Herida abierta que no se cierra: los Hornets también ganan a unos Warriors irreconocibles

Los Warriors no tienen un problema, tienen varios. Pero la que ahora parece su principal misión es encontrar su camino esta temporada, qué hacer, con qué conformarse y hacia dónde dirigirse. ¿'Tanking'? Empieza a no ser una exageración. Curry, que apuntaba a MVP por lo que podía suponer la marcha de Kevin Durant y la larga lesión de Klay Thompson, estará fuera hasta febrero. Draymond Green, que tenía que liderar ahora al equipo, también ha tenido un pequeño problema y va a estar sin jugar "al menos los próximos partidos", según dijo Kerr en la previa del de anoche. D'Angelo Russell, el otro gran jugador que queda en la ecuación, tampoco disputó el encuentro ante los Hornets por una molestias. Con este panorama se presentó ayer el equipo, actual subcampeón de la NBA y reinante durante tres de los últimos cinco años, ante Charlotte en el Chase Center: con una alineación titular de urgencia y circunstancias formada por Jordan Poole, Ky Bowman, Glenn Robinson, Eric Paschall y Willie Cauley-Stein en un partido que en otro momento habría sido un paseo pero que en esta ocasión acabó en derrota sonrojante: 87-93

La ilusión por ver a tanto jugador poco conocido en un conjunto con tantos ojos alrededor duró poco, lo que tardó el suflé del ímpetu de los propios protagonistas en bajarse: un cuarto. Bowman empezó enchufado y se buscaba a Paschall, los tiros entraban y los de Kerr iban por delante. El mejor ejemplo lo tenemos en el tiro que cerró el primer cuarto, con el que los locales abrían una brecha de cinco puntos: ocho décimas para el final, escorzo a seis metros del aro con cambio de mano incluido, contacto, rectificado y lanzamiento a tablero del novato Jordan Poole. 

A partir del minuto 15 empezó a coger temperatura y a creérselo el conjunto de Carolina del Norte, aunque todavía les falta algo de acierto. El sorprendente Washington iba a tener algo menos de acierto, pero iba a encontrar en Dwayne Bacon a un perfecto sustituto en la labor de acompañante de Terry Rozier, que cogió bien la manija y no se le escapó. Los Warriors aguantarían un poco más por el buen hacer de Damion Lee (13 puntos), hasta el tercer cuarto. Justo cuando los visitantes decidieron probar el estilo que puso de moda en su día su rival: el 'small-ball'. Bismack Biyombo jugó poco y Cody Zeller no fue tan utilizado como en otras ocasiones. 

Fue, sin embargo, en la última manga cuando rompieron con todo y asfixiaron a Golden State. La defensa exterior falló en demasía, aunque la paradoja es que la jugada decisiva fue un discutido 2+1 de Terry Rozier a falta de un minuto. Los californianos habían aguantado como habían podido y se cayeron por su propio peso, el de contar con una total falta de experiencia en minutos decisivos frente a jugadores como Marvin Williams, que paseó su conocimiento cuando hizo falta. 

Willy Hernangómez volvió a quedarse fuera de la rotación de James Borrego, no disputó ningún minuto y continúa la línea negativa en la que está instalado

Los Hornets ya tienen tres victorias y se sitúan en el 50%. Los Warriors, por contra, sólo han obtenido una en los seis partidos que han disputado hasta el momento.

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