El Burgos gana en Vitoria y ahonda en la crisis del Baskonia

El Kirolbet Baskonia estrenaba inquilino en el banquillo. El segundo de Perasovic, Josep María Berrocal, se hizo con la vara de mando del equipo del Buesa. Un conjunto que está de los nervios y que tendrá que reaccionar si quiere estar a la altura en liga, clasificarse para la Copa de Málaga y andar con paso seguro en la Euroliga.

San Pablo de Burgos se plantó en Vitoria con más de 2.000 aficionados, que crearon un ambiente sensacional antes, durante y después del choque. Baskonia arrancó con bríos (7-1, min. 3) pero no tiene consistencia. Gracias los triples de Bassas y el poderío interior de Lima, remontó hasta el 13-18. Quedaban dos minutos para el final del primer cuarto y la gente de Vitoria ponía caras de resignación.

El pulso se mantuvo equilibrado en la segunda entrega (27-25 tras un triple de Stauskas que a esas alturas del compromiso ya sumaba 10 puntos en su cuenta particular). Burgos estaba cómodo y Kirolbet no acababa de encontrar su velocidad de crucero. Los castellanos, con el éxtasis en las gradas, se fue un punto arriba a los vestuarios (31-32). En valoración, los dos equipos con 31 dígitos.

Los castellanos siguieron en buena dinámica tras el descanso y abrieron una brecha de 7 puntos. Pero Stauskas y Shengelia no estaban por la labor y, tras endurecer su defensa, consiguieron que su equipo empatara a 47. Los árbitros decretaron una técnica por "flopping" de Stevic pero un 2+1 de Shields colocó, después de mucho tiempo, al equipo de Berrocal por delante (53-52). También una técnica a Peñarroya hizo daño a los burgaleses.

El último cuarto arrancó con una antideportiva de Ilimane Diop. Con una tensión terrible y con falta de confianza en los lanzamientos, Kirolbet fue abriendo hueco (64-57) pero McFadden y Benite siguieron anotando con facilidad y Baskonia se fue atascando de forma preocupante. San Pablo ganó al conjunto vasco en la cancha y en la grada. Una curiosidad: no funcionaba el reloj de posesión del fondo de la charanga y se colocó un segundero a nivel del parquet pero en una esquina donde no había tanta visibilidad. Se ve que Perasovic no era el culpable de la situación. Al menos, el único culpable.

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