UNC y Virginia imponen, Syracuse sorprende y Notre Dame logra la gesta

Tras una primera noche insípida, tuvimos de todo. El Sweet 16 echó el cierre de forma trepidante, pasando de los dominios de North Carolina o Virginia a los finales de infarto de Syracuse o Notre Dame. Mientras los dos primeros reafirman su candidatura al título, los dos últimos se reafirman como las sorpresas del Madness. Pero hay algo que tienen en común, y es que todos ellos estarán en el Elite 8.

Virginia domina y asusta

Los Cavaliers fueron un monumento a la solidez. Rebote, pluralidad y movimiento de balón, los pilares para una Virginia que cimentaba su dominio desde el primer minuto. ¿La llave? London Perrantes. El base fue el director de orquesta, encargado no sólo de distribuir sino de implicar a un equipo en el que todos aportaban su granito de arena. Un 5-20 de parcial de inicio bien lo plasmaba. Enfrente, una Iowa State a remolque, y sobre todo, aferrada a su estrella. Georges Niang se echó el equipo a las espaldas, exhibiendo tanta resistencia como recursos tiene (que no son pocos). Pero nada parecía suficiente.

Sólo cuando los Cyclones conseguían entorpecer la circulación de balón rival había atisbos de reacción. Sin embargo, todo intento era un espejismo. Los problemas de faltas de Niang no ayudaban y Tony Bennett pondría sobre la mesa el as en la manga que le quedaba, el juego interior. Tanto Anthony Gill como Mike Tobey optimizaban la superioridad bajo aros de los Cavaliers para dejar en jaque a una Iowa State que se le acababan los argumentos. Ni siquiera hizo falta la mejor versión de Malcolm Brogdon. Con Isaiah Wilkins de escudero, el dúo Gill-Tobey se encargaría de rematar la faena. Porque la mejor arma de Virginia para alzarse con el título no es la experiencia, ni la constancia, sino el sentido colectivo. (71-84)

De la proeza de Notre Dame a la exhibición de los Tar Heels

La emoción por todo lo alto en la fase disputada en Philadelphia, o al menos en el primer encuentro de la East Region.

Notre Dame y Wisconsin se jugaban el pase a un Elite Eight en un duelo que no presentaba ningún favorito en especial. Así pues, los Badgers de Greg Gard llevaron el partido a su terreno en los primeros compases, complicándole mucho el ataque de unos Irish faltos de ideas en la 1º parte. El poco acierto, pero, se había apoderado del choque (16-55 FG entre ambos equipos en el primer tiempo). Aun así, pese al acierto, la igualdad era la nota dominante del enfrentamiento.
En la 2º mitad despertaron los de Mike Brey. Aunque el bajo tanteo seguía intacto, los Irish lograron la primera ventaja adaptándose al ritmo de que sugerían unos aguerridos Badgers, que retomaron el liderazgo en el marcador. Hasta el final.

Los Badgers, todo y haberse adjudicado una ventaja importante de 3 puntos tras un triple de Vitto Brown entrados en el último minuto, Demetrius Jackson acortaba distancias. En la siguiente acción, los nervios atenazaron por completo a Wisconsin. Una pérdida de balón de Nigel Hayes en plena salida del balón resultó fatal en el desenlace del partido para los de Madison, y que aprovechó a las mil maravillas el mismo Jackson para volver a anotar.

Finalmente, cuando los Badgers tenían la posesión para empatar a manos de Bronson Koenig, el héroe ante Xavier, apareció de nuevo un inconmensurable Demetrius Jackson con una providencial acción defensiva que certificaba el triunfo de los de la ACC. Los Irish lo volvieron a hacer. Obraron el milagro tras haber ido durante 37 minutos por debajo en el marcador y vencieron por un ajustado 61-56. Un milagro que les daba el pase al Elite Eight a costa de Wisconsin, que jugó con muchos nervios en el clutch time.

Y una vez finalizado el choque, Notre Dame esperaba su próximo rival en el último peaje previo a la Final Four. La favorita de la región, North Carolina, se enfrentaba a unos Indiana Hoosiers con ganas de dar la sorpresa. Una sorpresa que, por cierto, nunca llegó ya que el conjunto dirigido por Roy Williams puso la directa ya desde el principio y no dejaron opción (101-86) a los de Bloomington.

Apareció el Marcus Paige de las grandes ocasiones para empezar a poner tierra de por medio. El senior anotó 4 triples consecutivos para hacer acto de presencia en el partido. No obstante, UNC fue más que Paige y arrolló tanto desde el perímetro como por dentro de la zona, donde Brice Johnson y Kennedy Meeks ‘abusaron’ de la debilidad interior de Indiana. Por otro lado, Justin Jackson también tuvo un partido completo y resultó decisivo.

Al final, el partido murió a mediados de la 2º mitad, donde los Tar Heels llegaron a establecer una ventaja de 20 puntos sobre Indiana. Y pese a los constantes intentos de Yogi Ferrell, Troy Williams y Max Bielfeldt, los Hoosiers no pudieron evitar caer arrollados por el vendaval de los de North Carolina, que evitaron sorpresas y se plantaron en el Elite Eight por la puerta grande.

Syracuse tira de carácter

Avezados contra la adversidad, el carácter de los Orangemen volvía a ser puesto a prueba. Y esta vez, ante la mejor pareja interior del baloncesto universitario. Contra Domantas Sabonis, la fórmula parecía acertada. Muchas manos, contacto físico y un 2×1 (o incluso 3×1) constante. Suficiente para contenerlos, pero no para evitar que Kyle Wiltjer sacara a relucir su muñeca. Si algo mostraba Gonzaga era paciencia. Sabían lo que tenían delante, y caer en su terreno podía ser fatal. El movimiento de balón era su mejor baza. Las sensaciones eran buenas, pero no tanto lo que reflejaba el marcador. La garra de Syracuse los mantenía con vida, siempre estaban al acecho.

En la reanudación, los de Jim Boeheim se hicieron con la iniciativa. Michael Gbinije encontraba la inspiración y el camino parecía allanarse, hasta que reapareció Wiltjer. El canadiense continuaba con su monólogo, exhibiendo recursos y liderazgo a partes iguales. La irrupción de Trevor Cooney minimizaba daños, pero la de Domantas Sabonis marcaba un punto de inflexión. Tras casi 30 minutos maniatado, el dominio interior del lituano ponía contra las cuerdas a su rival. Más allá de sus fundamentos, era el rebote lo que más daño hacía. y Tyler Roberson estaba demasiado sólo.

Sin embargo, una vez más, llegarían los Orangemen. Anularon a Wiltjer y tiraron de garra. Inmersos en el clutch time, el partido se enloquecía. Errores, nervios y tensión, la astucia iba a marcar la diferencia. Como la de Gbinije, que conseguía sumar de la nada, o la de Cooney, que con un robo dejaba el choque en el alamabre. Gonzaga tendría una última oportunidad, pero Tyler Lydon se encargaría de negarla con un tapón que certificaba su victoria. De sufrir en el Selection Sunday a estar entre los 8 mejores equipos del país. (60-63)

Actuaciones destacadas:

  • Anthony Gill (vs Iowa State): 23 puntos, 8 rebotes
  • Mike Tobey (vs Iowa State): 18 puntos, 7 rebotes – 20 minutos –
  • Georges Niang (vs Virginia): 30 puntos, 8 rebotes, 4 asistencias
  • VJ Beachem (vs Wisconsin): 19 puntos, 3 robos, 2 tapones
  • Brice Johnson (vs Indiana): 20 puntos, 10 rebotes
  • Marcus Paige (vs Indiana): 21 puntos (6/9 T3), 6 asistencias
  • Yogi Ferrell (vs North Carolina): 25 puntos, 4 asistencias
  • Kyle Wiltjer (vs Syracuse): 23 puntos, 5 rebotes, 4 asistencias
  • Domantas Sabonis (vs Syracuse): 19 puntos, 17 rebotes, 5 tapones
  • Michael Gbinije (vs Gonzaga): 20 puntos, 4 rebotes, 3 asistencias

Esto no para…tiempo de Elite 8

Jornada de hoy

  • 23:09h – (2) Oklahoma vs (1) Oregon
  • 1:49h – (2) Villanova vs (1) Kansas