Viviendo sin Korver

Los Atlanta Hawks están viviendo en la últimas dos semanas una situación inédita. Tras cinco años, los del estado de Georgia están teniendo que competir sin el que ha sido uno de los bastiones del equipo en los últimos años, Kyle Korver.

Traspasado a Cleveland a cambio de Mike Dunleavy, Mo Williams y una Primera Ronda restringida, el del alero ha sido el movimiento que ha acabado de forma definitiva con el ‘triunvirato’ que, junto a Paul Millsap, cuajó hace un par de años la mejor temporada de la historia de la franquicia, con récord de partidos seguidos de Korver anotando triples incluido.

Así, los Hawks tienen ahora, tras un verano duro en el que han tenido que encajar muchas piezas nuevas, que volver a acoplarse y recomponerse para aprender a sobrevivir sin Korver, que era uno de los pilares del equipo, con una función muy clara y con una aportación más que regular en los esquemas de Budenholzer. En muchas ocasiones, el alero aparecía como base de su libro técnico con jugadas acabadas en un ‘catch and shoot’ del alero tras innumerables bloqueos y movimientos sin balón, su especialidad.

Sin embargo, pese a que se pudiera pensar que con este traspaso los Hawks perdían poderío inmediato por la calidad de los jugadores intercambiados y porque precisamente Korver era la base de muchas jugadas ofensivas de Atlanta, los Hawks están respondiendo mucho mejor de lo esperado a la salida del alero.

Desde que Korver saliera traspasado, los Atlanta Hawks han disputado un total de seis partidos, en los que han conseguido cinco victorias y tan solo han caído una vez, en casa contra los Celtics. Si bien es cierto que este es un gran resultado para los Hawks, que con Korver acumulaban un 19-16, (cerca del 50%), hay que apuntar que han tenido un calendario favorable. Pelicans, Nets o Mavericks, equipos netamente perdedores, son algunos de los que han caído ante los de Georgia en la era ‘Post-Korver’.

Si nos vamos a las estadísticas ofensivas, vemos como, curiosamente, tras perder a Korver los Hawks son un mejor equipo desde la línea de tres. En esta campaña han pasado de un 33.8% de acierto con 25.8 intentos de triple por partido a un 40.8% en 25.9. Los Hawks siguen tirando igual que antes, pero ahora lo hacen de una forma mucho más efectiva. Además, en el computo global el equipo de Georgia ha pasado de promediar 102.5 puntos anotados por partido a 105.5 sin Korver.

Pero no solo en ataque se nota la diferencia. En defensa, el equipo también ha notado una mejoría sin Korver, aunque esta más previsible. Sin el alero, Budenholzer mantiene más minutos en cancha a dos jugadores con vocación defensiva como Sefolosha y Bazemore, que uniéndose al oficio de veterano de Dunleavy hacen que el equipo sea más compacto defendiendo sus propias alas, dando réditos al conjunto.

Estas mejoras también se han traducido en números. Los Hawks han pasado de encajar 103.6 puntos por partido a tan solo 96.8. Si bien es cierto que los números son algo engañosos (la mayoría de rivales a los que se han enfrentado desde el traspaso no son potentes ofensivamente), sí que se observa una mejoría defensiva del equipo que habrá que seguir calibrando. Además, Atlanta ha pasado de permitir el 45% de los tiros de campo a su rival a un 42%.

En cuanto al traspaso y a los jugadores involucrados, los Hawks parecen haber salido más favorecidos de lo que parecía a priori. Y es que el jugador por el que intercambiaron a Korver, Mike Dunleavy Jr (Mo Williams está retirado), está siendo más que útil en los esquemas de Budenholzer.

El veterano alero, que parecía llegar a las puertas de su retirada (curiosamente solo tiene un año más que Korver), está rindiendo en el tiempo que le hemos podido ver en Atlanta. En los tres partidos que ha jugado hasta ahora con la camiseta de los Hawks, Dunleavy ha promediado 8.7 puntos y 3.7 rebotes. En lo que llevábamos de temporada, Korver promediaba 9.5 puntos y 2.8 rebotes.

Las distancias en estadísticas no son muy pronunciadas, más si tenemos en cuenta que Dunleavy ha jugado, en promedio, 10 minutos menos por partido que lo que jugó Korver esta temporada de promedio (18 minutos contra 28). Es más, la diferencia de eficiencia es notable, viendo como con bastantes minutos menos en pista, Dunleavy, mucho más aplicado en defensa que Korver, aporta cifras similares al equipo, dando la posibilidad de crecer a otras piezas del conjunto.

Así, el traspaso de Korver, lejos de dejar listo para derribo a los Hawks, parece haberles hecho bien. El paso adelante de jugadores como Tim Hardaway Jr, en la mejor campaña de su vida, y el rendimiento inesperado de Dunleavy Jr y de otros miembros de la plantilla como Bazemore o Muscala están ayudando a sofocar la marcha de uno de los pilares de la franquicia en los últimos años.

Si atendemos a la dinámica de los Hawks, Korver había dejado de ser titular casi un mes antes de su traspaso, perdiendo el puesto con Kent Bazemore. El alero era cada vez menos importante en la rotación de Budenholzer, aunque seguía siendo capital en los esquemas ofensivos. Su salida parece haber multiplicado una tendencia que se venía rumiando durante esta temporada en Atlanta: Korver estaba empezando a ser prescindible en Atlanta. Y es que más que aprender a vivir sin Korver, los Hawks han mejorado sin él.

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