Shields (22) alarga la felicidad del Kirolbet Baskonia

Aseguraban las crónicas que el Khimki de Moscú es un equipo muy anotador. Pero también encaja demasiados puntos. La apuesta es intercambiar golpes y luego saber quién tiene más pegada. Con Shved en sus filas ese planteamiento es complicado porque casi todo lo que coge, lo mete. Janning fue el primer encargado para tratar de reducirlo. Y lo hizo muy bien.

Jerebko fue el que generó dolor de cabeza en las filas baskonistas en el primer cuarto. El empate a 13 inicial evidenciaba que los rusos tienen mucho talento pero que también conceden en defensa. Henry se marchó lesionado al banquillo y Dusko Ivanovic dio minutos a Sergi García, intrascendente en los últimos partidos. En el segundo cuarto incluso entró en cancha Miguel González, inédito hasta ahora con el montenegrino y residual con Perasovic y Berrocal.

El 29-33 del segundo cuarto parecía encender las primeras alarmas en el Buesa pero la entrada de Diop volvió a activar el carácter Baskonia. En un abrir y cerrar de ojos el luminoso se puso en 41-39. Kirolbet estaba obligado a ganar en casa para no descolgarse definitivamente del Top-8.

El tercer cuarto arrancó con un 0-8 de parcial. Fue un momento en el que Shields estuvo inspirado en ataque pero el choque siguió muy cerrado (56-59, min. 27). En el último cuarto irrumpió Fall para marcar las diferencias. En el cuerpo a cuerpo de intercambio de canastas, Baskonia podía salir perdedor pero lo cierto es que Khimki no tenía a ningún jugador que pudiera hacer sombra al gigante. A falta de 4 minutos para el final, el partido estaba empatado 74 pero el conjunto de Ivanovic supo gestionar el marcador y sumó una victoria más para el equipo vitoriano.

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