Carlos Cabezas. De Serbia, sin embargo, de aquella final sólo sobreviven Bjelica y Raduljica. Teodosic se quedó fuera por lesión. Pero aquella generación que parecía tener el futuro en sus manos ha sido arrasada por este nueva Serbia que es subcampeona de todo y pretende al fin la corona.

Aquel Eurobasket que terminó con Navarro recogiendo un trofeo que se le resistía al baloncesto español, estuvo lleno de emociones. Sergio Scariolo confesó este verano en Los Ángeles a AS que ese verano le falló a Marc Gasol, a quien prometió un puesto de titular en el equipo que luego no tuvo ("durante un tiempo una deuda moral con él"). Aquel vestuario estaba mucho más lleno de egos que el de hoy y venía de ser campeón del mundo en 2006, subcampeón de Europa en 2007 y de jugar probablemente el mejor partido de la historia del baloncesto español, la plata dorada de los Juegos de Pekín. Era un grupo humano fantástico, pero Carlos Jiménez, su capitán se había retirado de la Selección después de esos Juegos de 2008 (en el corrillo del Wukesong) y gestionarlo no era tan fácil. Pepu se había ido en 2007 y Aíto no había pasado de los Juegos. Scariolo, entrenador entonces con fama de intervencionista, llegaba al cargo para dirigir a un grupo que derramaba talento. Encajarlo fue difícil. En el recuerdo de todos, aquellas declaraciones de Marc después de la derrota ante Turquía en la primera fase que cayeron como una bomba: "Teniendo a Pau, si se las juega el chico, pasa esto". Marc las matizó, pero era obvio que había un mar de fondo que hubo que ir cosiendo con el paso del campeonato.

Desde cuartos de final, España fue una máquina de ganar y arrasó. Triunfó Pau, MVP del torneo; Rudy fue escogido en el quinteto ideal junto a Teodosic, Spanoulis, Lorbek y Pau; y Scariolo, que acompañado de su inseparable Chus Mateo ("el primero de los segundos"), hoy ayudante de Pablo Laso en el Madrid, acabó abrazado al líder de la Selección en la celebración de Madrid en una imagen simbólica que selló el comienzo de una alianza que trajo más éxitos: los Eurobasket de 2011 y 2015, la plata de Londres y el bronce de Río. Y que todavía el italiano y cinco jugadores de aquel equipo de 2009 alargan esperando a Pau para Tokio 2020.

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