De Melbourne a Louisiana, pasando por Florida

Muy buenas a todos, anoche el Barclays Center de Brooklyn albergaba a uno de los mayores talentos del baloncesto mundial, un chaval australiano se batía ante un equipo de Milwaukee y pese a que la dama fortuna le privaría de conseguir allí una victoria, hizo uno de los partidos más espectaculares numéricamente hablando que dentro de mis pocos años siguiendo siguiendo la competición universitaria había podido presenciar.

Más allá de los 21 puntos, 20 rebotes y 7 asistencias que este espigado
extraterrestre llamado Ben Simmons le endosó a los Golden Eagles, mi misión de hoy es acercaos a aquellos que lo conozcáis menos, a aquellos que queráis saber más acerca de él, a este joven jugador que a hoy día viste la elástica de los Tigers de Louisiana State.

Recuerdo allá por 2013, cuando hablaba con mis dos compañeros, Carlos Coello y Nacho Juan (a los que aprovecho estas líneas para mandar saludos), que hablábamos de ese sophomore, ese chico delgadito, que salía a dar descanso a Devin Williams, algunas veces, porque no era eso lo más sorprendente, sino que incluso daba descanso a D’Angelo Russell, escolta de Montverde Academy (instituto de Florida) institución a la que este chico de Melbourne decía acudir cuando abandonó su Australia natal en marcha de nuevas oportunidades que catapultasen su futuro baloncescístico.

Aquel chico nos dejaba flashes, minutos, intensidad, finura y talento en una competición en la que su equipo llegaba a la final nacional para remontar y ganar a todo un poderoso St Benedicts Prep (un tal Tyler Ennis lideraba ese equipo, con Isaiah Briscoe como escudero), llamados a romper la dinastía marcada de manera tiránica por Findlay Prep y su general dictador en cancha Nigel Williams Goss. Esa misma campaña, Ben competía en el JBC Internacional y volvería a competir en una liga amateur de Australia, para preparar la campaña que le aguardaba, ya fijo en Florida.

No sin antes debutar con el equipo nacional ”aussie” con 17 años recién cumplidos, de hecho, solo un mes después de cumplirlos, con un discreto paso por el FIBA Oceanías de 2013.

A la vuelta a USA, el chico había cambiado, desprendía otro aire, desprendía liderazgo, su talento ya no era el de un joven intentando destacar en América y pronto lo tuvieron en cuenta las webs de Scouting cuando se le incluyó en la Class 2015 (que lejos nos quedaba por aquel entonces) y para nada defraudó puesto que fue el líder de su equipo conviviendo con toda una estrella como el actualmente ya jugador de los Lakers D’Angelo Russell en pleno apogeo, haciendo una sociedad limitada imparable, uno de los dúos más feroces de la nación, los dos zurdos vivían una temporada mágica, tan mágica como que no hubo equipo capa de derrocarles en todo el año, ni siquiera un poderoso Oak Hill, que fue la última víctima de los Eagles para lograr su segundo campeonato consecutivo y primer logro individual de Simmons, siendo MVP del NHST bajo los duros y exigentes focos del MSG.

Tales logros le llevaron a desbancar a Malik Newman y a Ivan Rabb, grandes dominadores del número uno de su Class con puño de hierro, quizás la única mancha fue el no conseguir la entrada al roster final ”Boomer” de cara a la copa del mundo de 2014.

La temporada senior, es quizá la que todos más tengáis presente, marcada por su compromiso con LSU decisión que nos dejó a todos algo sorprendidos, pero con el bueno de Ben pocas decepciones podemos encontrarnos. 24 dobles-dobles, un nuevo campeonato nacional ante Oak Hill,el MVP de dicho torneo, McDonald’s All American, Jordan Brand Classic y Hoop Summit jugados y sobretodo lo más importante de todo, el ”Naismith Prep Player  of the Year” y el ”Gatorade NPOY”, además, queda para la anécdota que ganó el Morgan Wotten Award, que a breves explicaciones es un premio que realza la carrera y simboliza el liderazgo, siendo Simmons el segundo jugador en la historia del estado de Florida en ganarlo, por detrás de Austin Rivers.

(De hecho, os dejo el último partido de la carrera de Simmons en HS, aquí)

El resto, os lo sabéis a día de hoy, desde el campus de verano, hasta el partido de ayer ante Marquette.

Aquí tenemos a Ben Simmons, un nuevo perfil de jugador moderno, un extraterrestre, capaz de jugar del 1 al 4, capaz de defender del 1 al 5, capaz de botar como un base y rebotear como un alero, una metamorfosis liderada por un nuevo prodigio de la naturaleza mezclada con la clase y finura típica de un mago con el balón como instrumental. El aussie, deberá alejarse de la obviedad de las comparaciones con ”el rey”, pero no podemos cerrar los ojos y es que probablemente sea el mayor dominador ”amateur” del baloncesto desde el propio LeBron, pero tampoco nos engañemos y pensemos que es el mismo tipo de jugador.

Ben Simmons, pese a sus cualidades como ”point-forward”, esta muy verde en algunos aspectos del juego,su tiro exterior de momento es inexistente pese a que su grandísima ética de trabajo le premia y hemos tenido vídeos y testigos de como se ha machacado para poder parchear sus puntos débiles, pese a que a día de hoy no ha tirado ni un solo triple en toda la temporada. Para mí, Ben es un talento definido y contrastado, un líder, que primero piensa en hacer mejores a los demás y después trabaja en su juego, capaz de hilar pases como el mejor sastre, además de tener una IQ tremenda para su edad y que en casos resulta incluso insultante, estamos sin duda ante el próximo gran talento de todo el baloncesto mundial y que ha marcado una diferencia con el resto de jugadores brutal, incluso en talento con Harry Giles (al que un día le dedicaré unas líneas), jugador al que veo con responsabilidad y carácter para recoger la antorcha dejada por Ben cuando le llegue el momento.

Estoy seguro que pronto empezaremos con los mensajes de #TankForSimmons o #SuckForSimmons y que seguro que Sam Hinkie y otros GMs de la NBA están esperando para pescarle en Junio en la noche del draft y que será el primero en darle la mano a Adam Silver.

Pero por favor, disfrutemos del desarrollo de este grandísimo talento del baloncesto, que no es poco y veamos lo que cada noche nos regala este joven Alero, por decir algo, oriundo de Australia y que nos encadila y enamora a todos con ese ritmo lento, esa cocción del juego y un entendimiento de un genio, uno de 2,08 que mueve hilos como uno de 1.90 y que esta marcado a llamar una nueva época en la NBA.