El Baskonia toma el Palacio

Nueve meses y medio después, el Madrid volvió a perder en casa, en el WiZink Center ante su gente. Llevaba 31 triunfos seguidos: 18 en la ACB, 11 en la Euroliga y 2 en la Supercopa, donde ejerció de anfitrión aunque no lo fuera oficialmente. No caía desde el 4 de abril ante el Zalgiris, pero esta vez un gran Baskonia, en el partido 500 de Dusko Ivanovic en la Liga, asaltó el Palacio.

Carácter, esfuerzo y recursos de entrenador para sobreponerse a las lesiones y a las personales que le forzaron a jugar los tres últimos minutos sin bases tras la eliminación de uno de los héroes de la tarde, Pierria Henry (26 puntos, 21 llevaba ya al arrancar el tercer cuarto, cuando sufrió unas molestias musculares). Otro de los destacados, el gigante Youssoupha Fall, que con sus 2,21 m le tiene cogida la medida a Tavares desde la pretemporada, también se había marchado al banco con cinco personales a falta de 1:48.

Así que el Baskonia debía resolver en el alambre sin sus dos jugadores indispensables de la tarde. El desenlace no defraudó, mantuvo el puntito de locura dentro del subibaja permanente, con vaivenes incluso de cierta brusquedad. Porque el Madrid llegó a vencer por 15 durante el primer acto (25-10), a lo que respondió el Kirolbet con un segundo parcial de récord: 6-21 y protagonismo negativo de Laprovittola. La menor anotación blanca de siempre en casa en un cuarto. En el periodo decisivo, los de Laso parecían recuperar el control (78-70) para poco después perderlo tanto que la impresión era que el rival tenía el triunfo hecho: 81-87, a falta de 2:50. Pero no era jornada para sacar conclusiones precipitadas.

Sergio Llull daba la bienvenida al último minuto con un triple en carrera que lo igualaba todo a 91 a 42 segundos de la bocina. Justo entonces surgió un abnegado Toko Shengelia, que mantenía la cabeza fría y las piernas a tono pese a disputar el partido íntegro, como ocurría hace 40 años. Y lo hacía después de una gira de más de una semana que le ha llevado junto con sus compañeros por Las Palmas, San Petersburgo y Moscú. Nada de descanso, premio máximo.

El capitán baskonista cogió con la guardia baja a Tavares para romperle por velocidad y colgarse con fuerza del aro. Quedaba un ataque o poco más y Campazzo, quien guio la nave blanca con 7 de 8 de tres (27 tantos, marca personal) y 4 asistencias, se la jugó buscando la falta. No la pitaron y el tiro se quedó a medio camino.

Llull, ídolo certero

Parecía la sentencia. De nuevo. Pero Llull (muy sereno de salida, siempre aportando, y al final ídolo certero con sus mandarinas a la carrera) clavó otro triple al galope como réplica fulgurante a dos aciertos de Shengelia desde la personal: 94-95. Restaba cuatro segundos y El Increíble fue también hábil para cometer una falta veloz sin dar opción a que fuera antideportiva. Mandaba así a Toko a la línea. El georgiano marró el primero y el segundo iba para dentro, pero lo barrió Tavares. Entre el toque y hasta que cayó el balón, el tiempo se esfumó.

De haber dejado que entrara, el Madrid podría haber sacado de fondo con el reloj parado, aunque ya no le quedaban tiempos muertos para poner el balón en juego en campo de ataque. Un broche feo a una semana horribilis en la que ha encadenado tres derrotas seguidas (CSKA, Khimki y Baskonia). Adiós a las rachas, la de las 13 victorias seguidas en Europa y las de las 31 en casa. Y lo que es más importante, malas sensaciones como colectivo (en ausencia de Rudy y de Randolph, toca recordarlo).

Mejri sigue sin entrar en la rueda y Carroll tampoco saltó a pista, aunque Llull y Deck sí ofrecieron una buena cara. Tres actuaciones seguidas en las que el Real ha exhibido una pobre defensa, que le ha hecho encajar 102 puntos del Khimki y 95 del Baskonia, y ha mostrado problemas para crear juego. Más allá del acierto de Campazzo, apenas repartió 10 asistencias este domingo. Con 11, eso sí, le valió para tumbar al líder a un adversario que mantenía la baja de Vildoza (y la de Granger). El equipo vitoriano añadió un cuarto jugador clave a los ya mencionados Henry, Shengelia y Fall. Fue el italiano Achille Polonara, al que Ivanovic ha reconvertido en alero mientras Janning y Stauskas hacían labores de dirección. Ese es el camino para recuperar el carácter Baskonia.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.