Notas de mitad de curso NBA: sobresaliente a Lakers y Mavs, suspenso a Sixers y Bulls…

La temporada 2019-20 está atravesando su ecuador, el tramo central de los 1.230 partidos que desembocarán en los playoffs 2020, que arrancan el 18 de abril. Tiempo más que suficiente para analizar la marcha de las 30 franquicias, sus estados de ánimo y su rendimiento con respecto a las expectativas. De esa mezcla de resultados, sensaciones y nivel respecto a lo que estaba previsto salen estas (evidentemente subjetivas) notas de mitad de curso para todos los equipos de la NBA 2019-20:

MILWAUKEE BUCKS (36-6). SOBRESALIENTE. No se está hablando tanto como se debería de ellos en parte, sí, porque juegan en Wisconsin. Pero también porque dejó tan mal sabor de boca su eliminación en la última final del Este (los Raptors les remontaron un 2-0) que muchos no se quieren fiar del equipo de Budenholzer, que sin embargo está dando todos los motivos para hacerlo. Van en ritmo de ganar 70 partidos, cifra a la que solo han llegado los Warriors del 73-9 y los Bulls del 72-10, tienen el tercer mejor ataque, la mejor defensa y un net rating alienígena: +12,1. Mejores que hace un año y con un Giannis Antetokounmpo todavía en una progresión a la que no se adivina techo. Espectacular.

LOS ANGELES LAKERS (33-7). SOBRESALIENTE. Dos partidos por encima del 31-9 de su última temporada de anillo (2009-10), la resurrección de los Lakers es un hecho. Ya han ganado más partidos que en cualquier temporada completa entre 2013 y 2017 y solo llevan cuatro triunfos menos en toda la pasada, la primera de LeBron. Con una defensa de vieja escuela y mucha exigencia para los rivales, un ataque cada vez más explosivo, un LeBron con la pócima de la eterna juventud y un Anthony Davis perfectamente integrado y feliz, las cosas pintan muy bien en el Staples, donde buscan además refuerzos en el mercado,

BOSTON CELTICS (27-11). SOBRESALIENTE. Se ha cumplido la mejor previsión posible, la de quienes eran optimistas pese a las salidas de Kyrie Irving y Al Horford. Los Celtics han recuperado la sonrisa sin el liderazgo agotador y en muchas cosas tóxico de Kyrie, con un Kemba Walker que responde en el gran escenario tras sus años en Charlotte y un equipo mucho más capaz de seguir las órdenes de Brad Stevens. En esas, claro, Jayson Tatum y Jaylen Brown, retoman el crecimiento que dejaron en standby durante el fallido curso pasado, en el que aspiraban al anillo pero llegaron al partido 38 con 15 derrotas, cuatro más que ahora. A veces, menos es más.

UTAH JAZZ (28-12). SOBRESALIENTE. El año pasado estaban 20-20 antes de reconducir la situación, algo que han vuelto a hacer ahora después de un feo 12-10 inicial. El caso es que ya están segundos del Oeste, un posicionamiento que es clave para ellos en su objetivo de, por fin, llegar lejos en los playoffs. Su gran incógnita es que ha recuperado la precisión en ataque con Joe Ingles como director y sin el lesionado Mike Conley, un fichaje estrella que tuvo un pésimo inicio de temporada. Esto puede ser un vaso medio lleno o medio vacío: un Conley a su mejor nivel sería un refuerzo de lujo pero la necesidad de integrar al base puede obligar a tocar lo que ahora está funcionando de forma aplastante: 16 victorias (10 seguidas) en los últimos 18 partidos.

DENVER NUGGETS (27-12). NOTABLE. Los Nuggets vuelven a aspirar al segundo puesto, pero es que ya lo obtuvieron la temporada pasada y en esta sus objetivos eran ser todavía mejores y, claro, dar el salto definitivo que les convierta en aspirante al anillo. A lo segundo se llega por lo primero, que todavía no han terminado de conseguir si bien han ido a más a medida que lo ha hecho también un Nikola Jokic que llegó del verano en muy baja forma física y mental (resaca de su mal Mundial).

MIAMI HEAT (27-12). SOBRESALIENTE. Las últimas derrotas (cuatro en siete partidos) no empañan (o apenas lo hacen) la espectacular marcha de un equipo que es puro Spoelstra y que competirá hasta el final en el Este, donde puede sembrar el terror si se refuerza bien antes del cierre de mercado. Jimmy Butler ejerce de pez gordo, Bam Adebayo puede ser ya all star, Tyler Herro es un cañonero para muchos años y sorprenden jóvenes como Duncan Robinson y Kendrick Nunn y veteranos como Goran Dragic, todavía con las botas puestas.

LOS ANGELES CLIPPERS (28-13). APROBADO. Se esperaba más. Los Clippers han perdido mucho y han generado muy poca química. Ahora mismo son un equipo ramplón que tira de individualidades en ataque y que decepciona en defensa (séptima por rating). Han tenido difícil generar automatismos entre los problemas físicos de Paul George y el load management de Kawhi Leonard. Por equipo, siguen siendo uno de los más firmes candidatos al anillo y ese ha sido su mantra durante estos meses. Pero, para estar más cerca de él, conviene recorrer la Regular Season con mejores sensaciones.

HOUSTON ROCKETS (26-13). APROBADO. Los Rockets están ahí, como no podía ser de otra manera, pero no han dado ningún motivo para pensar que este año puede ser distinto al pasado y que pueden aprovechar la caída (al menos temporal) de los Warriors para llegar a unas Finales que no pisan desde 1995, hace un cuarto de siglo. Russell Westbrook, que no ha mejorado demasiado con James Harden en cuanto a eficiencia anotadora con respecto a sus años sin Kevin Durant en OKC, no parece por ahora mejor pareja para la Barba que el Chris Paul de hace dos temporadas. El base, por cierto, vuelve a jugar a su mejor nivel en los Thunder, y los Rockets no son ni especialmente mejores ni especialmente distintos ni un equipo con pinta de cambiar las inercias que le han herido de muerte en playoffs en las últimas temporada... y por mucho que no estén por ahí los Warriors.

TORONTO RAPTORS (25-14). SOBRESALIENTE. El campeón ha perdido 14 partidos y está cuarto del Este. Así que, ¿sobresaliente? Vaya que sí. Ha sufrido una plaga de lesiones bíblica en su línea de flotación: de los 39 partidos totales, Kyle Lowry, Pascal Siakam y Norman Powell se han perdido 11, Fred VanVleet ocho, Serge Ibaka 10 y Mar Gasol, 12. Incluso así, han competido con todas las de la ley y pueden ser un rival temible si llegan a playoffs con todas las piezas en orden. Nick Nurse está haciendo otra trabajo maravilloso en el banquillo, como siempre valiente e imaginativo (sacando el máximo de los Terence Davis, Chris Boucher, Rondae Hollis-Jefferson...), Siakam rompe en gran estrella y las cosas no van tan mal como se temía cuando se fueron Danny Green y, por encima de todo, Kawhi Leonard.

INDIANA PACERS (25-15). NOTABLE. Después de un mal inicio (3-4), los Pacers se estabilizaron y han hecho lo que les tocaba en este primer tramo: defender el fuerte hasta el regreso (inminente) de Victor Oladipo. Hasta que no esté de nuevo a pleno rendimiento el escolta no sabremos qué se puede esperar de este equipo, siempre competitivo, que acertó con Malcolm Brogdon y que tiene a Domantas Sabonis cerca del nivel all star (puede serlo en Chicago, de hecho), finalmente más brillante que Myles Turner en los minutos compartidos en pista por ambos, un asunto que no era del gusto de Nate McMillan pero que ha sido obligatorio tras la salida de Thaddeus Young.

DALLAS MAVERICKS (25-15). SOBRESALIENTE. Los problemas de rodilla de Kristaps Porzingis han sido el último contratiempo de unos Mavs que tienen encarrilado el billete para playoffs después de tres años de ausencia y que ya tienen confirmado totalmente, por si la temporada pasada dejó alguna duda a los más escépticos, que Luka Doncic es un talento generacional y un jugador franquicia para, si todo va bien, más de una década. Los Mavs han jugado con un rating ofensivo que sería el mejor de la historia en una temporada completa, algo difícil de mantener con una rotación en la que no sobra el talento pero con la que está haciendo maravillas Rick Carlisle. Estar en playoffs ya será un premio. Su nuevo objetivo es mantener como mínimo la sexta plaza, ya que sería una proeza quedar más arriba en un Oeste con Rockets, Nuggets, Jazz y los dos equipos de L.A.

PHILADELPHIA 76ERS (25-16). SUSPENSO. Un desastre por ahora para un equipo destinado a jugarse con los Bucks el trono del Este tras las fugas de Kawhi Leonard de Toronto y Kyrie Irving de Boston. Tienen el talento para remontar el vuelo y un estilo de juego que, si funciona, será idóneo para los playoffs y para poner en problemas a Giannis Antetokounmpo. Pero el ataque está siendo un galimatías para un equipo poco imaginativo (muchos miran a Brett Brown), demasiado irregular y que busca tiradores en el mercado. Los necesita. Ben Simmons, y su química con Joel Embiid, un debate constante en cuanto vienen mal dadas.

OKLAHOMA CITY THUNDER (23-17). SOBRESALIENTE. Espectacular. El año pasado estaban después de 40 partidos con un balance de 25-15. Ahora solo han perdido dos partidos más en un camino en el que se fueron Russell Westbrook, Paul George y (a pequeña escala) Jerami Grant y cayeron en el saco del mago Sam Presti las quince primeras rondas que controlará desde el próximo draft hasta 2026. Y, claro, el talento de Shai-Gilgeous Alexander, con 21 años ya una pieza importante en el futuro de una franquicia que se reconstruye sin dejar de competir con un equipo en el que hay suficiente calidad veterana y carácter: Chris Paul, Danilo Gallinari, Steven Adams, Dennis Schroder... a ver qué hace Presti en esta ventana de mercado.

ORLANDO MAGIC (19-21). APROBADO. Ni fu ni fa en Orlando, donde esperaban dar un saltito adelante al menos en esta nueva temporada, en la que apostaron por el equipo que se coló en playoffs la pasada temporada con las renovaciones de Vucevic y Ross. Las lesiones de Aminu y sobre todo un Jonathan Isaac que empezaba a romper en importante de verdad, contratiempos importantes. Las buenas sensaciones de Markelle Fultz, una excelente noticia para el futuro. Y los playoffs del Este, tan baratos como casi siempre, casi una certeza si siguen como hasta ahora... aunque no van a ir más allá. Si no superan la primera ronda, cumplirán en este 2020 una década sin hacerlo.

MEMPHIS GRIZZLIES (19-22). SOBRESALIENTE. Impresionante nivel de un equipo en la zona cero de su reconstrucción pero que está en zona playoffs (lo que también habla de las turbulencias del Oeste en su zona templada). Felicidad plena en el FedExForum como un Taylor Jenkins que parece un acierto en el banquillo y una base joven que ya está enseñando lo que puede ser un futuro brillante más allá de los años glorisoso del grit and grind: Dillon Brooks, Brandon Clarke, Jaren Jackson Jr y, por supuesto, Ja Morant. El 2 del último draft tiene en el bolsillo el premio de Novato del Año (Zion Williamson todavía no ha debutado) y, lo que es más importante, está dejando trazas de súper estrella. Justo lo que necesitaban en Tennessee.

BROOKLYN NETS (18-21). SUSPENSO. La lesión de hombro de Kyrie Irving y los problemas en un pulgar de Caris LeVert nos han dejado sin ver la primera versión de estos nuevos y ultra ambiciosos Nets que no contarán en toda la temporada con Kevin Durant. Así que el boceto sigue siendo una hoja en blanco pero la temporada, aunque el juicio definitivo vendrá mucho más adelante, ha sido por ahora un chasco con el añadido de que la gestión de la ausencia de Kyrie, cuyo carácter está ya siempre bajo la lupa, ha hecho que se cuestione a una franquicia modélica en los últimos años. Veremos cómo evoluciona todo, ya con Kyrie de nuevo en pista tras driblar, al menos por ahora, al quirófano.

SAN ANTONIO SPURS (17-21). APROBADO. Los Spurs a cuatro victorias del 50% y después de tramos pésimos de campaña, en los que parecieron irse por el desagüe, tienen un aprobado porque el pobre ritmo del Oeste les tiene, pese a todo, a medio partido de su gran objetivo de este curso, ser la primera franquicia con 23 años seguidos en los playoffs. Además, en los últimos partidos han aparecido brotes verdes en un ataque era funcionarial en el peor sentido de la palabra. LaMarcus Aldridge ha abierto el rango de tiro y eso ha abierto la pista para DeMar DeRozan. Dos estrellas con las que no llega para soñar con grandes cosas pero que sí pueden acabar acercando a los Spurs, aunque en versión muy venida a menos, a un nuevo récord.

PORTLAND TRAIL BLAZERS (17-24). SUSPENSO. Un desastre. De ser finalista de Conferencia a no poder ni agarrarse a un tren de los playoffs que está muy barato en el actual Oeste. Las lesiones, sobre todo la de Zach Collins, han golpeado en la parte más débil de una rotación muy cambiada pero no muy mejorada a un equipo que sigue sin Jusuf Nurkic, y que debería intentar seguir con vida hasta que regrese el oso bosnio, por si eso puede suponer un punto de inflexión pese a la larga inactividad del pívot. En Oregón, donde Pau Gasol tampoco pudo debutar, la cosa se puso tan feo que se recurrió, a la desesperada, a Carmelo Anthony. Y aunque esté ha respondido, el equipo sigue siendo un peso pluma que, pese a todo, tiene el octavo puesto a dos victorias. La mejor noticia.

PHOENIX SUNS (16-14). APROBADO. Lesiones, una sanción de 25 partidos por “consumo de sustancias prohibidas” para DeAndre Ayton, algunas derrotas en actuaciones decepcionantes... poco a poco, se ha ido enfriando el entorno de los Suns tras un brillante inicio de temporada que incluso les tuvo rondando la zona playoffs. Eso sí, la cosa no va mal, sobre todo si se compara con el desastre de las últimas temporadas: Monty Williams ha entrado con buen pie, Devin Booker sigue creciendo, Kelly Oubre se destapa y Ricky Rubio ejerce de líder veterano. Bien... pero podría ser mejor.

MINNESOTA TIMBERWOLVES (15-24). SUSPENSO. Un repunte defensivo en las últimas semanas mantiene con un hilo de vida a un proyecto que, para colmo de males, está sufriendo la primera ausencia larga de Karl-Anthony Towns, que tiene problema de rodilla y que no se perdió ni un partido en sus tres primeras temporadas. Hasta a Andrew Wiggins se le han visto algunos brotes verdes, el novato Jarrett Culver ha ido entonándose poco a poco tras un mal inicio... pero los Wolves vuelven a tener pinta de quedarse fuera de playoffs, con muchos problemas para encajar en el molde de baloncesto moderno y eficiente que tratan de crear el presidente Gersson Rosas y el entrenador Ryan Saunders. Frío en Minneapolis, otra vez.

SACRAMENTO KINGS (15-25). SUSPENSO. Uno de los grandes desastres de la temporada. Las lesiones, que les respetaron escrupulosamente la temporada pasada, cuando las buenas sensaciones no se tradujeron en regreso a los playoffs, han aparecido y han marinado con un caos deportivo que señala directamente a Luke Walton, que pasa examen tras una etapa también convulsa en los Lakers. Tal y como están de baratos los últimos billetes para playoffs, es inexcusable que no están más cerca de ellos unos Kings que el año pasado brillaron cuando jugaron a toda máquina y que han mutado, sin ninguna lógica, en uno de los equipos con menos ritmo de ataque de toda la NBA. Llevan desde 2006 fuera de playoffs, la racha abierta más larga de la liga, y otra ausencia (que ahora parece la opción más probable) tras un verano en el que se añadieron veteranos para apuntalar lo que habían enseñado a empezar los Fox, Bagley, Hield...

NEW ORLEANS PELICANS (15-26). SUSPENSO. Zion Williamson puede volver mañana. Sin él, y con otro montón de lesiones menores a cuestas, los Pelicans han pasado de ser el equipo del verano a verse rondando las cloacas de la liga. Después de perder trece partidos seguidos y verse 6-22, se han recuperado y van enderezando al rumbo. Al menos, y no es poco, Brandon Ingram apunta a estrella y Lonzo Ball va a más tras un pésimo tramo de temporada.

CHARLOTTE HORNETS (15-28). NOTABLE. Con muchas derrotas, como estaba cantado, pero con sensaciones no muy malas y con la suficiente diversión en Carolina, más de lo que se podía pedir tras la pésima gestión del final de la era Kemba Walker y la arriesgada (por carísima) apuesta por Terry Rozier. Devonte’ Graham es una de las revelaciones de la temporada, PJ Washington es una sólida elecciones de draft, y los Hornets siguen teniendo el futuro muy lejos (pendientes de limpiar las cuentas este verano) pero al menos no lo ven con demasiado pesimismo. Una transición difícil pero por ahora mejor de lo previsto (que era muy malo).

CHICAGO BULLS (14-27). SUSPENSO. Muy mal. Muy, muy mal y con la sensación de que cada semana que pasa con Jim Boylen como entrenador es tiempo perdido para una franquicia en un bache tremendo, y que había hecho en verano movimientos de perfil bajo pero inteligentes para formar un bloque sólido y con veteranos para ayudar, y en el mejor escenario rondar los playoffs, a la base joven que tiene que construir el futuro de los Bulls. Pero el problema es que no hay mucho margen de crecimiento con Boylen a los mandos. Que le pregunten a Lauri Markkanen. Coby White, número 7 del último draft, alterna luces muy brillantes... y sombras muy pronunciadas. Otro, sobre todo por sensaciones, de los grandes chascos del curso.

DETROIT PISTONS (14-27). SUSPENSO. Año perdido y el fin definitivo de un perfil de proyecto en la MoTown. Blake Griffin intentó jugar lesionado y, claro, no salió bien. Y la mayoría de la afición sueña con el traspaso de Andre Drummond y el inicio de una reconstrucción que ya es inevitable. Las lesiones han dado el último golpe a un proyecto sin demasiado recorrido y del que todavía forma parte, aunque cuesta acordarse de él, Reggie Jackson. Al menos, están Sekou Doumbouya, Luke Kennard y hasta Christian Wood. Y a ver a partir de ahí... deberían vender, y tal vez vender mucho, en estas semanas de mercado.

WASHINGTON WIZARDS (13-26). APROBADO. Otra reconstrucción cuya forma de futura es imposible de imaginar ahora mismo, ya que pasa en gran parte por saber qué será o no será de John Wall cuando el base vuelva a las pistas. Al menos, los Wizards han sido más competitivos de lo previsto, han anotado con una facilidad que nadie esperaba y están pasando el trago de no competir de una forma más o menos saludable y mientras tratan de formar un nuevo núcleo de jugadores sin renunciar todavía al backcourt Wall-Bradley Beal. Veremos qué pasos dan a partir de ahí.

CLEVELAND CAVALIERS (12-29). SUSPENSO. En unos meses, John Beilein ha visto lo difícil que es entrenar en el baloncesto profesional tras una vida en los banquillos de instituto y College. El técnico, de 66 años, ha apagado ya varios incendios y maneja un roster que por ahora ni va ni viene y en el que hay una mezcla extraña de piezas, con los restos del anillo de 2016 (Kevin Love, Tristan Thompson...) en una posición cada vez más extraña y un nuevo inicio cuestionado por apostar en los dos últimos draft por dos jugadores de backcourt que no parecen especialmente compatibles, Collins Sexton (número 8 en 2018) y Darius Garland (5 en 2019). Lo mejor es que Garland, una opción muy arriesgada por su lesión en Vanderbilt, empieza a enseñar trazas de jugador especial tras un pésimo inicio de temporada NBA.

NEW YORK KNICKS (11-30). SUSPENSO. Después del gran golpe que supuso que Kyrie Irving y Kevin Durant eligieran Brooklyn Nets, los Knicks se vendieron como una especie de banda de forajidos que competiría duro y daría unos cuantos disgustos, tal vez no muy lejos de los playoffs. Pero cualquier parecido con eso fue pura ficción, al menos con un David Fizdale, despedido sin haber dejado ninguna huella en la Gran Manzana. Mike Miller está mejorando el rendimiento de un equipo que compite mejor aunque tampoco tiene demasiados mimbres, y que no termina de saber qué hacer con Frank Ntilikina mientras espera un despegue de Kevin Knox que no terminar de parecer cerca. Al menos, RJ Barrett (la consolación en el 3 del draft que les dejó sin Zion y Morant) tiene trazas de jugador importante... aunque mucho por mejorar, claro. El sol no saldrá en Nueva York, seguramente, hasta que James Dolan venda la franquicia. A estas alturas es difícil imaginar las cosas de otra manera.

ATLANTA HAWKS (9-32). SUSPENSO. Otro desastre y una prueba de que las reconstrucciones radicales exigen mucha paciencia y siempre están un par de pasos más lejos de lo que parece. La sanción de 25 partidos a John Collins no ayudó, y Trae Young va para súper estrella (apunta a all star ya está temporada), pero se esperaba más (sobre todo por sensaciones) del bloque ambos podían formar con De’Andre Hunter, Kevin Huerter, Cam Reddish... A ver si mejoran a partir de aquí y cierran temporada con mejor sabor de boca.

GOLDEN STATE WARRIORS (9-33). SUSPENSO. Ya 33 derrotas, más que en cualquiera de las últimas seis temporadas completas, para unos Warriors en año de transición, el primero en el lujoso Chase Center de San Francisco. La lesión de muñeca de Stephen Curry permitió al equipo, ya con todo el descaro, centrarse en preparar el futuro, analizando posibles movimientos y viendo qué puede sacar en limpio de un bloque joven en el que prometen los rookies Eric Paschall y Alen Smailagic. Eso sí, los Warriors saben que la próxima temporada estarán de vuelta Stephen Curry y Klay Thompson y seguirá estando Draymond Green, y buscan sin mucho disimulo un golpe de efecto que les vuelva a hacer temibles. Lo van a intentar, en estas próximas semanas o, más probablemente, en verano.

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