NBA Draft 2016: Repaso a la Green Room (I)

No se le puede negar a la NBA que, por momentos, lleva un ritmo tan frenético que cuesta seguirle los pasos. Aún estamos frotándonos los ojos tras asistir a la conclusión de la hercúlea epopeya de LeBron James y sus Cavs y ya hemos llegado a la víspera del Draft, noche de ilusiones que a veces cambia para bien el destino de algunas franquicia y, de cuando en cuando, contribuye a llenar el baúl de sueños rotos de otras. En esta y subsiguientes entradas se pasará revista a los jugadores que asistirán mañana a su ritual de entrada de la NBA, tomando primero como referencia la lista de invitados a la privilegiada Green Room y, finalmente, añadiendo otro puñado de nombres que quizás quieran conocer antes de asistir a la Woj Night. La cantidad de palabras que siguen a este párrafo es cuantiosa, por lo que más vale ir al grano cuanto antes. Con todos ustedes: Ben Simmons, Brandon Ingram, Jamal Murray, Jaylen Brown, Marquese Chriss, Jakob Poeltl, Henry Ellenson y Denzel Valentine.

Nota 1: Todas las mediciones se corresponden con las recopiladas en el reciente NBA Combine.
Nota 2: Las proyecciones se basan en la consulta, a 22/06/2016, de los 
mocks de los siguientes medios y webs especializados: DraftExpress, NBADraft, NBA.com, Hoopshype y CBS Sports.

 

SimmonsBen Simmons (LSU, Freshman). SF/PF. 1996.
2.08 m altura / 2.14 m envergadura / 109 kg.
19.2 pts / 11.9 reb / 4.8 reb / 2.0 rob / 56% TC / 67% TL.
Proyección: #1.

Es un hecho históricamente comprobado: toda situación estable y aparentemente inmutable está condenada, con el paso del tiempo, a tambalearse cuando los afectados empiezan a preguntarse “¿por qué?”, cuando la legitimación del status quo pasa de darse por hecha a ser públicamente cuestionada.

Algo así ha pasado con el pedigrí de Ben Simmons, señalado desde hace ya años como el gran talento e indiscutible líder de la generación que se presenta al Draft 2016. Hubo un tiempo en que nadie dudaba del glorioso destino que amparaba al chico, protagonista de comparaciones sin ánimo odioso con ese señor que acaba de ganar su tercer anillo. Pero el australiano llegó a LSU, pasaron los meses, crecieron los interrogantes. Simmons será número uno del Draft, sí, tal y como estaba previsto. Pero la pregunta crucial, con él, ha de ir más allá. Después de tantos ríos de tinta esbozados a su mayor gloria, ¿estará capacitado para ser la piedra angular de un proyecto NBA?

No es mi intención detenerme más de la cuenta en los atributos puramente baloncestísticos de Simmons porque, además de que es un tema sobre el que la bibliografía abunda, no me parece el más preocupante de cara al futuro. No se puede negar que Simmons es un espécimen inusual y fantástico. Dotado de un físico imponente, el aussie goza de unos instintos y un talento natural extraordinarios. Merecidamente alabadas han sido su visión de juego y su calidad en el bote y el pase, así como su intuición para adivinar rebotes y líneas de pase. Todo ello lo aúna en la que es, probablemente, su jugada más clásica y demoledora; atrapar limpiamente un rebote en aro propio, salir disparado cual perdigón y conseguir una canasta fácil bien por medio de una finalización explosiva, bien con una asistencia fantasiosa.

Más sufre para generar en estático, fundamentalmente por una razón: Simmons no tira. Es por ello que, a pesar de ser capaz de hacer prácticamente cualquier cosa en el perímetro, la única carencia de su juego exterior (la anotación, que concentra casi exclusivamente a cuatro metros de canasta) le obligará, a priori, a desempeñarse como ala-pívot. Otros asteriscos en su perfil son su poca envergadura y, especialmente, el poco empeño que pone en defender.

Personalmente, lo que más me preocupa de Simmons es que su única temporada en la NCAA ha sido un fracaso. Sin paliativos. Va a ser el primer pick 1 del Draft que no llevó a su equipo al March Madness en cuatro décadas. En vez de ayudarle a mejorar sus habilidades, este año en LSU ha servido para aumentar las dudas de sus críticos y, lo que es peor, del propio Simmons.

De entrada, la decisión de ir a la LSU del mediocre y cuestionado técnico Johnny Jones, por motivos fundamentalmente personales (el padrino del australiano es asistente en los Tigers), fue un error garrafal de Simmons, que podría haber sido entrenado por hall-of-famers en programas de mayor prestigio. Con un par de decisiones así, Simmons se pasará la mitad de su carrera NBA perdiendo 50 partidos al año en alguna franquicia de medio pelo. Por si fuera poco, Ben se demostró incapaz de sacar a los Tigers de su miseria. A pesar de su evidente dominio a nivel college, nunca supo imponerse al ambiente viciado del vestuario, viéndose más bien engullido por él. Simmons no fue un líder. Y, cuando la temporada de LSU empezó a deslizarse por la taza del wáter, mostró la misma indiferencia que sus compañeros.

Por descontado, en la NBA estará mejor rodeado dentro y fuera del parqué, pero recalará en unos 76ers en los que el panorama no es precisamente alentador. Simmons parece preparado para acercarse a unos promedios de 18-10 en su año rookie; Philadelphia, empero, le pedirá más que eso. Los Colangelo le exigirán, de manera literal, que saque a su equipo del pozo. ¿Está Ben a la altura de ese reto? La respuesta, por ahora, es una incógnita.

 

Brandon Ingram (Duke, Fr). SF. 1997.
2.07 m altura / 2.21 m envergadura / 89 kg.
17.3 pts / 6.8 reb / 2.0 ast / 1.1 rob / 1.4 tap / 44% TC / 41% T3 / 68% TL.
Proyección: #2.Ingram

La trayectoria de Ingram ha seguido una línea inversa a la de Simmons. Sus informes de scouting no comenzaron a brillar hasta sus últimos días de instituto, tras dar un tardío estirón que contribuyó a definir su aspecto lánguido y flacucho. Tras unos primeros pasos dubitativos en Duke, explotó en la segunda mitad de la temporada, convenciendo a los escépticos de algo que ahora parece asumido: probablemente sea el arma ofensiva más devastadora de este Draft.

La cacareada analogía con Kevin Durant es injusta para el joven Ingram, pero lo cierto es que es imposible no acordarse del jugador de ¿Oklahoma City? viendo al dukie: ese swag en los movimientos, esa apariencia frágil, esos brazos interminables, esa suavidad al lanzar… A Ingram, eso sí, le queda mucho para siquiera acercarse al nivel de KD, empezando por la urgente necesidad de sumar kilos de músculo a ese torso lánguido, siguiendo con la superación de sus carencias defensivas (especialmente en el plano táctico, donde su lectura sobresale por negativa) y terminando con una mejora general de su eficacia.

Pero más interesantes resultan las cosas que Ingram ya trae consigo. Para empezar, su kit ofensivo está muy evolucionado. En situaciones de 1×1 ha sido prácticamente imparable en la NCAA, ya que a su depurado lanzamiento añade un rápido primer paso, un apto manejo de balón y un pulido repertorio de trucos cerca del aro. Por si fuera poco, ha mostrado una perceptible mejora en la lectura del pick n’ roll, en el que puede actuar como atacante principal o como bloqueador. Defensivamente, no resta más de la cuenta cuando está centrado y con ganas, y su agilidad y longitud son herramientas que debería explotar para elevar su nivel en esta faceta.

De Ingram se pueden decir las dos frases que a todo GM le gusta promulgar sobre sus picks, y que rara vez coinciden: “tiene un gran potencial” y “está listo para contribuir en la NBA”. Aunque el salto físico puede ralentizar su adaptación, todo hace presagiar que será protagonista en los Lakers prácticamente desde su debut. Y con todos los motivos del mundo.

 

JamalMurrayLouisvillevKentucky2e2HAGNXXbLlJamal Murray (Kentucky, Fr). PG/SG. 1997.
1.94 m altura / 1.99 m envergadura / 94 kg.
20.0 pts / 5.2 reb / 2.2 ast / 1.0 rob / 45.4% TC / 40.8% T3 / 78.3% TL.
Proyección: #3-6 (media: 5).

Todos sabemos en qué posiciones saldrán elegidos Simmons e Ingram; a partir de aquí, comienzan las incógnitas. No sólo referidas a las elecciones en sí; también sobre el futuro del catálogo de jugadores que ahora nos ocupan. Sin duda, Murray responde a este perfil de talento con asterisco.

Y es que apostar por Murray es, precisamente, apostar por ese talento. Jamal será, seguramente, el peor atleta del Top-10 de este Draft. Sin embargo, todos se lo pensarán dos veces antes de dejarlo pasar. El ex de Kentucky está listo para ser insertado inmediatamente en una rotación NBA merced a, fundamentalmente, su condición de cañón ofensivo del máximo calibre.

El balance de su única campaña en Lexington sostiene esta afirmación. Tras unos primeros partidos con poco lustre, Murray se consolidó primero como recurso y después, junto a Tyler Ulis, como soporte de todo un sistema. Del canadiense no sólo llama la atención su desaforada capacidad de anotación, amparada por una variedad de registros verdaderamente apabullante; también resultan inmensamente atractivas su costumbre de aparecer en los grandes momentos, su halagada ética de trabajo y su carácter competitivo.

El problema principal con Murray es que su éxito en la NBA dependerá en buena medida de si es capaz de aprender a jugar como base, dado su perfil físico. A día de hoy, la posición le resulta desconocida, si bien es cierto que a Kentucky, contando en sus filas con uno de los mejores point guards de la NCAA (el mencionado Ulis), no le hacía ninguna falta sacar a Murray del rol de escolta. Aún así, hay motivos para la esperanza; Jamal es extremadamente joven, diligente a la hora de aprender y sus fundamentos de pase y lectura del pick n’ roll parecen, si no estelares, al menos sólidos. Si adquiere la necesaria madurez para limitar sus pérdidas y optimizar su selección de tiro, discutible a veces, no es una locura imaginarlo dirigiendo un equipo.

No obstante, el futuro inmediato de Murray está como ‘2’ hiperactivo en el juego sin balón, donde sobresale (viene de ser el jugador de la NCAA con más lanzamientos anotados tras bloqueo indirecto). Sus carencias físicas le pasarán factura a la hora de defender, si bien ofrece un meritorio esfuerzo por disimular sus deficiencias. Quien lo seleccione tendrá, como mínimo, un tirador que apunta a ser élite. Con el tiempo, ¿quién sabe? Podría llegar a ser algo más.

 

Jaylen Brown (California, Fr). SG/SF. 1996.
2.00 m altura / 2.13 m envergadura / 101 kg.
14.6 pts / 5.4 reb / 2.0 ast / 43% TC / 29.4% T3 / 65.4% TL.
Proyección: #4-10 (media: 7.7).

Dec 9, 2015; Berkeley, CA, USA;  California Golden Bears forward Jaylen Brown (0) dunks against the Incarnate Word Cardinals in the second half at Haas Pavilion. Cal won 74-62.  Mandatory Credit: John Hefti-USA TODAY Sports

Uno de los novatos más destacados de la temporada NCAA, ha impresionado a los ojeadores por su exuberante capacidad atlética y su rápida maduración. Su progresión a lo largo de su curso en California ha sido palpable y, aunque está más verde que bastantes de los aspirantes a ser lottery pick, posee un innegable potencial. No se puede pasar por alto su interesante perfil intelectual; en sus palabras y decisiones fuera de la cancha muestra una madurez impropia de un chico de su edad.

Brown sobresale, principalmente, por ser un atleta increíblemente dotado y versátil. Es complicado asignarle una posición fija en su futuro profesional, dada su capacidad para oscilar entre los puestos de ‘2’, ‘3’ e, incluso, ‘4’ en quintetos pequeños si se tercia. Este superpoder de alternar roles se traslada al ámbito defensivo, en consonancia con las tendencias que predominan actualmente en la NBA, donde las defensas facultadas para cambiar marcas en todos los bloqueos han tenido un éxito rutilante. Aunque su disciplina táctica dista de ser idónea, Brown lo tiene todo para convertirse en un two-way-player de notable entidad.

Ofensivamente, será imprescindible que desarrolle las habilidades básicas de pase y, especialmente, lanzamiento. Sus porcentajes en el tiro no brillan especialmente, aunque las cifras pueden estar condicionadas por la mediocre compañía que tuvo en una California huérfana de amenazas exteriores. En cualquier caso, tendrá que adquirir nuevos recursos; de momento, sus puntos dependen en demasía de las penetraciones y las oportunidades en transición, donde es aplastante.

Brown ha de ser interpretado en clave largoplacista. Tardará un tiempo en acostumbrarse a las defensas NBA y superar sus habituales problemas de pérdidas y faltas en ataque. Pero cualquier franquicia con margen para crecer debería considerar la elección de Jaylen. Puede ser uno de los grandes tesoros de este Draft.

 

Washington forward Marquese Chriss breaks away for a dunk as Utah forward Jakob Poeltl watches in the second half as the University of Washington Huskies take on the Utah Utes at Alaska Airlines Arena in Seattle Sunday January 24, 2016.  (Bettina Hansen / The Seattle Times)

Marquese Chriss (Washington, Fr). PF. 1997.
2.08 m altura / 2.14 m envergadura / 106 kg.
13.8 pts / 5.4 reb / 1.6 tap / 53% TC / 35% T3 / 68.5% TL.
Proyección: #4-9 (media: 5.5).

El gran boom-or-bust del Draft. Chriss ha salido prácticamente de la nada para asaltar la cúspide del Draft. Hablamos de un tipo que empezó a jugar en serio al baloncesto hace cuatro años, cuando dejó el fútbol americano. En una universidad que jugó el NIT esta temporada como es Washington, sin ir más lejos, había dos freshmen bastante mejor valorados que él al salir del instituto. Y aún así Chriss, que no ha hecho nada del otro mundo en los Huskies, tiene salivando a los scouts de media NBA. ¿Cuáles son las razones de tan desmesurada expectación?

Las virtudes actuales de Chriss se pueden resumir rápidamente: es un atleta increíble con buen lanzamiento exterior. No suena como si fuera la panacea del baloncesto; empero, estas habilidades representan la piedra filosofal de la NBA moderna. Los más optimistas proyectan a Chriss como una pieza polivalente en ambos lados del parqué, ágil y veloz para emparejarse con hombres de menor tamaño, decisiva en acciones de bloqueo directo tanto percutiendo el aro como abriéndose para tirar desde el perímetro.

Chriss debería ser capaz de cumplir estos roles concretos. Más allá de ello, es un misterio total y absoluto. Las carencias del ala-pívot son tan sensibles como perceptibles. Es plano e impreciso en el pase y el bote. No es tan buen reboteador como su perfil físico invitaría a pensar. Y, a causa de su corta experiencia, su lectura defensiva y IQ generales están por debajo de la media. No son pocos los encuentros en que las faltas personales le han sacado del partido hasta resultar un non-factor para su escuadra.

Marquese Chriss, potencialmente, tiene condiciones para llegar a donde le de la gana. La cuestión es si podrá y si querrá, ya que su mentalmente no ha demostrado ser precisamente de hierro. La apuesta por él tiene números para dar un rédito extraordinario, más o menos los mismos que para resultar en un fiasco memorable. A estas alturas, poco más se puede decir; aunque suene a tópico, concluir que “el tiempo dirá” es lo certero en este caso.

 

Jakob Poeltl (Utah, So). C. 1995.
2.16 m altura / 2.20 m envergadura / 108 kg.
17.3 pts / 9.1 reb / 1.9 ast / 1.5 tap / 64% TC / 69.5% TL.
Proyección: #9-11 (media: 9.5).Poeltl

Hace dos años y pico, Jakob Poeltl era un pívot anónimo que intentaba hacerse hueco en el poco competitivo baloncesto austriaco. Decir que la vida le ha cambiado de cabo a rabo sería quedarse corto; cumplido un emocionante periplo de dos cursos en una notable Utah, llega al Draft 2016 como el center más pulido de la presente camada.

Lo único que puede disuadir de la elección de Poeltl es que se trata de un jugador un tanto unidimensional cuyo margen de mejora no se presume fulgurante. El austriaco hace pocas cosas, pero las hace muy bien. Abrigado por un cuerpo de enorme tamaño y sorprendente agilidad, el repertorio ofensivo de Jakob es simple y eficaz: contundentes continuaciones tras bloqueo, sólido juego de espaldas y precisión quirúrgica en las inmediaciones del aro. Además, aprovecha con inteligencia sus rebotes ofensivos y sabe resolver en beneficio de sus compañeros los 2×1 que recibe en el poste.

Todo esto sirve, de entrada, para justificar un pick alto para Poeltl. Ayudaría, sin embargo, que sus perspectivas de evolución fueran algo mayores. No le queda mucho por aprender en defensa, dentro de sus prestaciones físicas, que recibirían de buen grado un incremento de fuerza. Lo que realmente añadiría una nueva dimensión a su juego y auparle al escalón de potencial estrella sería la incorporación de un tirito fiable de cuatro metros. Su buen hacer desde la línea de tiros libres, donde mejoró sustancialmente en su año sophomore, da motivos para la esperanza.

Poeltl supone, en definitiva, una apuesta segura y conservadora, que prácticamente asegura buenos resultados para equipos con carencias interiores. Cuando a la estatura, eso que no se enseña, acompaña una buena dosis de talento, las cosas son fáciles.

 

EllensonHenry Ellenson (Marquette, Fr). PF/C. 1997.
2.12 m altura / 2.19 m envergadura / 110 kg.
17 pts / 9.9 reb / 1.8 ast / 1.5 tap / 44.6% TC / 29% T3 / 75% TL.
Proyección: #9-16 (media: 12.5).

Ellenson quizás sea el interior con más calidad ofensiva pura y dura de esta promoción. No abundan los hombres altos que sobresalgan en el manejo de balón y el lanzamiento exterior, y en la NBA actual cada vez se cotizan más. Sin embargo, la temporada de Henry en Marquette ha venido marcada por la inconsistencia, y sus deficiencias físicas le pasarán factura en el salto al profesionalismo.

El kit ofensivo de Ellenson es fenomenal. Tiene amplio rango de tiro, que puede ejecutar tras bote o saliendo de bloqueo; su juego fuera-dentro es muy eficaz y, de espaldas a canasta, ofrece un repertorio más que interesante. También es un pasador decente, que debería beneficiarse de cambiar sus acompañantes en Marquette por un roster NBA.

En el lado negativo, destaca la presunción de que Ellenson chocará con la rookie wall con mayor virulencia que sus colegas de Green Room. Su falta de capacidad atlética reducirá la generación autónoma de lanzamientos que le hizo brillar a escala universitaria, y en el apartado defensivo quedará constantemente expuesto. Este aspecto es el más lastimoso de su perfil, ya que, a pesar de las buenas cifras de rebotes y tapones que ostenta, es extremadamente vulnerable cuando se le saca de en la zona, en la cual, dicho sea de paso, tampoco ofrece una protección del aro determinante.

Lo normal es que Ellenson acabe encontrando un nicho donde crecer. Su versatilidad ofensiva será adecuadamente explotada, probablemente como stretch ‘4’. Sin embargo, no parece que estemos ante una pieza fundacional para una franquicia, sino más bien ante un jugador complementario que puede alcanzar un buen nivel. Arriesgar un pick demasiado alto con él puede salir rana.

 

Denzel Valentine (Michigan State, Sr). SG.
1.97 m altura / 2.10 m envergadura / 95 kg.
19.2 pts / 7.5 reb / 7.8 ast / 1.0 rob / 46% TC / 44.4% T3 / 85% TL.
Proyección: #18-22 (media: 18.7).Valentine

Si uno ve a Denzel Valentine moviéndose, corriendo, saltando o incluso si se lo cruza por la calle, seguramente no imagine que está ante un jugador de la NBA. Todo en la apariencia exterior del Spartan, quitando su estatura, es, digamos terrenal; es un tío lento, poco explosivo, sobre el papel carne de cañón para los miuras que pululan por la mejor liga del mundo. Y, sin embargo, cualquiera que haya visto a Valentine jugar y dominar en la NCAA le concederá, como mínimo, el beneficio de la duda. No es para menos; en 2016, no hubo casi nadie mejor que él en competición universitaria.

Valentine lo ha sido todo en Michigan State. En sus cuatro años en East Lansing ha pasado de agitatoallas a recurso de banquillo, de opción secundaria a líder indiscutible. Denzel viene de ser excusa y eje de todo un sistema ofensivo que orbitaba alrededor de su increíble capacidad de playmaking. El escolta, que ejercía como base funcional del conjunto de Tom Izzo, irradiaba su talento a todos los rincones de la pizarra de su técnico.

El senior mandaba y ejecutaba, distribuía y anotaba. Dotado de una privilegiada visión de juego y una inteligencia primorosa, Valentine se ocupó de hacer mejores a sus compañeros al tiempo que ejercía como ariete de derribo. Denzel es un exponente paradigmático del concepto de “triple amenaza”, artillero y cirujano a una vez. Habituado a liderar de forma patente y visible, si consigue hacerlo desde la sombra su valía en la NBA será muy importante.

Pensar en que Valentine traslade su dominio al ámbito profesional es inocente, por supuesto. Las ya exiguas ventajas que pudiera conseguir en la NCAA gracias a su físico se esfumarán por completo. En defensa será un agujero difícil de ocultar, al menos en sus primeros años. Pero lo que pueda aportar a nivel espiritual y técnico no debe ser ignorado. Será un veterano en el alma de un rookie. Un soldado en el cuerpo de un civil.

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