Mundial U17: Radiografía del campeón

Hasta la fecha se han celebrado cuatro campeonatos del mundo U17. Los cuatro han tenido la misma firma. Anoche en Zaragoza, Estados Unidos consolidó su hegemonía. Venciendo a cada rival, dominando cada partido y brindando un espectáculo acorde a su talento.

USA Team 2

Los intangibles

  • Unión: El seleccionador Donald Showalter lo dejaba claro. El trabajo más duro es conseguir que sus jugadores no sean egoístas: “No es cuestión del yo, sino del nosotros”. Olvidar los egos en virtud del colectivo – objetivo cumplido. Todo radica en el reparto de roles, todos saben qué hacer para aportar, todos se sienten importantes. ¿La prueba? Siete jugadores superan las dobles figuras. La unión hace la fuerza, como quien dice, y este grupo ha sido más fuerte cada día.
  • El estilo: Ya lo avisábamos hace unos días. “Ritmo alto y presión, para eso hicimos la selección”. Ante tal cantidad de talento, Estados Unidos es práctica. Simplifica el juego, pero sin olvidar la disciplina. Ahí entra la defensa, la base del éxito. Agresividad e intensidad, que sustentadas en rotaciones largas, asfixiaron a cualquiera. La meta es correr, crear el contexto adecuado para que todos se involucren. Para ello, presión defensiva trabajada al detalle, líneas arriba y desgaste físico. Y si no funciona, sistemas sencillos. Bloqueos directos, spacing y carga del rebote ofensivo. Simple y letal.
  • El físico: No nos engañemos, puede que sea la más importante. Hay cohesión, pluralidad e identidad asentadas, pero el nivel de excelencia (y de espectáculo) está en el físico. Y no sólo en la pintura. La verticalidad del juego exterior ha sido inigualable, así como su energía para defender. Toman riesgos porque saben que hay quienes les cubren las espaldas. Y si hay problemas de faltas, la versatilidad las compensa. No hay jugador que no pueda cubrir más de una posición. Han sido el mejor equipo del torneo en rebotes, robos y tapones.

La final

Apenas dos minutos duró el cortocircuito. Lo suficiente para engrasar la maquinaria. Presión defensiva en marcha, Wendell Carter imponiendo su ley en la zona y el perímetro preparado para desplegar sus alas. ¿La dinamita? Un día más, Collin Sexton. Puro vértigo en transición. A su lado, un Gary Trent imparable. Los turcos, además de no poder seguir el ritmo rival, se habían chocado contra un muro (20 puntos en la primera parte). En un pestañeo, partido cerrado, y antes del descanso. Markus Howard se encargó desde el perímetro de apuntalar la fiesta americana, la victoria más amplia en una final del FIBA U17. (96-56)

Directores

 

Javonte Smart

Empezó dando destellos y acabó con el timón. Y es que una vez se instaló la confianza, lo demás llegó solo. A primera vista, se distingue un gran atleta, vertical, incisivo en contraataque y determinante en los cambios de ritmo. No juega a gran velocidad, pero controla el ritmo e hipnotiza al rival. Un auténtico quebradero de cabeza. 

Si acercamos la lupa, advertimos sobriedad, una buena toma de decisiones y sobre todo, una visión de juego privilegiada. Tiene alma de director, está pendiente de todo y todos de él. No se adorna con el balón en las manos, muestra buen manejo, simplifica el ataque y controla las situaciones de pick-and-roll. Marca diferencias cuando es agresivo, sin embargo, no es siempre consistente. Necesita regularidad, así como un tiro exterior aún en fase pruebas. Otro punto es la definición. No está cómodo en los contactos y falta trabajo. Aspectos que si bien demandan corrección, no esconden uno de los proyectos más ambiciosos de esta generación.

Collin Sexton

La auténtica figura de este mundial sub-17, no solo ha sido la cara y la felicidad de la todopoderosa selección estadounidense, sino que además ha conseguido llevarse y merecidamente el premio a mejor jugador del torneo, poniendo el broche final a una temporada casi perfecta en su ámbito personal.

Con Sexton llegó la velocidad, llegó el desenfreno, rompía las cadenas de una USA a la que parecía atragantarse el estático, además asumiendo responsabilidades tanto adelante, como detrás siendo vital en la primera línea defensiva de la feroz presión entramada por Showalter. Por supuesto, Collin puso la magia y la fantasía valorando sobretodo sus buenos porcentajes, algo que a priori no parece pero que ha sido una realidad, todo esto nos ha maravillado, ha llevado a su selección a lo más alto del podium y le ha llevado a él mismo a suceder a Malik Newman como MVP del campeonato.

Immanuel Quickley

Juventud bajo el puesto de base traía el jugador de Washington, con poca experiencia pero siempre con ganas de aportar dentro de la cancha, sobretodo bajo la pesada losa de tener a bastantes scouts vigilándole sus haceres.

‘I’m a pass first PG”, nos comentaba cuando compartimos tiempo con él, con un buen físico pero con algo de timidez a la hora de mirar al aro y con la sensación de que podía haber aportado mucho más, aún así buenos detalles y muchísimo potencial del joven base. Destacar que posiblemente fuera una de las personalidades más amables del Team USA y siempre dispuesto a compartir su tiempo con los demás.

Ejecutores

 

Markus Howard

El eje del triunfo. Tanto dentro como fuera de la cancha. El líder vocal y la extensión del entrenador en cancha. Un escolta en el cuerpo de un base, al que el oponente infravalora y luego se lamenta porque como en todo el torneo, le ha pulverizado desde el perímetro. Uno de los mejores (si no el mejor) francotiradores del torneo. Por rango, efectividad y paciencia. No necesita sentirse protagonista, se limita a aprovechar la atención ajena. 

Es todo personalidad y solidez. Tal vez es el jugador más hecho, y el de menos potencial. Su altura a largo plazo es un lastre, no es especialmente explosivo y apenas se le ha visto penetrar a canasta. No obstante, es un alumno aventajado. Hace de apoyo para el base, un director encubierto que se desmarca de exhibiciones en virtud de la decisión correcta. Suficiente para encontrar en Markus Howard uno de los jugadores más carismáticos e imprescindibles del torneo. Marquette le espera.

Gary Trent Jr.

La cara de la experiencia junto a Markus Howard de este equipo U17, un habitual de las categorías inferiores de USA, Gary Trent llegaba con caché de MVP y superestrella al torneo y ni mucho menos defraudó.

El flamante MVP de la RS en EYBL no dejó indiferente a nadie y nos enseñó todos los trucos que guardaba bajo su chistera, precisamente no han sido pocos. Un anotador letal, que daba una solución al equipo de Don Showalter cuando jugaban en estático, finísimo en el 1×1, con una suspensión exquisita para su edad y con unos fundamentos envidiables, además de haber demostrado su fuerza e inteligencia con contacto. El auténtico líder del equipo y status de superestrella, toda una estrella del rock.

Troy Brown Jr.

Él es la versatilidad, lo imprevisible. Tan pronto lidera un contraataque como encadena dos triples consecutivos. Ahí radica lo especial en Troy Brown Jr. Que es capaz de hacer de todo, y bien. El margen de mejora está en cada aspecto, pero tiene la base. Su potencial físico es NBA, sólo hace falta verlo entrar a canasta. Verticalidad como pocas y motor incansable. 

Está entre el ‘2’ y el ‘3’, y es precisamente esa indefinición lo que levanta expectación. Será el jugador que él quiera ser. Necesita pulir tanto su mecánica de tiro como su touching cerca del aro, pero le sobran recursos. Es muy incisivo, nunca abandona el modo ataque. Por ello, siempre genera, también para sus compañeros. Si bien es buen pasador, su ambición propicia una toma de decisiones mejorable. En defensa es activo, su plasticidad ayuda y su actitud aún más. Una de las sensaciones en Zaragoza.

Kevin Knox II

En cuanto a potencial, díficil superar a Kevin Knox. Basta con el primer vistazo. Altura de ‘4’, movilidad de exterior y brazos interminables. Su cuerpo, como su juego, está verde, pero el futuro asusta. Pocos han mejorado tanto como él en el último año, y Zaragoza ha sido testigo. Inconsistente, sí, pero con destellos de élite. Un atleta superlativo que empieza a descubrir su proyección de todoterreno.

Lo mejor, sabe exprimir sus facultades, y no tiene miedo a probar cosas nuevas. Es muy vertical, capaz de maniobrar y de elevarse sobre el rival con una facilidad pasmosa. A campo abierto es un prodigio, pero es a media cancha donde se vislumbran sus limitaciones. Empezando por la lectura del juego. Es impaciente, falla en el posicionamiento y su selección de tiro recoge todo ello. Su tiro, al igual que su manejo, deja buenas sensaciones, pero como el resto, necesita consistencia. Al final es cuestión de trabajo y experiencia. Un diamante en bruto.

Titanes

 

Wendell Carter Jr.

Brote de sinceridad. Esperábamos más de Wendell Carter. El para algunos mejor prospect de la Class 2017. Y aún así, no nos ha dejado indiferentes. Posiblemente, el jugador más productivo de todo el Mundial. No ha habido jugador con mayor facilidad para dominar los aros, y en ambos lados de la cancha.

Pronto se comprenden las expectativas. Cuerpo de pívot total, con un arsenal que no deja de crecer y un desparpajo al alcance de muy pocos en la zona. Un titán en el rebote, no sólo por músculo o envergadura sino por posicionamiento. Es inteligente, aprovecha bien sus ventajas y ofrece margen de mejora en casi todas las facetas. La contundencia juega a su favor, pero aún más su juego de pies. Es coordinado, ataca bien de cara, cada día está más cómodo en transición y muestra una más que notable mano de media y larga distancia. Las alarmas llegan atrás. Tiene muchas carencias en la defensa con y sin balón. Resultado: tendencia a cargarse de faltas. Si su ética de trabajo está a altura de su afamada madurez, tenemos una estrella en ciernes.

Austin Wiley

Un Bulldozer en formación, el próximamente pupilo de Bruce Pearl en Auburn ha sido uno de los prospects que quizá más impresione en las distancias cortas.

Pura fuerza y músculo, todavía sin desarrollar del todo y por supuesto lejos de estar pulido, pecando a veces de sufrir y entrar en problemas de faltas, pero todo cosa de la edad y la falta de madurez. Wiley es uno de los mayores proyectos en la posición de C de todo el país, una vez que aprenda a coordinarse y a mejorar su juego en ataque, estaremos ante un auténtico diamante en bruto, mimbres no falta, tampoco talento, solo falta trabajo.

Carte’Are Gordon

Gordon tan pronto es entrañable como frustrante. Posiblemente sea el jugador más verde de la selección, y sin embargo, ha sido de los más destacados. ¿Por qué? Voluntad. Se evidencia en los entrenamientos. Todo lo que le falta en fundamentos le sobra en esfuerzo. Una bestia física con cara de niño.

Implacable cerca del aro, le falta coordinación pero muestra movilidad. Especialmente en el juego de pies, donde en tan sólo 10 días parece haber mejorado lo de un año. Tiene carencias desde la recepción a la definición, pero sabe desenvolverse. Es muy intenso y participativo, carga el rebote y juega muy cómodo en transición. Está todo por hacer en Gordon, pero el camino escogido no ha podido ser mejor.

Jaren Jackson

El jugador más intrigante de esta selección, con un físico privilegiado y una gran ética de trabajo, Jackson ha sido uno de los habituales en la rotación de banquillo de la campeona.

Haciendo muchas veces las tareas tanto de 4 como de 5 y siendo vital en el terreno enérgico donde trabajaba el rebote, defendía y protegía las cercanías del aro, el encargado de hacer el trabajo sucio de los chicos de Showalter. Encantado con su desparpajo en cancha y su esfuerzo, muy buenas condiciones y una auténtica incógnita de futuro, este mundial le vendrá muy bien para su juego.

Jordan Brown

El pequeño de los Brown ha tenido un rol muy secundario en este campeonato, apareciendo con continuidad desde el banquillo pero sin llegar a tener un hueco determinante en una plantilla tan potente como la que ha traído USA en esta edición.

Pívot versátil, capaz incluso de echar el balón al suelo y botar aunque con muchas limitaciones todavía ha dejado flashes muy brillantes para estar hablando de uno de los jugadores más jóvenes del equipo. Pese a estar a la sombra del resto de interiores, ha sido capaz de encontrase su rol y sobretodo de intentar maximizar sus minutos, enseñando detalles y sin demostrar demasiadas carencias, al igual que Jackson, un gran proyecto de futuro.

 

Artículo realizado por Nacho Juan (@NachoJuanRules) y Santi Bautista (@SantiB9).

Imágenes vía FIBA.com

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