Villanova y North Carolina lucharán por el título

No hubo ni emoción ni igualdad, pero sí dos equipos que reafirmaron su candidatura al título, y a lo grande. Dos universidades que exhibieron tanto su sentido colectivo como su dominio sin paliativos. No tuvieron piedad, como tampoco la tendrán en la final. North Carolina y Villanova demostraron estar un escalón por encima del resto, desmarcándose de nervios para dar su mejor versión. Houston reunirá a los dos equipos más en forma de todo el país.

Villanova encuentra la perfección

Era su oportunidad, y mientras el partido se vestía de thriller, Villanova se ponía el mono de trabajo. La tensión de uno y otro se plasmaba en el ritmo, y las ganas, en el acierto. Los golpes se sucedían, pero siempre de tres en tres. Sin descanso, desde Isaiah Cousins a Ryan Arcidiacono. Hasta que una vez más, el poder colectivo de los Wildcats saldría a relucir.

Lo haría con dos virtudes: La defensa y la circulación de balón. La primera, ahogaría a Buddy Hield. Presión constante, ataque al bote y mucho desgaste, apenas podía moverse. La segunda apuntalaría un 12-0 de parcial. Los de Jay Wright tenían la puntería, pero sobre todo, el altruismo para volver loca a una Oklahoma impotente. Porque si parecía poco el quebradero de cabeza, llegaría Josh Hart para marcar distancias. Exhibición que más allá del resultado, producía sensaciones muy dispares.

Con más épica que criterio, los Sooners se mantendrían con vida. Pero por poco tiempo. Las prisas serían el mayor lastre para un equipo sin más alternativas que el tiro exterior. Su rival, una vez superada la desconexión bajo los aros, recuperaría su mejor versión. A la cabeza, Josh Hart (y de escudero, Kris Jenkins). El junior se negaba a fallar y Mikal Bridges se encargaba de disipar toda duda con un mate digno de hemeroteca. Una armonía implacable que hacía del NRG Stadium su patio de recreo. Aun desatados, la fluidez ofensiva permanecía intacta, todos aportaban.


No había más historia, y con Arcidiacono firmando un 18-0 de parcial, aún menos. La orquesta de los Wildcats protagonizaba una efectividad tan insólita como su ventaja. La actuación de Villanova superaba la ficción, mientras los de Lone Kruger alcanzaban hasta los 6 minutos sin anotar. Y Buddy Hield, desaparecido en combate. Cuando el marcador vislumbró el +40 (y con 3 minutos por jugarse), se terminaría la sangría. Dio tiempo hasta para los walk-ons. Villanova y la perfección se darían cita para conseguir su billete a la final. La mayor victoria de la historia de la Final Four. (95-51)

Los Tar Heels no dan opción

El buen inicio de Syracuse sería un espejismo. Duraría tanto como North Carolina iba a tardar en engrasar la máquina, y una vez conseguido, serían un rodillo. A falta de acierto exterior, dominio interior. Los Tar Heels pronto impondrían su potencial físico bajo aros, dominando el rebote para controlar el tempo y haciendo del dúo Brice Johnson-Kennedy Meeks su mejor argumento para marcar las distancias. Sin brillar, el partido estaba en su terreno, y los Orangemen sumidos en un quiero y no puedo. Su trío exterior lo intentaba, pero no salían de su atasco.

Lejos de relajarse, UNC puso la directa a la salida de los vestuarios. Si bien Brice Johnson seguía sin encontrar rival, sería Justin Jackson quien haciendo gala de versatilidad, pondría contra las cuerdas a los neoyorquinos. La ventaja aumentaba y Jim Boeheim no tenía en esta ocasión ningún as en la manga. Ni siquiera el descaro de Malachi Richardson o la garra de Trevor Cooney serían suficientes. Y es que justo cuando su entereza parecía tener premio, llegaron los primeros triples de los Tar Heels en el partido. Una losa demasiado pesada.

Porque los de Chapel Hill no desplegaban un juego abrumador, pero sí una experiencia diferencial. Regularidad, control y buenas decisiones, los de Roy Williams exhibirían su labor coral para impedir cualquier intento de remontada. La impecable dirección de Joel Berry daría buena cuenta de ello. Cerrarían el partido sin fisuras, sin complicaciones, maniatando a una Syracuse condenada a estar a remolque, pero en el fondo, consciente de que su reciente gesta ya era perenne. Los Tar Heels volverán a pelear por el título, y lo harán con un currículum encomiable. (88-63)

Actuaciones destacadas:

  • Josh Hart (vs Oklahoma): 23 puntos (10/12 TC), 8 rebotes, 4 asistencias
  • Kris Jenkins (vs Oklahoma): 18 puntos, 8 rebotes
  • Brice Johnson (vs Syracuse): 16 puntos, 9 rebotes
  • Justin Jackson (vs Syracuse): 16 puntos, 3 rebotes, 2 asistencias
  • Joel Berry (vs Syracuse): 8 puntos, 7 rebotes, 10 asistencias
  • Trevor Cooney (vs North Carolina): 22 puntos, 5 rebotes