Espectáculo de unos Hornets sin minutos para Hernangómez

Llamados a ser uno de los peores equipos de la temporada, en reconstrucción tras la pésima gestión del final de contrato de Kemba Walker y mientras apuran los de Biyombo, Marvin Williams y Kidd-Gilchrist (y si pueden, el de Batum), los Hornets de Michael Jordan cambiaron el guión en su primer partido de la temporada y dieron espectáculo en un triunfo vibrante contra los Bulls (126-125), de los que se espera bastante más que de la franquicia de Carolina, pero que esta vez cayeron víctima de sus errores en los momentos decisivos y a pesar de que perdieron nueve balones menos (19-10), dominaron el rebote y sumaron 78 puntos en la pintura. La diferencia final estuvo en la línea de tres: 9/30 los visitantes, excepcional 23/44 de los de James Borrego, que batieron el récord de cualquier equipo en un primer partido de temporada y se llevaron la victoria entre otras cosas porque Zach LaVine, mal en general en la toma de deicisiones, anotó una bandeja en vez de buscar una jugada de tres con 126-123 y 4,5 segundos para el final. Los Hornets agotaron el reloj sin recibir falta y Jim Boylen, técnico de los Bulls (que no tenía tiempos muertos) aseguró que LaVine debía estar pensando que quedaban un par de segundos más.

Un mal final para un partido en el que los Bulls tuvieron una entrada horrible y se vieron 16 puntos por detrás en un primer tiempo que cerraron con un 0-8 al que siguió un tercer cuarto de 40 puntos (33-40) que parecía apuntalar la victoria visitante, que no hubiera extrañado a nadie. Pero en +10 (108-118) y con seis minutos por jugar, los Bulls se encontraron con la resistencia de un rival que puso en pie a un Spectrum al que le tocarán noches difíciles pero que está vez se lo pasó en grande. A base de triples, los Hornets anularon el partidazo de Markkanen (33 puntos, 17 rebotes) y la excelente aportación en ataque de Thaddeus Young y el rookie Coby White (17 puntos cada uno) y en defensa de Kris Dunn y Wendell Carter Jr. La intrascendencia de Satoransky (2 puntos, 3 asistencias) y los errores de un LaVine que acabó con 16 puntos fueron demasiado lastre, atados al 3/16 en triples del quinteto titular.

Los Hornets se lo pasaron de maravilla, al frente el número 12 del último draft, PJ Washington. El ex de Kentucky (21 años) se convirtió en el primer rookie de la historia con 7 triples en su primer partido. Acabó con 27 puntos y 4 rebotes, jugando de ala-pívot al lado de Cody Zeller (15+12) o como pívot pequeño, un plan de James Borrego que dejó sin minutos a Biyombo y Willy Hernangómez incluso con las dificultades del equipo en la pelea interior y el rebote defensivo. A Washington se le unieron otros dos jóvenes, que llegan de hecho con la inercia de su muy buen final de la pasada temporada: Dwyane Bacon (22 puntos, 5 rebotes), cada vez con más jerarquía en el equipo, y el base de segundo año Devonte' Graham, 6/7 en triples, 23 puntos, 8 asistencias y más presencia en pista en los minutos decisivos que Terry Rozier, el gran fichaje del verano (7 puntos, 6 asistencias, 4 pérdidas, 2/10 en tiros). Con cinco triples y 17 puntos de Marvin Williams (suplente por primera vez en cinco años) y un 18/25 total entre él, Graham y Whasington, los Hornets se dieron una enorme alegría para abrir temporada. A triple limpio.

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