Vuelve la locura, y con sobresaltos

Se acabó la espera. Meses de ansia y expectación llegaron a su fin con un Vermont-Eastern Michigan que sirvió de pistoletazo de salida a la locura universitaria. Un inicio maratoniano y con sorpresas para abrir boca en una competición que nos ha recordado por qué la echábamos tanto de menos.

North Carolina no da opción

Los focos estaban puestos en los Tar Heels. Su condición de nº1 del país ponía presión sobre un equipo que ante todo, dejó claras sus señas de identidad. Una vez atenuada la irrupción de Devin Coleman, los chicos de Roy Williams lo tuvieron claro, dominar el rebote para controlar el ritmo. Desde su superioridad física, maniataron a una Temple impotente frente a un Kennedy Meeks que se hizo amo y señor de la zona. Con Nate Britt como microondas desde el banco, los de Chapel Hill tenían el partido en su terreno al llegar al descanso.

A partir de ahí, solidez. Brice Johnson sacaba a relucir su potencia para allanar aún más si cabe el camino de un Meeks que no tenía piedad. Quenton Decosey y Shawn Alston intentaban mantener con vida a los Owls, pero la dirección de Joel Berry y la consistencia defensiva no dieron lugar a reacción alguna para rubricar el 67-91 final.

Steve Prohm se estrena con victoria

La era post-Hoiberg empezaba con todo tipo de interrogantes. No obstante, los Cyclones sacaron a relucir una constancia que aun lejos del run-and-gun habitual, mantuvo a raya a Colorado. Iowa State se puso el mono de trabajo cuando apareció Monte Morris. El tiro exterior no era el arma principal, pero sí la versatilidad y el talento individual. Georges Niang no encontraba rival y junto al propio Morris respondían a cada acometida de un George King sin reparos para asumir la responsabilidad.

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Hicieron de la efectividad su mejor arma. A la salida de los vestuarios, Abdel Nader saltó a escena como Factor X, encarnando la versatilidad de un equipo que sin brillar no se dejaba amedrentar. Josh Scott no daba con la tecla, y Mitrou-Long lo aprovechaba para seguir sumando sin hacer apenas ruido. Ni siquiera un arreón final de los Buffs consiguió arrebatarle la victoria a unos Cyclones que de la mano de una rotación de tan sólo 7 jugadores, se asentaron en el núcleo duro. (62-68)

Despropósito en Japón

Lo que se auguraba como uno de los platos fuertes de la jornada acabó en una auténtica exhibición de patinaje. La base militar de Okinawa estaba preparada para albergar el duelo entre Gonzaga y Pittsburgh, pero ni tan siquiera llegó a la segunda mitad. Los continuos resbalones hacían impractible el juego, convirtiendo los primeros compases en un caos que se decidió cortar por lo sano. Ante el riesgo de posibles lesiones, se decidió cancelar el partido llegados al descanso.


  Primera noche, primeros upsets

Poco ha tardado la palabra upset en volver a estar encima de la mesa. ¿El gran culpable? Western Illinois. Lo que parecía una noche plácida para los Badgers acabó de forma inesperada. Olvidados los nervios del inicio y respondida la osadía de su rival, Bronson Koenig y Nigel Hayes parecían haber encontrado el camino para solventar el bache. Sin embargo, la segunda parte sería otra historia. La defensa de Western Illinois tomaría el mando y provocaría el atasco de una Wisconsin que en un abrir y cerrar de ojos se daba cuenta del aprieto. Primero fue JC Fuller, pero sería Garret Covington quien ahondaría en la crisis de los de Bo Ryan. Vitto Brown y Koenig salían al rescate, pero un rebote de Jabari Sandifer propició el viaje a la línea de Covington. Era la oportunidad de su vida, y no falló. La primera gran sorpresa de la temporada (69-67).

Win at Wisconsin FP

Shaka Smart no guardará buen recuerdo en su primer partido con los Longhorns. Con Shanghai como maestro de ceremonias, Texas se enfrentaba a la redención, pero también a una Washington sumida en la reconstrucción. Si bien Cameron Ridley parecía imponer su ley en la zona, los Huskies querían poner una marcha más, y es que liderados por Andrew Andrews, conseguían golpear primero. Isaiah Taylor pronto se cargaría el equipo a las espaldas, pero la resistencia del sophomore pronto se vería contrarrestada. A falta de acierto exterior, Washington haría del rebote su bastión, y de Malik Dime, su inesperado protagonista. Marquese Chriss, Dejounte Murray y Noah Dickerson acompañaban como actores secundarios de una labor coral encomiable, todo lo contrario que en un oponente apabullado por su desacierto. Los de Austin empiezan con mal pie (71-77).

Es difícil, pero de estos tres, puede que el mayor naufragio lo sufriera North Carolina State. Los Wolfpack quieren demostrar que en la exigencia de la ACC ellos pueden dar guerra, sin embargo, William & Mary les puso los pies en la tierra. Tan sólo Abdul Malik-Abu, Caleb Martin o incluso Maverick Rowan se salvaron en un desastre donde Omar Prewitt y Daniel Dixon se encargaron de doblegar a un equipo que llegó a Raleigh en la segunda mitad. Mala noche de Cat Barber.

Grayson Allen va en serio

Lo que ocurrió en Indianapolis no fue un espejismo, o eso intenta dejar claro Grayson Allen. No ser una estrella del momento y tomar las riendas en los renovados Blue Devils. Junto a Amile Jefferson, hizo de su partido ante Siena su patio de recreo.

Otros resultados destacados:

  • Albany 65-78 Kentucky
  • Rice 65-97 California
  • Mount St. Mary’s 56-80 Maryland
  • Siena 74-92 Duke
  • Southern Utah 71-82 Utah
  • Cal Poly 72-74 UNLV
  • Sacramento State 66-63 Arizona State (UPSET!)
  • Belmont 83-Marquette 80 (UPSET!)
  • Monmouth 84-81 UCLA (UPSET!)

Actuaciones destacadas:

  • Grayson Allen (vs Siena): 26 puntos, 5 rebotes, 2 asistencias
  • Kennedy Meeks (vs Temple): 25 puntos, 11 rebotes, 3 tapones
  • Tyrone Wallace (vs Rice): 20 puntos, 6 rebotes, 8 asistencias
  • Stefan Moody (vs Northwestern State): 29 puntos, 5 rebotes, 5 asistencias
  • Jamal Murray (vs Albany): 19 puntos, 8 asistencias
  • Henry Ellenson (vs Belmont): 21 puntos, 16 rebotes
  • Antonio Blakeney (vs McNeese State): 22 puntos, 10 rebotes
  • Sebas Saiz (vs Northwestern State): 16 puntos, 14 rebotes