Radiografiando a Embiid

Sin miedo a equivocarnos, la noticia más llamativa de toda la pretemporada NBA, que se encuentra en su inicio, es el regreso a las canchas de Joel Embiid. Tras dos años llenos de lesiones, el número 3 del Draft de 2014 ha debutado con los Sixers en esta preseason, dejando destellos de lo que puede llegar a ser.

Claro está que no se pueden sacar ningún tipo de conclusiones debido a la poca intensidad de los partidos y al bajo número de minutos jugados por Embiid en los mismos, pero podemos empezar a describir qué tipo de jugador se van a encontrar los Sixers, que tras la lesión de Ben Simmons necesitan (aún más) la participación del pívot ex de Kansas.

Embiid ha jugado dos encuentros en esta pretemporada: primero ante Boston Celtics y después ante Washington Wizards. En esos dos partidos el center ha jugado 24 minutos, 12 en cada encuentro. En el primero, en el que los Sixers se impusieron a los Celtics, Embiid se fue hasta los 6 puntos, 4 rebotes y 2 tapones, con un 2/6 en tiros de campo y un -9 de ratio. En el segundo, calcó el 2/6 en tiros de campo para lograr 5 puntos y añadirle 3 rebotes. Además, logró un tapón y su ratio fue de +5 en un encuentro que los de Philadelphia perdieron tras dos prórrogas.

Estadísticas a parte, hay varias cosas que se han podido observar sobre Joel Embiid en estos dos ratos en los que le hemos visto sobre la pista. En primer lugar, su buen estado físico. Tras dos años de lesiones, las condiciones en las que se iba a presentar a esta pretemporada estaban en entredicho. En contra de la palabra de los entrenadores de la franquicia Sixer, que decían que Embiid estaba en unas condiciones extraordinarias, durante su lesión se le podía ver pasado de peso y totalmente fuera de toda forma.

En estos partidos la sensación ha sido toda la contraria. Viéndole correr la pista se le puede advertir velocidad de piernas y de movimientos. Está ligero y potente, lo que habla muy bien de su físico y su recuperación, que son la clave de su juego.

En el encuentro ante los Celtics, los primeros minutos fueron de tanteo para Embiid. Se le notó algo miedoso a la hora de hacer esfuerzos físicos como postear o cargar el rebote de ataque, pero a medida que avanzaban los minutos se le pudo ver saltando a por el rebote y chocando contra su defensor para ganar espacio en ataque. En el partido ante los Wizards ya no hubo ningún tipo de duda, está a tope.

La defensa, uno de los principales valores del Embiid que jugaba en Kansas, parece que sigue siendo uno de sus puntales. Durante estos dos partidos se le ha podido ver que, aunque no se ha entregado al máximo (en pretemporada, ninguno de los jugadores lo hace), ha sido capaz de intimidar y de hacer grandes jugadas defensivas que ya han copado algunos rankings de highlights, como el tapón a Kelly Oubre Jr. La fuerza de Embiid no se ve solo en estos tapones (ha conseguido tres en los 24 minutos jugados), sino en la capacidad para cambiar tiros de los contrarios. En muchas ocasiones, ha sido habitual ver a jugadores contrarios teniendo que rectificar tiros ante la presencia del pívot en la zona, provocando el fallo.

Quizás su principal hándicap se encuentra en el paso lateral, donde sufre mucho, como la mayoría de los hombres altos, pero en ambos partidos hemos podido observar que su envergadura le ayuda hasta cierto punto a solventar estos problemas.

En ataque es donde más se le ha visto sufrir a Joel Embiid. El pívot ha tirado bastante en los partidos disputados, aunque con un acierto discutible para ser un pívot. La razón es sencilla: ha abusado de la media distancia. Por miedo a penetrar y chocar, o simplemente porque no está fino o no tiene las capacidades, ha sido habitual ver recibir a Embiid en el poste medio, donde solo tenía dos opciones: encarar y buscar el tiro de media distancia, o postear brevemente y buscar el fade-away. No ha habido otros movimientos, no ha habido otras soluciones. Esta grave falta de repertorio puede ser fruto de los pocos minutos jugados y la inactividad, pero Embiid ha demostrado que tiene que mejorar mucho su juego de pies.

Pese a ser un jugador vulnerable en este aspecto, Embiid condiciona todo el juego cuando participa en el ataque, tanto en su equipo como en el contrario. Contra los Celtics fue habitual verle recibir una doble cobertura cuando recibía en el poste, provocando espacios para sus compañeros. Si sabe ver estos espacios, esta circunstancia puede ser muy beneficiosa para los Sixers.

En su equipo, también condiciona. Titular en los dos partidos, Embiid ha compartido la mayor parte de sus minutos en pista con Dario Saric. El croata, jugando de cuatro, se abría hasta la línea de tres para buscar el poste alto y para, a la vez, salir al triple, donde se ha destapado como un buen elemento, dejando toda la zona para Embiid. El ex de Kansas se encarga de toda la pintura, liberando el ataque de su equipo, que hace algo parecido a lo que sucedía con Dwight Howard en los Magic de Stan Van Gundy: cuatro jugadores abiertos y un coloso por dentro, que en este caso es Embiid.

No sabemos si esto cambiará de aquí al inicio de la temporada, y, como se ha dicho al inicio del artículo, esto no puede llevar a ninguna conclusión, pero desde ya podemos empezar a conocer un poco más del Joel Embiid que nos vamos a encontrar en la NBA, si las lesiones le respetan.

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